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02 junio 2009

New York, New York

No es que esté perezosa últimamente, es que tanta actividad en mi agenda me impide hacer todo lo que me gustaría…

Me entusiasma viajar y en general, a lo largo de mi vida siempre lo había hecho acompañada; pero lo cierto es que en esta ocasión me ha encantado hacerlo sola, y no descarto repetir, porque está claro que viajar sola es un desafío, y para qué estamos en este mundo si no para afrontar nuevos retos y aventuras!!??? No obstante, he de decir que en algunos momentos he echado de menos compartir con alguien las anécdotas o las sensaciones que estaba viviendo, algo que he tenido que hacer con desconocidos, con mi cuaderno, con mi familia y amigos a través de un email, y ahora mismo contigo a través de este texto…

Confieso que al principio surgieron ciertos miedos, y me perseguía un poco esa idea de estar en un estado de aburrimiento permanente o perdida en la ciudad y dando vueltas sin atinar, porque ya he mencionado varias veces que yo de GPS tengo muy poco... Nada más lejos, aburrida en absoluto, es más, he dejado de hacer cosas que quería y de telefonear a amigos de amigos y a otra gente con la que había contactado, por falta de tiempo o porque finalmente elegí otra opción que me apetecía más. Respecto a mi sentido de la orientación, sigue igual, tendría que volver a nacer para aclararme a la primera, o a la segunda…, pero he salido airosa de las situaciones en las que me vi envuelta, sobre todo desde que decidí olvidarme del mapa y preguntar a la gente que paseaba un perro, que saben mucho de los alrededores!!!

Mi primera escala fue Nueva York. Siempre es un placer volver a una ciudad que me sigue fascinando, a pesar de que en esta ocasión he estado permanentemente bajo un manto de lluvia que me ha obligado a retocar los planes y a dejar pendiente para un próximo viaje ese picnic en Central Park!!!

Conservaba en mi memoria el retrato de una ciudad inmensamente dinámica, con un ritmo frenético que se percibe en sus calles, sus restaurantes, sus tiendas, y por supuesto su gente. No puedo decir que haya percibido cambios en la ciudad ni en sus ciudadanos, ya que solo ha pasado poco más de un año desde mi anterior visita, pero encuentro que sigue siendo una ciudad tremendamente viva, en la que te tropiezas con gente muy amable y simpática. Aproveché eso sí, para ir al Moma con tranquilidad, para visitar la Reserva Federal, impresionante el interior de este edificio, para pasear por barrios que había dejado pendientes, un East Village al detalle o esas pinceladas a través de Brooklyn, un barrio que me encantó por como es y por las maravillosas vistas que se obtienen de Manhattan.

Vistas del puente de Brooklyn

Repetí además mi viaje en el tiempo por Harlem, y otra admirable sesión de misa góspel!! Lo intentamos en la Abyssinian Babtist Church, pero después de los gritos y amenazas del hombre armario-ropero que continúa trabajando de portero un año después…, pues, decidimos buscar otra iglesia. La misa en la Abbissinian me resultó más espectacular, así como el sermón de su "director comercial" pero las voces que escuché en la Siloh Baptist Church no tienen nada que envidiar, por lo tanto, en mi opinión es también recomendable.

Siguiendo con las recomendaciones, respecto al alojamiento, no es que estuviera mal en el Jazz on the Town Hostel; el personal es muy amable y la localización es estupenda, pero la sala para comer es cutre y pequeñísima, y tienen minibaños y toallas de esas que exfolian aunque no quieras. En mi opinión está infinitamente mejor el Village Inn Hostel,donde me alojé en marzo 2008.

El hecho de viajar sola me ha permitido la más admirable de las experiencias, conocer a otras personas que el propio itinerario me ha puesto a tiro y poder relacionarme con otras muchas a las que, sin tener necesidad simplemente me ha apetecido acercarme. Estoy segura de que si hubiera viajado acompañada no hubiera reparado en ellas, y estoy contenta, porque todo ello amplia la visión del mundo y hace que nos demos cuenta de que existen otras formas de comportarse y de pensar.

Supongo que cualquier momento, paisaje, o insignificante circunstancia del día es una buena fuente de inspiración para entablar una conversación con alguien; pero es que además el Soho anima a ello, e invita a iniciar una charla con gente con la cual podemos compartir historias e información sobre otros lugares. Repetí Soho, en esta ocasión la he pateado casi al milímetro y allí conocí a Peter, por ejemplo, un hombre entrañable y un autentico artesano del alambre, único en el mundo según él…, que prácticamente me contó su vida y sus recuerdos del viaje por tierras gaditanas. Hablaba con mucho cariño de España y de los españoles, y tan solo le pude invitar a una botella de agua porque no bebe otra cosa. Este fue un día genial, porque sigue siendo mi zona favorita y porque además me permitió dejar, qué maravilla, el paraguas cerrado. Y es que las fotos son otra cosa con un rayo de sol a la vista!!


Mi primera visita e impresiones sobre Nueva York las puedes leer en marzo de 2008, en este post y en los que le siguen. Y en el próximo nos vamos a la costa oeste de USA: Las Vegas, Gran Cañón, San Francisco y Yosemite!!!


13 abril 2008

Por el sur de Manhattan

La zona llamada Bajo Manhattan, al sur de la isla, es la parte más antigua, con la Estatua de la Libertad y el distrito financiero famoso por sus monumentales rascacielos. Aquí se encuentra el edificio que acoge la Bolsa de Nueva York, Wall Street, escenario donde se filmó la película del mismo nombre. Me hubiera encantado ver su interior.


