En las proximidades del palacio está el Mellah o barrio judío con una calle principal que nos ofrece también imágenes sorprendentes, si bien el tipo de tiendas de ese barrio son de otra categoría, tiendas de aspecto mucho más cuidado, mucha joyería como era de suponer, perfumerías más glamurosas, ventas de discos y material informático, electrodomésticos, y en general, ciertos productos dirigidos a un público con un nivel adquisitivo unos puntos más alto. Los edificios tienen también un estilo bien diferente a los vistos en las casas musulmanas de la vieja Medina, balcones y ventanas con mucha madera, muy repujado todo ello.
La vida me ha enseñado que aprender y compartir es la mejor forma de disfrutarla, y viajar, la mejor escuela! Por ello escribo en este espacio sobre mis emociones y experiencias. Será sin duda, un reflejo de mi estado de ánimo. ¡Gracias por leerme y dejar huella!
07 junio 2010
Fez, acariciando el Medievo (parte II)
En las proximidades del palacio está el Mellah o barrio judío con una calle principal que nos ofrece también imágenes sorprendentes, si bien el tipo de tiendas de ese barrio son de otra categoría, tiendas de aspecto mucho más cuidado, mucha joyería como era de suponer, perfumerías más glamurosas, ventas de discos y material informático, electrodomésticos, y en general, ciertos productos dirigidos a un público con un nivel adquisitivo unos puntos más alto. Los edificios tienen también un estilo bien diferente a los vistos en las casas musulmanas de la vieja Medina, balcones y ventanas con mucha madera, muy repujado todo ello.
06 junio 2010
Fez, acariciando el Medievo
Cuando te adentras en la Medina, no sabes bien donde mirar porque las escenas son de lo más pintorescas. Cestos de caracoles vivos, gallinas enjauladas, otras más afortunadas (las que mejor se portan, supongo), sobre un cajón o de patitas en el suelo; montones de gatos desnutridos al acecho o durmiendo la siesta, hay que ver lo que duermen los gatos en Fez; cerámica, cobre, platería, forjados; el olor a especias, mucho cuero, a pan recién hecho; fresas con un aspecto envidiable y esos carritos tan monos llenos de naranjas; el sonido de la llamada a los rezos.
Estas son cosas que aunque chocan no resultan tan extrañas... pero, de repente, ver pasar a un hombre que corre con dos patas de caballo en cada mano, que bien podrían ser de burro, pues te deja muda de asombro... ¿Dónde irá éste con las patas? Hay quien come Manitas de Cerdo, allí igual cocinan Patitas de Caballo, vete tú a saber... Gente hospitalaria, gente sonriente, gente que te permite con agrado fotografiar sus puestos aunque no compres.
Las calles de esa zona son también un disparate.
Las hay estrechas o muy estrechas, y sin paralelismo alguno, parecen rotondas sin terminar! vaya, lo justo para mí...
Las edificaciones son bastante altas, con pocas ventanas y de pequeño tamaño, poca luz dejan pasar pero caminar por allí es como retroceder en el tiempo, buen ejercicio para desconectar y resetear el cerebro.
La Medersa Bou Inania fue construida en 1.350, y lo que fue una antigua escuela coránica ahora funciona como universidad aunque todos los viernes se convierte en mezquita. Es uno de los pocos lugares religiosos que está abierto para el público no musulmán y tiene una bonita torre de azulejos verdosos y un patio con asombrosas tallas de madera en sus salas. Recomiendo visitar alguna de las Medersas, el trabajo allí expuesto es como para dedicarle parte de nuestra estancia en Fez. Dejo aquí algunos detalles como ejemplo:
Justo frente a la Medersa Bou Inania, atravesando una callejuela, hay un café que me gustó mucho es el O’Clock, un sitio muy agradable e interesante para hacer un alto en el camino, para observar tejados próximos y en el que también hay actuaciones por las tardes. En sus alrededores de la “puerta azul” hay también un montón de cafés y restaurantes, superanimados donde te puedes sentar a observar... para integrarse más que nada!!
Encontramos de casualidad la Place as-Seffarine, plaza hay muchos artesanos del cobre y al lado está la Universidad, cerrada, al igual que la medersa el-Attarine que la estaba rehabilitando. Otro lugar monísimo es la Plaza Najjarine con una fuente azulejada muy bonita y el museo de la Madera.
