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12 septiembre 2008

Hamburguesa con foie

Yo no soy especialmente fan de las hamburguesas; pero en éste último viaje a París me he chupado los dedos saboreando esta pedazo de hamburguesa con foie y salsa de tomate casera, además de unas patatas deliciosas. Imprescindible, si te gusta el foie, claro:-)




Lugar: Le Paradis

Dirección: 76, Rue Saint-Martin, 75004 París (junto al hotel St Merry)


Metro: Hôtel de Ville


15 junio 2008

Sigo seducida

Efectivamente, sigo seducida, y por eso ya he añadido París a la lista de mis próximos viajes. A ver si puedo ir a algún conciertito este verano, ummm...

Junto a la Isla de la Cité, una gran isla en mitad del Sena que está comunicada por ocho puentes, se encuentra el barrio latino que me pareció una zona muy divertida y con mucho encanto, a pesar de lo turística que resulta. Según he leído, el nombre viene nada menos que del medievo, época en la que la mayoría de los estudiantes que vivían por la zona y acudían a la Sorbona hablaban en latín. Unas callejuelas que sirvieron de escenario principal de la historia francesa fueron además el origen de los movimientos estudiantiles de los siglos XIX y XX, y por si eso fuera poco, también el núcleo de los acontecimientos de mayo del 68 en el país vecino. Hay una calle principal en la que se respira muy, pero que muy buen rollo, repleta de bares y restaurantes, clubes de jazz, librerías y pequeñas tiendas de delicatessen, una monada, de esas que da hasta pena no comprar. Me gustó especialmente una con objetos de decoración hechos con cristal. Preciosa, pero cara a rabiar.

La catedral de Notre Dame está a tiro de piedra, junto al río Sena, un edificio que llama la atención por lo largo que es y por el tamaño de sus rosetones acristalados. En las proximidades del barrio, dicen que una zona de las más animadas en la tarde-noche parisina, hay varias tiendas muy curiosas que sirven de reunión a los aficionados a juegos de roll y, por ejemplo, una tienda muy interesante con todos los juegos de mesa y puzzles imaginables a la venta.

El símbolo de París y uno de los lugares más visitados es la Torre Eiffel, aunque sólo la vi de lejos..., dicen que siempre hay que dejar algo pendiente como excusa para regresar, si bien es cierto que esta ciudad no necesita pretextos. Otro lugar típico de las fotos es el Arco del Triunfo, ordenado construir por Napoleón, a su gusto, con el fin de homenajear al ejército que batalló en Austerlitz allá por el 1.806. De la rotonda en la que se encuentra salen un montón de avenidas, entre ellas la de los Campos Elíseos, todo elegancia y cargada de exclusivas boutiques y lujosos restaurantes.



El edificio donde se ubica El Louvre es un pasote, precioso, y desde luego que no eligió mal sitio el Rey Sol para vivir, no. Lo clásico contrasta con lo moderno. Nada que ver con el Centro Pompidou que llama la atención por un provocador edificio que desde luego rompió moldes en los 70 y los sigue rompiendo porque choca absolutamente con la estética clásica y romántica de los edificios. Es un construcción muy moderna, con unas escaleras mecánicas que cruzan la fachada principal de un lado a otro, y una posterior, llena de tubos pintados de colores muy vivos que son los conductos del aire acondicionado, calefacción…, y que le dan un aspecto de lo más divertido. A mí me encantó, lo mismo que el interior del edificio de las galerías Lafallete, cerca de la Ópera. Precioso.


Un dato interesante respecto a los museos. Consultando los foros he dado con una opción interesante que ahorra tiempo y dinero, y es comprar la tarjeta Paris Museum Pass que incluye la entrada a más de 60 lugares (Torre Eiffel no incluida), y se puede comprar antes de viajar en la Casa de Francia (Torre de Madrid) o a través de internet. Además de ahorrar dinero, admite entradas ilimitadas al mismo lugar y evita hacer colas. Por otro lado, si eres flexible con tus fechas de viaje, está bien saber que el primer domingo de cada mes los museos en París son gratis.

Una curiosidad. El parque más grande de París es tan grande que ¡es un bosque! El bosque de Bologne, y que veré la próxima vez que vaya junto con el parque de la Villette donde se celebran en verano festivales musicales y cine, creo que gratuitos. Me llevé una agradable sorpresa al llegar a los Jardines de Luxemburgo, no por los jardines en sí, que son preciosos con una zona para picnic y todo, pero la inesperada exposición fotográfica patrocinada por Canon, me fascinó. Fotografías fabulosas colgadas en el exterior de la valla que bordea los jardines, y que estará allí hasta el 15 de julio.

Desde el punto de vista gastronómico, me ha parecido genial. Amplia oferta y precios de todo tipo, tampoco me ha resultado una ciudad excesivamente cara, será que Madrid se ha puesto a su altura... Los crêpes en las crêperies, desde luego, y mejor los salados hechos con esa masa de un color más oscuro que usan allí. Como tantas ciudades cosmopolitas, existe una gran variedad de restaurantes, toda una amplia gama de asiáticos, senegaleses, afganos, libaneses... Mis favoritos han sido las llamadas cavas, que vienen a ser como las vinotecas de aquí, con una amplia gama de vinos y alguna cosita para tapear, sin faltar las tablas de quesos y patés!! Algunos de los lugares recomendados por lugareños son por ejemplo, Le verre volé, una monada de sitio y en una zona muy animada (67 rue de Lancry, y 38 rue Oberkampf) , y el Palais du Bon Vin (b42 rue Léon Frot).