Ya no queda nada del World Trade Center y las torres gemelas, tan sólo el recuerdo a las víctimas de aquel atroz atentado y a los que fueron los edificios más altos del mundo. La zona cero impacta.

Ahora mismo es un grandísimo agujero sobre el que se construirá un monumento a las víctimas, cuya finalización está prevista para el año 2.013.



Próxima a la zona financiera se encuentra el Battery Park, el lugar de donde sale el ferry que te lleva a la estatua de la Libertad y la isla de Ellis. Probablemente una de las imágenes más típicas de Nueva York, de esas que nos vienen a la mente cuando nos referimos a ella es, además de sus asombrosos rascacielos, la estatua de la Libertad, que fue un regalo de Francia a los EEUU con motivo de los lazos de amistad que les unieron a ambos durante la Guerra de la Independencia. Qué cosas.

Colas kilométricas para ver una estatua, que, bueno… ya se podían haber estirado más los franceses, porque es pequeñísima, o haberles enviado flores. A mí me resultó de tamaño ridículo y una visita bien absurda. Primero haces cola y vas en ferry hasta la estatua, te bajas y haces la foto, y vuelves a hacer cola para el siguiente ferry que te lleva a la isla de Ellis donde puedes ver el Museo del Inmigrante, antes de volver a... ponerte a la cola. El recorrido es ese, es decir, no hay opción de volver desde allí a Manhattan. Otro tema importante es que la reserva de tickets por Internet no te exime de hacer cola, salvo que lo hagas para una fecha y hora concreta porque en este caso pasas directamente sin ponerte a la fila.

www.statuereservations.com/online.asp

Desde mi punto de vista fue una mañana perdida, y sugiero que lo mejor es hacer lo siguiente, también desde Battery Park: Subir al ferry que va hasta State Island, según me cuentan, el mismo que cogía Melanie Griffin en Armas de Mujer, y desde el que se obtiene una perfecta panorámica de la estatua y un perfil de Manhattan superbonito, incluido el puente de Brooklyn. Unas excelentes vistas del perfil de la ciudad, de verdad, mucho mejor ir a la planta baja del barco donde hay menos gente, y si es posible dejarlo para el atardecer y así disfrutar del momento de la puesta de sol durante el viaje de regreso.

Además de ser más rápido y bonito, es gratuito porque al parecer cuando su propietario lo cedió al ayuntamiento de la ciudad fue con la condición de que el billete nunca costase más de 10 centavos y hoy en día sería más caro el trámite del cobro. Eso sí, te obligan a bajar del ferry y hacer cola para el siguiente, pero pasan cada 15 minutos en hora punta y merece la pena ver las inmensas peceras que aparcadas en el hall del embarcadero, con peces impresionantes. Otra opción es visitar Staten Island y su Museo Tibetano, que debe ser interesante.





Otros barrios de la parte sur son Chinatown, Little Italy, Soho, Tribeca y Greenwich Village, lugares hablan por sí solos y reflejan la herencia cultural de sus vecinos.

Cantidad de culturas desembocan en las calles de estos barrios y lo cierto es que dan un verdadero encanto a la ciudad. Estuve en Little Italy, a la que creo que deberían cambiar el nombre porque es very, very little y, rizando el rizo, muy Italy tampoco es que sea mucho porque ha sido invadida por los chinos. Tampoco vi mafiosos, ainss, que decepción.

En Chinatown, los chinos se han apropiado de locales donde tienen sus negocios, sobre todo mucha tienda de bolsos de imitación por Canal Street y sus alrededores. Recomiendo que si algo te gusta, mejor regatees un poquito y lo compres, porque tal vez no lo encuentres en otras tiendas. Qué bien que me decidí por ese bolso tan fashion, porque no lo vi en otras tiendas.

Si viviera en Nueva York, Soho sería mi lugar, sin duda, y no es que vaya de guay pero como de momento es un sueño, pues me puedo permitir vivir donde me apetezca. Ea!! Pues eso, que me ha encantado. Fue el barrio de los artistas en los años 60, y supongo que muchos permanecen por allí, a juzgar por las tiendas y galerías de arte que hay sembradas por la zona, por lo tanto, se trata de un barrio con estilo, con un ambiente perfecto, ideal para pasear, con mucha vida, con unas tiendas y sitios de ocio con una decoración ideal. Algunas me hacían gracia, como la boutique para perros y perras, con sillita de paseo y todo...

Parece ser que a principios de los 80 algunos de los artistas residentes en el Soho abandonaron sus lofts cambiándose a otros barrios más económicos como Tribeca, de hecho, la proximidad y el parecido arquitectónico del barrio de Tribeca con el del Soho es notable y hace que aquel parezca una continuación de éste, muy bonito también.

Según leo en una guía, “En la actualidad, Tribeca es uno de los barrios de Manhattan más cotizados y deseados para vivir. Algunas celebridades han establecido aquí su residencia y centro de negocios como Robert de Niro que acondicionó el antiguo almacén Martinson Coffee para su productora Tribeca Films y uno de sus restaurantes: el Tribeca Grill.”

El corazón del barrio del Greenwich Village es el Washington Square Park, cuyo entorno estaba siendo redecorado. Es un barrio muy inglés, con casitas estilo londinense y aparentemente muy tranquilo. Hay un mercadillo con alguna cosilla interesante, puestos de comida, y algunos rincones que enternecen, angustian y refrescan la memoria del horror vivido. Toda una valla con pequeños azulejos con mensajes escritos a modo de homenaje a las víctimas del 11-S.