Se pueden hacer visitas con un guía a las zonas donde están realizando el curtido de las pieles y también el tintado, algo que permitiría sin duda valorar las duras condiciones de trabajo de estos tintoreros, ya que desde una terraza a bastantes metros pienso que no es lo mismo... En mi caso, dado que durante mi vida laboral ya tuve la oportunidad de ver y sobretodo de oler de bien cerca las pieles de vaca, pues como que no me atraía tanto el tema. Así es que tan solo nos acercamos a una terraza con vistas a esas megatinajas llenas de tinte químico de colores (entre otras cosas), y en las que se sumergen las pieles y los hombres, un panorama que, no deja indiferente a nadie, que no sea de piedra, claro está. Son escenas bastante impactantes, tengo que decir, y además, con sensaciones pelín angustiosas, teniendo en cuenta que el calor era bastante insoportable a esa hora y ni que decir tiene el olor que imagino allí in situ...
Continúo con el relato en otro post!
24 julio 2009
Mis días en Marrakech
El ambiente que se vive en la plaza Jamaa El Fna sigue siendo ensordecedor, especialmente el nocturno, pero hay que verlo aunque sea un vuelta rápida. Llama la atención en que emplean el tiempo los lugareños y algún que otro turista que se lanza al mini-mini-golf (un hoyo) o la pesca de una botella de coca cola de dos litros…, estuvimos un ratillo y no tenía pinta de llevarse nadie el premio. En definitiva, un ambiente agobiante, especialmente si uno se anima a cenar en uno de sus innumerables puestecitos de comida…. Me empeñé y fue un error, hasta nos fuimos sin terminar.
Fue estupendo encontrar aquello que, sin éxito, estuvimos buscando durante un buen rato por la mañana.
Confieso que me encantó ver de nuevo la Madraza de Ali Ben Youssef, una antigua escuela coránica que funcionó como tal hasta los años sesenta.
Se entra por un señorial patio con un estanque en medio, en mi opinión decorado un poco con cuentagotas, y a su alrededor se encuentran distribuidas en dos plantas las habitaciones de los estudiantes; eso sí, en los salones interiores se aprecian unos trabajos de marquetería y estuco que bien merecen una visita, al igual que el museo que está justo al lado.
Respecto al alojamiento, estuvimos en el riad Les Lauriers Blancs, con habitaciones monísimas, muy buen desayuno, bastante bien situado, incluso las calles de acceso están asfaltadas, por lo tanto desde mi punto de vista altamente recomendable. Lo regentan una pareja de franceses, un jubilado de la Renault según un amigo que creo que fue guionista de Hollywood en otra vida, pero ojo que esta información no está contrastada!! La mujer es muy amable y tiene mucha información del país, e incluso guías que te puede prestar gustosa.
Dejo la Web por si os resulta interesante:
Eso es lo que me queda, imágenes en mi memoria y en mi retina, porque tengo buenas razones que hacen que recuerde con especial cariño estos días pasados en tierras marroquíes:-)
23 julio 2009
Rumbo a Ouarzazate
La anécdota fue el lugareño de la tienda que reclamó la atención de uno de mis amigos porque quería escribir en español una carta de agradecimiento a unos españoles que le habían enviado medicinas y tal y cual; una vez terminada nos lió con el güisqui del desierto, ese magnífico té, y claro, uno siempre termina comprando…
21 julio 2009
Añorando un desierto
En Ouarzazate nos habíamos acostado con la idea de madrugar al día siguiente y salir pronto hacía Merzouga, pero como tantos días sucedería, unos u otros nos enredábamos con los preparativos finales después del desayuno…
Habíamos contratado un viaje al desierto con una empresa local de Merzouga, y teníamos que llegar a esa ciudad antes de las 6pm. Días antes me habían confirmado por mail que era posible llevarnos a la zona de las dunas en un vehículo 4x4, algo importante para nosotros dado que no estábamos dispuestos a viajar a lomos de un dromedario durante una hora y media o a tomar la opción que nos sugería de ir andando durante un par de horas… El caso es que cuando llegamos allí, donde dije digo, digo Diego, y nos rebotamos un poco…, aunque lo más triste del día para mí fue el hecho de que la demora en la llegada supuso perdernos una maravilla de puesta de sol, de esas típicas, bueno, no es que nos la perdiéramos pero ver una puesta de sol de esa categoría desde el interior de un coche y botando sin parar, pues no me dice mucho, la verdad… Siempre hay que dejar algo pendiente para la próxima vez, aunque en mi caso no estoy dispuesta a viajar hasta Ouarzazate una tercera vez en mi vida. Tendrá que ser pues, en otro desierto.
