Las Alpujarras en imágenes!
Superrecomendable la zona para una escapadita de 4 / 7 días.
La vida me ha enseñado que aprender y compartir es la mejor forma de disfrutarla, y viajar, la mejor escuela! Por ello escribo en este espacio sobre mis emociones y experiencias. Será sin duda, un reflejo de mi estado de ánimo. ¡Gracias por leerme y dejar huella!
He pasado un fin de semana en Ruidera (Ciudad Real), el pueblo que acoge a las lagunas que llevan su nombre. Estupenda compañía, tanto por los buenos amigos como por mí misma, que leches! Muchas risas se intuye. Excelente gastronomía, ante una buena mesa regada con vinos de la zona. Una franca sonrisa en mi rostro, que no es que sonría poco, pero ha sido en conjunto un fin de semana muy divertido con el añadido de que he conocido otra zona de España que me ha parecido sensacional. Por lo tanto, objetivo cumplido: disfrutar una vez más de mi tiempo, y algo que me entusiasma más si cabe, compartirlo con la gente que aprecio.
* Alquilar una piragua, porque te permite pasar a otras lagunas y ver cositas muy interesantes, además de para un buen rato!!
¿Qué por qué me ha decepcionado? Por resumir un poco: tres "ces", caro, colas y calor, mucho calor y, tal vez una cuarta: carteles, mogollón de carteles para leer...., en mi opinión, un día ha sido más que suficiente porque no nos pareció que dejáramos gran cosa por ver. Me gustaría dejar claro que es tan sólo mi impresión, es más, es bien probable que no esté siendo muy objetiva teniendo en cuenta que me perdí muchas cosas que recomiendan, por ejemplo, no estuve en la Torre del Agua, ni vi el pabellón de Alemania, ni viví Expo-la nuit...
No obstante, tengo que decir a su favor que el personal que informa a medida que la gente hace la primera cola (pabellón de España), y nos cuenta qué debemos hacer para ganar tiempo, así como el hecho de que te permitan elegir ver determinados pabellones con cita previa con el fin de entrar directamente sin hacer cola, está muy bien pensado y organizado. Lo que no me gustó tanto es la zona habilitada para que utilice la gente que lleva su propia comida, suelo hay mucho y bancos también; pero, vamos, digo yo que unas mesas y unas sillas tampoco estaría mal...
Particularmente, me resultó muy interesante el pabellón de España en cuanto a montaje y explicaciones, y me divertí un montón en el de Filipinas aunque no tenía mucho que ver con el lema de la Expo; nos invitaron a una degustación de café del país y a un masaje filipino de 15 minutos, ambas cosas excepcionales, y obviamente dejamos una propinilla a la masajista. Hay varios turnos de masajes, tan sólo hay que estar 15 minutos antes y pedirle a la prima de Imelda Marcos que te apunte en el cuaderno, al menos se parecía mucha a ella...
Mi impresión general fue las grandes diferencias entre los pabellones. Hay países que han cumplido con el lema del Agua y Desarrollo Sostenible y otros que no les ha debido llegar el formulario de solicitud, por ejemplo Egipto..., aún sigo sin comprender el motivo de la larga fila para acceder a este pabellón. No cuestiono el valor de aquellas piezas arqueólogicas, pero casi una hora para llegar y ver una pequeña sala de unos 10/12 metros, tres tiendas de papiros y avalorios, y un baretillo con granizado de tamarindos…, me pareció un poco lamentable.
Arabia Saudí desplegando medios, eso sí. Se nota donde hay pasta. Tiene mogollón de pantallas de plasma con imágenes que honran sin parar a su monarca y, además, dan mucho bombo al país como destino apetecible como inversión de capital extranjero. No obstante, el montaje es fantástico y a mí me gustó mucho. Escenificaban también con una marioneta-grifo y un decorado muy gracioso, la importancia de no malgastar el agua.
El Pabellón del Caribe es divertido, chiringuito con mojitos y otros cócteles, orquestilla, pero como cada isla tiene su zona, no les ha dado más que para unas sillas y algún que otro póster con imágenes de sus playas, un poco estilo FITUR (feria del Turismo). En algún lugar en la Red leí que el de Latinoamérica era también un poco light, con una megafoto de las cataratas de Iguazú en el pabellón de Brasil, ¡tomada desde el lado argentino! Vaya despiste...
Aprovechando el viaje a Zaragoza, pues otro día para lo típico de la ciudad, visitando la basílica de El Pilar que parecía El Rastro en hora punta. Cielos, que follón. Allí también había largas colas: para ver a la Virgen, para comprar unas cintas, en fin, varias colas como digo, y gente por doquier tirando fotos sin parar a pesar de los carteles de prohibición. Foto de rigor con las palomas de la plaza, que no es que les tenga mucha estima a estos animales, es más, me parecen asquerosas y mira que elegirlas como el símbolo de
Y cuando no he viajado, pues he estado divirtiéndome en Madrid y recreándome pensando y organizando mis próximas vacaciones otoñales, que de alguna manera me sirven para alargar el verano... Y después viene Nochevieja, y Semana Santa...
Ha sido un bautizo de lo más breve y el peque se ha portado fenomenal. Claro, que buscó entretenimiento pasando las hojas a la Biblia y haciendo lo imposible por catar la vela, para concluir sonriendo a lo grande al notar el agua en su cabeza.
Como premio al buen comportamiento, recibió una pequeña porción de merengue de la tarta conmemorativa de su fiesta, y como no podía ser de otra manera, descubrimos que tampoco le hace ascos a los postres, al contrario, abriendo la boca con anhelo esperando la siguiente entrega… Y yo que os voy a contar… me quedé maravillada ante el espectáculo de las fuentes con navajas y el rape al albariño. Un buen motivo para regresar, desde luego.
Indudablemente, es una suerte poder recrearse con una Galicia tan verde y además, sin estar bajo un paraguas, que siempre quita algo de visión y apena las fotos, digo yo... Pero lo ciertamente maravilloso ha sido PODER DISFRUTAR DE JORGE.
Que felicidad haber estado estos días con un hombrecillo que me demuestra tanto afecto, que me mira con dulzura, me escucha fascinado y me dedica tantas sonrisas…, que reclama atención con grititos y brazos en alto, o cantando su canción del ta-ta-ta. Cuando "pone el CD" de sus éxitos y nos deleita con todo el repertorio de lo que ha aprendido, es para troncharse, y una no sabe con qué foto quedarse. Aunque esté a punto de cumplir sólo ocho meses…, es todo un seductor, sí señor, porque tiene unos ojos que hablan y unas pestañotas que abanican. Os habréis dado cuenta que es el "hombre" de mi vida.
Y lo que más me asombra es ver la inquietud con que rastrea el mundo, y como se queda hipnotizado ahora que se ha dado cuenta que el suelo existe. Tronchante. Son increíbles los bebés, ¿Qué pensarán cuando nos ven a los adultos tan flipados?