El puente de Brooklyn, espectacular obra de ingeniería y todo un símbolo de la ciudad, lleva unos 120 años uniendo a Manhattan y Brooklyn. Una impactante recompensa, digamos, se obtiene al cruzar este puente con imágenes de sus altos edificios entre tanta viga de acero; mejor caminar y girarse cuando hayamos recorrido un buen tramo, a veces mirando atrás se consigue una mejor instantánea. Y genial ir de noche, que tendrá la noche que nos hechiza tanto, al menos a mí eso me ocurre. Tenía curiosidad por visitar este barrio también de día, el más poblado de la ciudad y con lugares muy interesantes, pero no hubo tiempo. Next time.



Unos curiosos apuntes gastronómicos, a modo de sugerencia recomiendo especialmente el restaurante Gobo en el 401 de la Avenida de las Américas (6ª Avenida), un vegetariano con una carta de excepción, decoración mini, minimalista, salvo en la cocina que no falta detalle. La comida exquisita y precio económico. Claro, que al cambio hasta los japoneses eran económicos.

Otro que me pareció estupendo, y eso que los japoneses no son mi perdición, pero en este servían también todo tipo de comida asiática. Está por la zona de East Village, muy cerca del hostel que he comentado; pero me olvidé de coger la tarjetita… Lo dejo pendiente...

El Café Miró (474, Broadway), en el Soho, también me encantó. Te preparan las ensaladas y sándwiches con los ingredientes que prefieras, ideal para algo rápido. Un ambiente estupendo y el sitio precioso, aunque parece que estás al revés, porque el parquet lo han puesto en el techo. Será tendencia!? Hombre, con la lata que da cuidarlo, igual es buena idea.


Snif, snif. Que penita me ha dado dejar Nueva York. Hasta el momento, no tengo fecha para darme otra vuelta aunque me he anotado lo pendiente para el próximo viaje:

* Ver El Rey León

* Una copita en locales de jazz, especialmente el sitio donde toca Woody Allen los lunes!?.

* Visitar los barrios de Brooklyn y Queens

* Entrar en las tiendas del Soho, en todas las que me atraigan y sin prisas, y hacer una expedición de compras hacia las tierras de las verdaderas gangas, en New Jersey, que parece que están exentos de impuestos!?

* Vivir el "momento sándwich" con los ejecutivos de Wall Street. No es que me vaya a citar con todos ellos, ni siquiera con uno!, pero tiene que ser graciosa la salida del mogollón de gente impecablemente vestida y trajeada.

* Ir a un partido de baloncesto

¿ … ?

Reconozco que viniendo de una asfáltica, a lo mejor no resulta muy objetivo el comentario, pero Nueva York es una ciudad impresionante y muy divertida, donde te sientes como en casa y también un poco protagonista de una película, y me atrevo a sentenciar que gustaría a cualquiera, incluso a los amantes de la vida campestre. Un destino altamente recomendable.

07 abril 2008

Escoltada por edificios

Es indudable que la hilera de impresionantes rascacielos es uno de los retratos más representativos de la Gran Manzana, expresión que según he leído, empezaron a utilizar los músicos de jazz, que al parecer decían algo así como que "hay muchas manzanas en el árbol, pero si coges New York estarás cogiendo la gran manzana".

La arquitectura de sus edificios es capaz de emocionar a cualquiera y es que, además de ser todo gigantesco, lo antiguo sintoniza perfectamente con lo nuevo y a través del juego de luces y reflejos de unos en las fachadas acristaladas de los otros, se obtienen unas imágenes de la ciudad que una no se cansa de observar y retratar.

Por ello es difícil describir ese paseo matinal entre edificaciones de tal calibre y ese instante al alzar la vista hasta que “el cuello hace crac”, porque la verdad es que he vuelto con los pies destrozados pero con el cuello bastante mejorado!!



Se podría hasta pensar que hay dos ciudades diferentes porque cuando anochece, esos mismos rascacielos que se han sentido protas durante el día, se visten de gala con sus trajes de luces como si empezaran una pequeña pelea para ver cual consigue brillar más que ninguno.

El caso es que, ya sea de día o de noche, Nueva York es una ciudad ciertamente fotogénica, sí señor. Pasear entre sus calles y avenidas es realmente seductor y una se siente una como protagonista de una serie o película. Yo, que descubrí Sexo en NY a través de un amigo que me grabó varias temporadas, y aunque me parece genial, no me ha dado por ahí, pero si hay alguien muy fan, que sepa que hay excursiones organizadas para visitar los lugares donde se ha rodado.

Continuando con los edificios, el primer puesto del podium lo ocupa el Empire State, desde luego el más impactante y el que, sin querer, persigue el objetivo de nuestra cámara. “Construido en 1931, tiene una altura de 381 metros y uno de sus elementos más distintivos es el observatorio que alberga y que ofrece una de las vistas más completas y deslumbrantes de la ciudad, con miradores en los pisos 86 y 102 desde donde se divisan espectaculares vistas de la ciudad. Los 30 pisos superiores se iluminan con diferentes colores dependiendo de las estaciones de año y las diversas celebraciones.”

Vista desde el Empire. Foto regalo de Ruth.