La noche en la haima finalmente no pudo ser. Llegamos al campamento adentrado unos 40 Km en el desierto, como un pequeño islote rodeados de dunas, pero como el calor era insufrible en su interior nos colocaron los colchones y las sábanas en el patio central. El campamento como os podéis imaginar era muuuuy básico, y aunque tenía baños, o así le llamaban a a aquello, pues como que preferimos no utilizarlo jeje.
Siempre hay una primera vez para todo, y allí hice el Máster de como hacer un vaso para cubatilla con una botella de agua de 1,5l. Me han faltado las prácticas, pero yo creo que me las convalidan porque estuve muy atenta, no!? Ah, y al cortarla por la mitad salen dos vasos de cubatilla, de modelos diferentes, pero dos vasos!! Con esta historia nos reímos un montón porque cuando mi amigo (el instructor) se disponía a fabricar el primer vaso, ya cortado el patrón, va el morito y se lo quita de las manos… y vuelve el tío con el vasito convertido en portavelas!!! Debió pensar que lo que queríamos era más luz!! Fue tronchante, y el resultado: un vaso menos.
Nos acompañaba en aquella noche también un cielo estrellado, en el que se apreciaba claramente la vía láctea y tantas y tantas estrellas fugaces, que todo el mundo vio menos yoooooooo, todo el conjunto formaban un extraordinario espectáculo, al igual que el que nos brindaron los lugareños al ritmo de sus instrumentos musicales y cánticos, y también pésimos chistes… Y así nos dormimos, más o menos.
Este viaje lo contratamos con una empresa que NO recomiendo en absoluto. En varias ocasiones, tanto a lugareños de las tiendas como a los de los riads escuchamos que el mejor conductor de las dunas era Alí el cojo, así que si repitiera en mi vidita lo contrataría con él.
Dejo la página Web de ambas empresas, aunque al tal Alí, le podéis encontrar en facebook y todo!!
www.alielcojo.com
www.letoiledesdunes.com
Después de días, recuerdo las sensaciones vividas. Pequeñas y grandes dunas, arena, mucha arena, y un desierto allí al lado, dromedarios que dormitan, bereberes y chiquillos de pueblos próximos que pasan por allí. Imágenes que hipnotizan y que me recuerdan a estampas imaginadas en algún momento de mi vida. Te parece que sueñas, pero resulta que abres los ojos y todo está allí.
Hace tiempo que no sentía ese efecto de emoción que se produce cuando uno está en un lugar que le resulta insólito, y pasar esos días en el desierto, en la inmensidad las dunas, ha sido una experiencia genial, y tengo que decir que me ha sabido a poco. Una grata impresión que me ha recordado a otros momentos extraordinarios de mi vida, los vividos ante el esplendor de las pirámides y templos de Egipto, esa Petra maravillosa, el entorno del Gran Cañón, la bahía de Ha-Long o las islas Phi Phi, los días en Jesuralem o aquel atardecer en el desierto de Wadi Rum. Me ha sabido a poco, digo, tanto, que estoy pensando en hacer planes para vivir de nuevo esas emociones en mi próximo viaje...
Un lugar mágico, que recomiendo simplemente por el hecho de poder saborear con agrado sus deliciosos platos y además, poder contemplar desde la magnífica piscina o desde la azotea la majestuosidad de las dunas de Erg Chebbi que se alojan a sus pies, es el hotel Kanzerremal; mucho calor, pero se soporta con cierto agrado porque el espectáculo desde la piscina compensa y desde luego, no nos deja indiferentes.
