- Peluquera: ¿Tú, Juanillo te casaste hace poco, no?
- Juanillo: No, que vaaaaa. Lo dejamos hace poco. Bueno, hace un par de horas.
- Peluquera: Ahhh, pues te veo muy bien. ¿Llevabais poco tiempo, verdad?
- Juanillo: Pchaa, dos años y medio. Y bla, bla, bla...
Mi peluquera y yo perplejas, afortunadamente no me estaba dando tijeretazo alguno en ese momento...
Está claro que el transcurrir de nuestras vidas no lo establecen los hechos que nos suceden, sino nuestra respuesta ante esos cambios. Juanillo, por ejemplo, decidió ir a la peluquería, y tan contento.









Anímate a dejar huella aquí