Las vistas de la ciudad desde el Empire son impresionantes, aunque pegarte con la mitad de los turistas para conseguir estar en la primera línea de fuego no sé si es lo más apetecible. Y por otro lado, no creo que merezca la pena soportar colas de hora y media hasta lograr acceder al ascensor, pasando por tienditas varias, un tipo con micrófono en mano que recordaba al momento muñeca chochona de las tómbolas, en su versión “mapita de situación por si surgen dudas de edificios en el mirador”, un fotógrafo profesional para la foto de recuerdo… Prácticamente todo su interior estaba en obras pero, lo infame de esta visita es la pésima organización porque además de no permitir abandonar la supercola en cuestión una vez que pasas el primer control, no registran un aforo, al menos aparentemente, de manera que te encuentras en la terraza con un tapón de tropecientas personas pegándose por la primera línea de fuego para obtener su mejor instantánea..., las mismas tropecientas que hacen de nuevo la cola para bajar. Ciertamente, daba hasta miedo tal mogollón de gente un tanto histérica. Ah, no preocuparse, que en el circuito de regreso pasas de nuevo por las tienditas.

¿Recomendable? Obviamente, al ser el más alto desde ese mirador parece que tocas los tejados de los edificios y se ve una panorámica más completa de la ciudad, con la parte del río y la Isla Libertad, por ejemplo, y también es verdad que impresiona más que la vista que obtienes desde la terraza del Rockefeller; pero se pierde tanto tiempo, y me agobié tanto, que salvo que estés un montón de días en la ciudad, personalmente prescindiría de ella. La puesta de sol es lo más apetecible y por lo tanto, es posible que haya más follón, pero en todo caso mejor asomarse con vistas nocturnas de la ciudad y reservar antes por internet, porque es todo un honor pasar directamente a la cola más larga!!!

El Rockefeller Center, es el complejo comercial y de entretenimiento más grande de EEUU y tiene una plaza, que además de acoger el mega-árbol de Navidad se usa como terraza de restaurante en verano y como pista de patinaje sobre hielo en invierno, justo el escenario que yo vi: gente patinando al aire libre a ritmo de una música muy animada. Es un “viaje al cielo” en un ascensor precioso, con el techo transparente, superchulo, éste sí que tiene glamour, aunque no me parece justo que te obliguen a pagar con tarjeta de crédito y te cobren comisión por ello, y para colmo no te adviertan previamente. No es para arruinarse, pero no lo veo bien.

Otro edificio emblemático, y que me encantó, es el Chrysler, y es que los destellos de su original cúpula metálica se reflejan tan extraordinariamente que se distingue desde muchos otros puntos de la ciudad.

Hay otras construcciones que destacan no sólo por sus exteriores y la Biblioteca Nacional desde luego es como para no perdérsela. Extraordinario edificio con un interior que no deja indiferente a nadie, y que alberga unas salas y unas colecciones alucinantes, vamos, que yo no podría estudiar allí ni de coña. Servicio de Internet gratuito en una de sus salas tan sólo mostrando el pasaporte.

Se necesitan varios días para ver muchos de sus museos y no tuve demasiado tiempo. Sólo visité unas horas el Metropolitan, precioso edificio y supongo que el recorrido lo diseñó el mismo que trazó el del metro porque vaya follón de sitio. El Moma, sin embargo, parece que está muy bien "señalizado" y llegas fácilmente a la sala que pretendes según me contaron.


La pieza más grande de este museo es el Templo Dendur, del año 15 a. d. c., que fue un regalo del gobierno egipcio a los EEUU y llevado desde las orillas del Nilo a Nueva York piedra a piedra, ahí es ná. Lo de los egipcios no es normal. El caso es que no lo encontré, ni eso ni la parte asiática, porque me perdí por otras salas…

Otra chulada: La Estación Central de Nueva York, que tardaron como diez años en construirla, y además de ser un característico escenario de algunas películas, es muy significativo entrar aunque sólo sea por el placer de regalar a nuestras retinas la visión de un vestíbulo, creo que es el más grande del mundo, repleto de gente hasta la bandera, y subir a lo alto de la escalera donde la perspectiva es impresionante y contagiosamente caótica. He leído que pasan unas 500.000 personas al día y no precisamente paseando, así que te dan ganas de empezar a correr... En la planta inferior hay una zona de descanso con unos butacones con una pinta de cómodos…, obviamente, todos ocupados por gente durmiendo a pierna suelta. Efectivamente, por si alguien tenía dudas, la gente también duerme siestas fuera de las fronteras de España.

El edificio de la ONU también está fenomenal. Al entrar, nos topamos con un coro con voces impresionantes y tan sólo hubo tiempo para ver una exposición que muestra el ingenio de la gente al plasmar en sus dibujos, con pinceladas de humor, sus conclusiones sobre las consecuencias de las guerras. Divertidísimos. Queda patente que el humor es universal. Se puede visitar el interior por cuenta propia o con visitas guiadas en diferentes idiomas, pero a horas concretas así que otra cosa pendiente para cuando repita destino porque lo encuentro muy interesante.


Y basta ya de interiores. En la Quinta Avenida todo suena a elegancia y lujo. Y sí, estuve en Tifanny & Co, si es que ellos (los edificios), pueden conmigo..., que en mi caso, tiene cierta similitud con los Paradores en España. De unos conozco sus cafeterías y de Tifanny sus aseos, me los imaginaba más espectaculares, que es lo que me pude permitir, y también sus vitrinas, que por mirar de momento no cobran! Impresionantes joyas, pero lo dicho, no me daba ni para un alfiler!!!

Es otro estilo, pero me ha encantado el edificio de Appel, cuya entrada es un simple cubo transparente con la manzanita, todo tan blanquito y los dependientes con sus polos de color turquesa. Preciosos ordenadores y esas increíbles pijotadas que venden y que puedes, sin tiempo limitado, incluso navegar por Internet gratis. No pude resistir la tentación y me compré la Ipod Nano, una monada, pero a ver si consigo cargar música...