Vistas desde la azotea del hotel, hora aproximada 7am
Tantas cosas que pensábamos ver en los alrededores del hotel, que si el lago no se qué, que si las pinturas rupestres… y si nos descuidamos nos perdemos hasta la puesta de sol!!! No fue mi caso, que para esto del sol y la luna estoy muy pendiente!! He aquí una muestra de un bonito y particular atardecer, aunque no fue tan espectacular como la de la tarde anterior cuando nos dirigíamos al campamento de haimas, ese típico con el sol rojizo, ese que nos perdimos por llegar tarde, ainsss…
Del desierto me sorprenden mucho los tonos de la arena, que parece diferente por el efecto que en ella produce la luz del sol; y llegas a la cumbre de las dunas, después de no poco esfuerzo, y la estampa es simplemente genial, porque te recuerda a las olas del mar. Realmente emociona contemplar la inmensidad del paisaje.
Una puesta de sol en el desierto, es casi hipnotizadora, la arena que arde, ese sol brillante que nos dice adiós y se escapa entre un cielo muy, muy azul; pero sobre todo, sorprende del desierto sus noches, porque esa segunda junto a la piscina del hotel fue igual de magnífica, porque no me canso de decir que es una delicia contemplar desde cualquier suelo el cielo tan brillante, la luna y las estrellas fugaces que pasan sin cesar... a juzgar por los comentarios de mis amigos: otra, y otra, otra..., yo ni una, oye.
13 julio 2009
De la costa marroquí al interior
Primer punto donde nos dejamos caer: Essaouira, que parece que ha conseguido una categoría musical y cultural a nivel internacional, gracias al Festival de la Música del Mundo que atrae a amantes de la música de otras zonas del país y de otros países, como fue nuestro caso. El buen ambiente que esperábamos encontrar y el hecho de que se trate una ciudad diferente a lo que uno espera ver en el país, hizo que lo contempláramos como primera etapa del viaje.
El ambiente en el escenario de la playa, y al atardecer, era fabuloso, y disfrutabas de la puesta de sol mientras escuchabas unas melodías de fondo de los grupos que en allí ensayaban. Por la noche, ríos y ríos de gente por sus calles y plazas, demasiado mogollón desde mi punto de vista. En general, día y noche, el deporte allí es mirar, de manera que la gente se sienta en el muro de la playa, en un banco, y simplemente mirar al que pasa. Qué cosas.
Confieso que no sé si me gustó volver a Essaouira, es decir, me gustó, pero guardo un mejor recuerdo de la primera vez que estuve allí, y me da un poco de pena quedarme con cierto sabor amargo cuando pienso en que hace cuatro años, sencillamente, me encantó.
No obstante, no solo es recomendable, pienso que es también imprescindible en un viaje a Marruecos. Una ciudad amurallada con una medina catalogada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2001, con cierto aire bohemio algo que según he leído, sirvió como fuente de inspiración de artistas; con un montón de placitas, tiendas y galerías de pinturas se acoplan a ese entorno singular en cuya herencia cultural e histórica han participado desde los fenicios, hasta los portugueses o algunos sultanes sauditas. Me recuerda un poco a Tarifa, la verdad. Su riqueza gira en torno a la pesca, no en vano se come un pescado delicioso y recordaba yo que muy bien de precio…, y también en torno a la venta de productos de artesanía y joyería.
Aún así, la langosta estaba buena, aunque no es lo que más me atraiga…
El caso es que ambas cosas creo que han influido para que piense un poco en negativo con respecto a esta etapa del viaje, aunque me sigue pareciendo una ciudad encantadora.
Nos acompañó Joaquín, el conductor con coche que habíamos contratado, que en realidad se llamaba Yassir o algo así, pero uno decidió llamarle Joaquín y casi siempre nos referíamos a él como Joaquín que a veces derivaba en Yasmin... Un tipo muy majete y con un coche fabuloso, con capacidad para 6 personas y los equipajes.
En Ouarzazate nos alojamos en un sitio que a mí, particularmente, me encantó: Le Petit Riad, un lugar realmente acogedor y con mucho encanto, el que más me ha gustado de todo el viaje sin duda. Su dueña, Fátima, la primera mujer guía turística del país te puede facilitar un montón de información de la zona y aconsejar sobre todo lo interesante que hay que ver en la ruta hacia Merzouga o hacia Marrakech y tiene además, una práctica biblioteca. Creo que en ese sentido desaprovechamos un poco sus conocimientos, entre otras cosas por la falta de tiempo ya que no éramos sus únicos clientes.