Y digo yoooo, ¿Por qué habré tardado tanto en ir a conocer París? Estuvo en “la lista” varias veces, es cierto, pero finalmente la elección fue otra. Me quedo con estupendas imágenes en mi retina y una larga lista con todo lo pendiente, porque me apetece mucho viajar de nuevo a París y, además, me encantaría que fuera pronto. Una sensación parecida la tuve cuando estuve en Praga, pero no me sucedió con Londres o Roma; es curioso esto de que te caiga bien o mal una ciudad y que despierte en uno el deseo de repetir visita en un breve espacio de tiempo, o simplemente nos sea suficiente con recordarla.

Por si queréis echar un vistazo dejo estos enlaces que, personalmente, me han resultado interesantes:

http://www.revistatravesias.com/numero-74/articulos-principales/lo-mejor-de-paris-por-menos.html

04 junio 2008

Seducida por una ciudad

París huele a primavera y seduce sin esfuerzo alguno, tener la oportunidad de empaparme unos días de esa maravilla de ciudad ha sido genial.

Leo aquí que "el sobrenombre de Ciudad de la Luz se debe a que París fue la primera ciudad en dotar a sus calles y edificios importantes de luz eléctrica, lo que causó admiración en todo el mundo..., París, ha sido también la luz del mundo y ciudad adelantada a su tiempo como muestra el hecho de que aquí se fraguaron los derechos del hombre, y los principios de libertad, igualdad y fraternidad, principios que aún hoy no están presentes en muchos lugares del mundo."

Aunque sólo he visitado París en invierno y primavera, y no deja de ser una ciudad gris, intuyo que brilla siempre a los ojos de cualquier persona independientemente de la época del año que se visite, y esto a pesar de que la climatología que me ha acompañado en ambos viajes ha sido terrible: lluvia intensa, amanece despejado y al rato se nubla y llueve, vemos sol, mucho sol y de repente llueve y sopla un viento del copón, o lluvia y mucha lluvia por la mañana, unos rayitos de sol y vuelta a llover..., no me extraña que esté todo tan verde, y es que este color tiene un precio. Ni que decir tiene que la lluvia desluce un motón las vistas, las fotos, y todo en general; pero aún con lluvia, volveré a París.

Son tantos los lugares interesantes y tantas las maravillas artísticas que ofrece, que no se sabe por dónde empezar, y creo que en realidad da lo mismo que vayas tres, cinco o quince días, porque siempre faltará tiempo para verlo todo y te quedarás con ganas de repetir..., al menos esta es mi experiencia. Por otro lado, y en contra de lo que había escuchado y leído, los parisinos me han parecido muy amables y simpáticos, hasta bromistas.

París es más que una ciudad con encanto, es un caracol de barrios y mezcla de culturas bien diferentes. Romántica por excelencia, enamoran sus edificios, sus calles y su ambiente con todo un abanico de posibilidades, ya que uno puede escoger el París más monumental, el artista o el más chic, sin olvidar Paris la nuit.

Me fascinó esa Chueca parisina, El Marais, que me resultó un barrio con mucho encanto y con unas tiendas la mar de bonitas en las que vendían cosas muy originales, y con bastantes pastelerías judías que se encargan de recordarnos los orígenes del barrio. Callejear por esa zona es genial, y ni que decir tiene que me faltó tiempo para verlo todo y elegir mejor las compras.

Cerca de este barrio está la plaza de la Bastilla, con un mercado que está fenomenal. Magnifica representación gastronómica del país cada martes y jueves, tanto, que todo es apetecible, el pan, los patés y los quesos. Adoro el queso, por lo tanto mi perdición... Según me contaron cuando se acerca la hora de cierre del mercado los precios bajan mogollón, lógico, por lo tanto si el plan del día lo permite es mejor ir a esa hora. Dejo algunas de las webs de productos que me resultaron apetecibles y muy ricos, quesos y patés.

www.aubonfromage.com

www.lapetiteperigourdine.fr

En lo alto de la colina de Montmartre se asoma la Basílica del Sagrado Corazón, cuya construcción fue consecuencia de una promesa por parte de un grupo de católicos que en 1870 prometieron construir una iglesia al Sagrado Corazón si París salía intacto del ataque de los prusianos. El mantenimiento debe ser carillo, ya que encender una velita pequeña costaba 2 euros, bueno, igual estaba bien de precio porque desconozco las tarifas en España. Su localización le otorga un entorno espectacular a la propia basílica y, además, a su cúpula, un segundo lugar en el podium de los puntos más altos de la ciudad, después de la Torre Eiffel, con unas magníficas vistas desde la cúpula (entrada 5 euritos) que ayudan mucho a posicionar cada monumento en la mente, ya sabéis de mi torpeza con los mapas, ejem. El tipo de construcción, la zona ajardinada a sus pies, mogollón de escaleras, esa piedra tan blanca…, como que me recordaba un poco a un templo hindú, un pequeñito Taj Mahal.

Vistas de París desde la cúpula des Sagrado Corazón


Pasear por las calles de Montmartre es una delicia porque ello te brinda la posibilidad de encontrarte con artistas de todo tipo, desde pintores y retratistas, hasta mimos y músicos, y lo último que parece que se lleva que es el personajillo que te recorta el perfil de tu rostro en cartulina.

La plaza du Tetre, conocida como la plaza de los artistas es un lugar de paso obligado, con un ambiente formidable porque están pintando sus propios cuadros. Próximo a la plaza está el Molino Rojo, y el café de Amelie Pulan, el de la peli (El estanque de los dos molinos, en el 15 de Rue Lepic), aunque hay muchos otros con ambiente más bohemio.