Desde el interior de la tienda Appel


Es el momento de hablar de las compritas. Este apartadillo me ha encantado y ni que decir tiene que me han faltado días para continuar, y eso que llené la maletita que iba vacía… En esta ciudad se puede comprar de todo, eso es obvio. He encontrado especialmente super bien de precio todo lo referente a electrónica, fotografía, ropa de marca americana (sobre todo de niños), cosméticos de marca americana, y calzado, además bonito. Entre que algunos de estos productos son de por sí mucho más baratos y el fabuloso cambio del euro con respecto al dólar que vivimos, que quien nos lo iba a decir…, el resultado es que algunas cosas estaban a mitad de precio. Con razón era como ir de tiendas por Madrid, con tanto español alrededor, y un buen número de italianos.

Dentro de toda la amplia oferta de tiendas, recomiendo especialmente dos:

B&H, en el número 420 de la 9ª Avenida. Bestial de grande, buenos precios en todo lo referente a material fotográfico y electrónica, con una perfecta organización, se nota que los dueños son judíos por el sistema de pedidos, pagos, recogida…, todo está perfectamente estudiado. Hay muchos dependientes que hablan español y tan sólo hay que tener en cuenta precisamente eso, que son judíos, y por lo tanto el viernes por la tarde y el sábado está cerrada pero los domingos abren.

http://www.bhphotovideo.com


Macys, en situado en Herald Square cerca del Empire State. Similar a nuestro Corte I., con ropa de diseñadores con mejor precio que en la propia tienda de la marca en cuestión y por lo visto mucho mejor que en España. Tan sólo tienes que ir a Atención al Cliente y mostrar tu pasaporte, y te darán una tarjeta válida por 30 días con la que consigues un 11% de descuento en el momento del pago. Ojo, que el descuento no vale para las secciones de electrónica ni cosméticos, en la que por cierto te maquillan en el momento sin mucho problema. Yo no lo probé por falta de tiempo, pero las clientas que vi, estaban muy monas.

http://www.macys.com


Y ya sólo queda: El sur de Manhattan, que está en maquillaje...



06 abril 2008

Enganchada a Nueva York

Times Square

Millones de personas se chocan entre colosales letreros luminosos y enormes pantallas de televisión, tiendas, restaurantes, y además, este lugar emblemático y un punto obligado, es el corazón teatral de la ciudad con unos 40 teatros por la zona a la que llaman Broadway. Toda esa zona está iluminada día y noche y hace que Londres y su Picadilly parezca el pueblo, o esa impresión me ha dado a mí…

Próximas a esta plaza están las taquillas de TKTS, (referencia: los bajos del hotel Marriot), interesantes porque se pueden comprar, entradas de teatro a mitad de precio sólo para el mismo día de la función. Ojo, que únicamente admiten el pago en efectivo.

El teatro New Amsterdam es pequeño pero precioso, y maravilloso ha sido disfrutar del musical en Broadway. Me habían aconsejado que viera El Rey León, el mejor, pero sólo quedaban al precio de 250 $..., y de todas formas Mary Poppins fue entrañable y precioso. Fabuloso montaje y geniales los actores. Me encantó. Perfecto.


Central Park

Mucho tiempo se precisa para poder saborear cada rincón de Central Park, un enorme recinto con escenarios muy populares que nos hacen pensar en numerosas películas. También fotografié el mítico monumento a Lennon próximo al lugar donde le asesinaron; tan sólo faltaba el Imagine de fondo…

Acicalado para cualquier estación con lagos, puentes, calles asfaltadas, fuentes y alguna que otra escultura, ya se encargan precisamente ellas, las estaciones digo, de vestirlo con un manto blanco, hojas verdes o una maravillosa combinación de tonos amarronados y dorados. Así aparece fotografiado en los puestos callejeros y tiendas de los museos, pero a mí me tocó disfrutar de un Central Park exhibicionista, con todas las vergüenzas al aire. Si no fuera por los rascacielos que decoran el fondo tras las ramas limpias de hojas, la vista diría más bien poco.

A diario parece un lugar bastante tranquilo, pero por lo visto en sábado y domingo se abarrota de gente que hace deporte, va de picnic o se pone a pintar. Esta vez no pudo ser, porque hacía un frío del carajo pero como voy a volverrrr… No me extraña que salgan en la tele con gorros y los vasos de café en las manos, claro, para evitar que se congelen sus cerebros y deditos.

Y además de ser un lugar genial para abstraerte de la ciudad, Central Park en verano acoge todo tipo actuaciones musicales en vivo y obras de teatro; pero esto ya lo contaré cuando vuelva del próximo viaje, que NY también hay que verlo en verano!!

Si hay tiempo recomiendo pasear por la parte exterior del parque, bien por la zona este, donde se concentran muchos de los museos como el Metropolitan o el Guggenheim, o por la oeste, hacia donde está el campus de la Universidad de Columbia, que es impresionante de grande.

En la elegante Quinta Avenida (frente al Rockefeller Center), nos topamos con la Catedral de San Patricio, la mayor catedral católica de estilo gótico de EEUU, que comenzó a construirse en 1858 y se terminó en 1.888. El interior es precioso y merece la pena hacer una visitilla, puertas muy chulas y un rosetón bastante bonito, hombre, el de la catedral de León es que se sale de bonito. A mí me sorprendió gratamente porque el exterior no me decía mucho, sobre todo por el patético entorno que han permitido construir a su vera.

La Catedral es todo un símbolo del dominio católico irlandés de finales del siglo XIX y está dedicada a San Patricio, cuyo día celebran los irlandeses a lo grande y menudo lo que beben!! Estuvimos presentes en el desfile, que en mi opinión es un poco caca, la verdad, aunque tiene su punto divertido a modo de sesión de risoterapia porque eso de tener que llevar tanto complemento de color verde algunas veces resulta tronchante. Hasta los donuts eran verdes ese día...


Harlem

Que Manhattan sorprende, es innegable. Pero, especialmente Harlem, sobrecoge y atrapa, y cuando una llega al barrio parece que ha viajado en la máquina del tiempo… Sencillamente, me ha encantado. Parece una ciudad diferente, con edificios más bajos, con canastas de baloncesto en sus pequeños patios, con modelos de coches de hace bastantes décadas aparcados en sus calles…

Es imprescindible ir en domingo a este barrio y acudir a una misa en alguna de sus parroquias. Toda una experiencia. En mi caso fue la Abyssinian Church, y es muy recomendable reservar a través de Internet lo antes posible y, además, llevarse el email de confirmación impreso, así como mostrarlo “al armario empotrado negro” que tienen custodiando su entrada principal. A este tipo lo reconoceréis enseguida.

Varias horas en un sin vivir… El hombre-armario diciéndonos a los turistas (a grito pelado), que no podíamos entrar, y mientras, una vecina con aspecto de recién levantada le gritaba desde la ventana que todas las semanas con la misma historia, un show impagable, de verdad, y allí, ironías de la vida, los blancos, esperando pacientemente en la acera de enfrente a que entraran todos los fieles negros… No me digáis que no tiene coña la cosa… A pesar de llevar el mail impreso con la confirmación de la reserva, al ser Pascua preveían que acudiera un mayor número de fieles que cualquier otro domingo; por lo que se ve, todas las religiones tienen picos de asistencia y es totalmente comprensible. Lo que no nos pareció tanto, fue escuchar al hombre-armario gritándonos que no sacáramos fotos a la gente (su gente), y minutos más tarde veíamos a la negra de turno haciéndonos fotos al mogollón de turistas de la acera de enfrente, y todos de coña (pero bajito…), diciendo “No pictures, no pictures”.

Durante las horas de espera, una mujer negra “elegantemente” vestida, esto es, con pamelón a juego con la chaqueta de lo que debía ser su traje, porque era lo que asomaba por la ventanilla de su brillante monovolumen, se ofrecía a llevar a la gente a otra parroquia. No preguntamos el precio, pero el caso es que hizo varios viajes. Ni Marketing, ni página Web ni ná.

Finalmente y gracias al papelito, entramos. Otro negro nos indicó el camino hacia el “anfiteatro”, con bancos dispuestos en semicírculo, y el negro acomodador con guantes blancos y pajarita, nos mostró nuestro sitio. La ceremonia empieza con la entrada del coro hacia el altar cantando en fila india, aunque llega un momento que los pierdes de vista ya que pasan detrás del altar y suben unas escaleras, para entrar de nuevo en el anfiteatro. Había unas 90 voces, diferenciadas en dos grupos de mujeres y uno de hombres, esta fue mi deducción, teniendo en cuenta que tengo por oído un zapato... El Aleluya, que la verdad es la única que recuerdo, fue súper y un par de solos cantados por dos mujeres nos dejó sin palabras. Aplausos y más aplausos. Los demás fieles también cantaban, y sonaba estupendamente!!! Esto de cantar bien debe ir en los genes, porque de otra forma, no se explica.

El predicador podía merecerse un post para él solito, pero le daré un párrafo para no alargar mucho el viaje. Que bárbaro, menudo Director Comercial, de los que vende arena en el desierto y encima cara, vaya. Que sepáis que la superbandeja (que se parece a la del pavo de Acción de gracias) para la limosna, la pasan dos veces y los de allí, niños y adultos, echan muchos billetes e incluso sacan sus chequeras. Muy amable también el pastor, nos pidió a los visitantes que nos levantáramos para solicitar al público un caluroso aplauso de bienvenida, y como para no levantarse…, porque es obvio que se nos distinguía claramente…, por el color y por los vaqueros, que a mí los vestidos largos de las bodas ni se me ocurrió llevarlos, la verdad. Y es que vaya “elegancia”, parecía que los niños y niñas que estaban haciendo la Comunión o similar.

Lo más sobresaliente de todo fue, que al tratarse de Pascua, bautizaban a siete personas, siete adultos, alguno de ellos casi octogenarios, la verdad y a propósito, los pobres eran los menos elegantes, con una sabanita blanca enrollada al cuerpo, hay que ver... En la parte superior del altar estaba la pila bautismal, que es de mármol y parecía un jacuzzi en toda regla. Qué momento, el del bautizo. La gente se tronchaba, yo también, y es que ver a la sacerdotisa con el micrófono como si fuera cantante en un concierto o una operadora de call center, salpicada de agua, especialmente cuando sumergieron entre dos al tipo de casi dos metros tirándolo hacia atrás…, y salió a la superficie “con el contenido de dos cubos de agua!?”… El momento de la salida era captado por la fotógrafa oficial, que hay que tener mala leche, con la sábana pingando y los pelos todos aplastados, esa pinta de pollo que tenemos todos al salir del agua, pues va y les tira la foto. Si es que hay cosas que es mejor hacerlas de pequeños…

En definitiva, la misa en sí fue muy emotiva y muy divertida, dos horas y pico duró, pero se pasan muy rápido. Repetiría encantada. Tan sólo entré en un McDonals, pero mirad qué momento he inmortalizado…






31 marzo 2008

Disfrutando de Nueva York


Opino que conviene obtener algo de información respecto a la ciudad, y al menos tener claro que nos puede interesar más hacer y ver, con el fin de aprovechar el tiempo al máximo. Además de los típicos foros de viajes, yo creo que está muy bien visitar páginas Web de este tipo:

http://www.guiadenuevayork.com/

http://www.vivenuevayork.com/

Si es posible conseguir previamente un plano de la ciudad y de las líneas de metro, genial, al menos el de metro porque no existen en ventanilla y robar los que están enmarcados en los vagones, como que está feo, ¿no?. Se pueden descargar por Internet, por ejemplo aquí:

http://www.mundocity.com/america/plano-new-york.html

La forma más económica si contamos con tiempo suficiente para llegar desde los aeropuertos a la ciudad es el autobús, que tiene la parada muy próxima a la Estación Central, en una calle paralela y a 5 minutos de la parada de metro con el mismo nombre. Por ejemplo, desde el aeropuerto de Newark el billete de ida y vuelta cuesta 25$, y salen cada 15 minutos. Las shuttles (furgonetas compartidas) tienen la ventaja de que te dejan en la puerta, eso sí.

Una vez en la estación lo más baratito puede ser el metro, que no significa lo más rápido… Hay una primera vez para todo, y en esta ciudad sorprendentemente me ha resultado más fácil moverme a pie que en metro, y es que lo del suburbano allí es para Máster. Ainss, que complicado.


Un dato importante: a la hora de sacar el ticket de metro en las máquinas, es imprescindible colocar los billetes con "la cara del individuo hacia arriba", que se te queda una cara de gilipollas cuando te da error 3 veces seguidas…, y eso que una es un poquito "viajada"… Otro dato importante es que por la misma línea pasan trenes exprés que no paran en todas las estaciones de la línea, pero es entretenido bajarte, ir al otro andén..., y además, me hubiera perdido sujetos como éste de la foto... El sencillo (un sólo viaje) cuesta 2 $, pero también los hay con uso ilimitado por un día que cuestan 7,30 $, y para 7 días por 25 $, válidos tanto para bus como metro.


En cuanto a las visitas de los sitios, muchas se pueden reservar por Internet, pero ojo, que eso no te exime de ponerte a la cola para acceder... En el caso de la estatua de la Libertad, sólo tienes prioridad si has reservado fecha y hora exacta, por otro lado un poco arriesgado. Respecto a la misa de Gospel, sí que me pareció ventajoso la reserva porque entre otras cosas había tanta gente que la prioridad para entrar era para las reservas confirmadas por mail, después de sus feligreses, obviamente. Importante llevar la confirmación por mail impresa.

Con relación al alojamiento, considero que es mejor llevar reservado, porque en el control de pasaportes tienes que escribir la dirección del lugar donde te vas a alojar. Respecto a la entrada en el país, no fue tan dura como esperaba, te toman las huellas y te hacen la foto y un par de preguntas, pero bastantes menos que en Amsterdam, que fue un auténtico interrogatorio con dos personas diferentes. La chica me preguntó además qué marca de tinte de pelo utilizaba, ver para creer…

Este asunto es algo muy personal, pero yo recomiendo el que conozco que es East Village Hostel si te gusta ese tipo de lugares, obviamente. Se trata de un hostal en el que compartes habitaciones con una, cinco y hasta 11 personas, por lo tanto, muy económico. Además de que se estrenó el pasado 1 de marzo, es muy agradable, está decorado con muy buen gusto, tiene cabinas metálicas individuales en las habitaciones, buena calefacción, gran presión de agua, muy limpio y con un desayuno variado y estupendo. Los recepcionistas te facilitan mapas e información, incluso en español porque varios son hispanos; pero en mi opinión, la principal ventaja es su localización, en la zona East Village, y a 5 minutos del metro Aston Place, (línea de color verde), con mogollón de ambiente y gran variedad de restaurantes y zona de tiendas y desde donde se puede ir andando (entre 15 y 30') a muchas zonas interesantes: área financiera, Soho, East Greenwich, Little Italy, Chinatown y Soho. Un inconveniente que imagino que resolverán en breve es que no tienen acceso de Internet para huéspedes, aunque te buscan en su ordenador la info que desees. Por cierto, conviene llevar adaptador o comprarlo allí, pues los enchufes son diferentes y el voltaje también.

Hacer el plan teniendo en cuenta el extenso abanico de posibilidades que ofrece NY, es una tarea más que ardua y sigo pensando que diez días (incluido los días de viaje), no son suficientes aunque obviamente siempre es mejor que no ir. Los lugares más deliciosos de la Gran Manzana se encuentran desde luego en los barrios del centro de Manhattan, que es uno de sus cinco distritos (Manhattan, Bronx, Brooklyn, Queens y Staten Island).

Personalmente, me han cautivado lugares como estos...


26 marzo 2008

Fascinante Nueva York

Podría vivir en NY. Mi mente aún sigue allí, pero en cuantito aterrice en Madrid escribiré sobre este magnífico destino y colgaré algunas fotos.

Aquello es otro mundo. Creo que ya se empieza a apreciar cuando una está en un avión donde la gente saca su portátil para ver sus pelis propias o leer la prensa en Internet. Mi primera tarde en la ciudad y a pesar del frío intenso, ya pensé: aquí tengo que volver yo, y es que hay muchas cosas que me han cautivado de esta ciudad. Está claro que 10 días no son suficientes!!

Continuará...

Actualizo:

En muchos de mis viajes he visitado ciudades que me han encantado, incluso hasta el punto de vivir en ellas, por ejemplo Londres, ciudad donde pasé unos años de mi vida; pero Nueva York es una ciudad que enamora, y ciertamente me ha fascinado. NY es la ciudad de los sueños, se presta a ello, esa que mucha gente ha elegido para hacer realidad sus imposibles, donde supongo que unos lo consiguieron y otros fracasaron, pero al menos lo intentaron.

El caso es que entre toda esa fastuosidad de rascacielos y zonas verdes, hay espacio para pensar, porque es una ciudad que de alguna manera te pellizca y te estimula a recapacitar. Cielos, cuanto contraste. Algunas situaciones me resultaban simplemente curiosas, otras hasta cómicas, pero todas te hacen reaccionar en un sentido u otro.

No sé si sería el potaje de culturas que aparentemente han sido acogidas como propias, o la sensación de civismo y respeto que se respira, o el gran surtido de empresas con sedes sociales en unos edificios de escándalo. Tal vez la posibilidad de cruzarme con actores y actrices famosos, aunque no haya visto a ninguno, o la idea de verme en ambientes bien diferentes a los habituales, ya sea un musical, un partido de baloncesto o una misa Gospel. Sorprendentemente, me ha resultado una ciudad muy segura y muy, muy acogedora.

N.Y. es tremendamente cosmopolita y desde mi punto de vista se percibe claramente esa curiosa relación raza-empleo, de manera que cada una parece tener ya su papel asignado sin ni siquiera haber sido llamadas para el casting, situación que, dicho sea de paso, encuentro bastante parecida a lo que está sucediendo aquí.

Es obvio que cada raza tiene sus defectos y virtudes, si es que podemos generalizar en este sentido; pero es curioso ver como los latinos absorben mayoritariamente el sector servicios, y trabajan como camareros, en las tiendas o las recepciones de un hostal y puestos similares. Los asiáticos también trabajan de cara al público pero ellos son los dueños y señores, aunque sea un negocio bien simple y de 2 x 3 metros, pero se trata de “su empresita”. Por otro lado, hay muchos negros trabajando de barrenderos y posicionados en la Quinta Avenida con puestecitos como de mercadillo, bueno también hay mucho policía negro, como en las películas.

Estas son un poco mis impresiones. En los próximos posts resumiré un poco lo que ha dado de sí este viaje, con datos que me han resultado útiles, fotillos chulas y tal.







14 marzo 2008

Objetivos para esta Semana Santa


Llegar bien a mi destino, llevarme estupendas impresiones, no pasar frío, hacer increíbles compras, un buen reportaje gráfico..., a ser posible con algún rayo de sol, no perderme por la ciudad, practicar inglés, no engordar, regresar para contarlo... Ohhh, cielos, ¿Sobreviviré a Nueva York?

Estaré unos cuantos diítas sin asomarme a este blog, pero os dejo la puerta de esta casa abierta y los posts y los comentarios a vuestra disposición. Os deseo unas estupendas vacaciones para todos vosotros también.

Muack, muack.



Fuente: http://www.conocenuevayork.com/




17 enero 2008

Imaginando Nueva York

Efectivamente, no es que sea el colmo de la originalidad pero ya está emitido mi billete a Nueva York. Hace más o menos un año estuvo en mis planes este destino pero, por motivos que no vienen al caso, el plan se quedó en una mera conversación o tal vez fueran dos. Me hubiera apetecido más otro tipo de viaje, pero cuando las ideas surgen hay que aprovechar el momento, y cierto es, que precisamente hoy se ha convertido en una ilusión más nítida y que sólo en unos meses se convertirá en una realidad. Así es que, a divertirse a Nueva York, ¡¡geniaaaal!!


Yo imagino que será como lo que nos muestran en El sueño de Manhattan o en Sexo en Nueva York, y que fliparé con los rascacielos, y con todo en general, en una ciudad de postal a ritmo de jazz.

Después de pasearme por varios foros y preguntar a alguno de los amiguetes que han estado allí recientemente, tengo claro que no me puedo perder ni Times Square, ni las más que impresionantes vistas desde el Empire State. Que al mítico puente de Brooklyn es mejor ir tempranito y que hay que cruzar al otro lado para obtener las mejores vistas. Que cualquier musical en Broadway será todo un espectáculo. Que los perritos cuestan un dólar y la comida no me va a entusiasmar, o sí, porque habrá de todo. Que probablemente practique poco inglés.

Que iré de compras, no a Tiffany, pero con este euro tan fuerte que tenemos y todo tan barato como dicen me parece que voy a necesitar otro armario… Además, tengo que pasear por Little Italy y comprobar si hay mafiosos, y curiosear por el Soho y Chinatown, y ¿ver el Bronx?, ir a Harlem, aquí también tempranito con el fin de estar menos tiempo en la cola y ver la misa gospel en la Abisinian Church, donde me dice mi amigo Javi que el coro canta de coña, y me advierte de paso, que ni se me ocurra tirar fotos en el interior si no quiero ver demasiado cerca la mano de un tipo de no sé cuantas X de talla, XXXXL o así. Lo recordaré.

Y además, tengo que estar preparada por si me topo con algún actor famos@, con la cámara en mano me refiero, y de los internacionales quiero decir. Uff, que estrés por favor…, habrá que seleccionar y organizarlo todo bien porque no hay tiempo para tanto en diez días, incluidos los vuelos… Me angustio un poco cuando pienso que tal vez la ciudad no me resulte tan maravillosa como imagino, eso sí, sobre todo después de la decepción-cilla que he sufrido con Vietnam.

No obstante, tengo mogollón de ganas de confirmar si mis impresiones cuando esté allí coinciden con las imágenes que ahora rondan por mi mente. De momento, a ver si amplío la agenda en la gran manzana, que me han hablado de una especie de Web de contactos que por lo visto es lo más de lo más.