21 julio 2009

Añorando un desierto


En Ouarzazate nos habíamos acostado con la idea de madrugar al día siguiente y salir pronto hacía Merzouga, pero como tantos días sucedería, unos u otros nos enredábamos con los preparativos finales después del desayuno…

Habíamos contratado un viaje al desierto con una empresa local de Merzouga, y teníamos que llegar a esa ciudad antes de las 6pm. Días antes me habían confirmado por mail que era posible llevarnos a la zona de las dunas en un vehículo 4x4, algo importante para nosotros dado que no estábamos dispuestos a viajar a lomos de un dromedario durante una hora y media o a tomar la opción que nos sugería de ir andando durante un par de horas… El caso es que cuando llegamos allí, donde dije digo, digo Diego, y nos rebotamos un poco…, aunque lo más triste del día para mí fue el hecho de que la demora en la llegada supuso perdernos una maravilla de puesta de sol, de esas típicas, bueno, no es que nos la perdiéramos pero ver una puesta de sol de esa categoría desde el interior de un coche y botando sin parar, pues no me dice mucho, la verdad… Siempre hay que dejar algo pendiente para la próxima vez, aunque en mi caso no estoy dispuesta a viajar hasta Ouarzazate una tercera vez en mi vida. Tendrá que ser pues, en otro desierto.


La noche en la haima finalmente no pudo ser. Llegamos al campamento adentrado unos 40 Km en el desierto, como un pequeño islote rodeados de dunas, pero como el calor era insufrible en su interior nos colocaron los colchones y las sábanas en el patio central. El campamento como os podéis imaginar era muuuuy básico, y aunque tenía baños, o así le llamaban a a aquello, pues como que preferimos no utilizarlo jeje.

Ese fue un momento gracioso, porque eso de que al desierto le llaman desierto no sé muy bien por qué es. Allí una va “al baño”, osea, a una duna, porque como decía, el baño cerrado con cortinilla, mejor ignorarlo… y aparece gente entre otras dunas, que mira que no hay dunas y dunas alrededor, vamos, que parece la calle Preciados en Navidad, y luego, te das cuenta que había un montón de animalejos, hombre con los dromedarios ya cuentas!! Pero algunos casos nos sorprendieron, porque que al amanecer nos despierte el maullido de un gato, es bien curioso, debe ser que los gallos no se estilan…

Y allí cenamos, todo muy bueno aunque tantas tapas de olivas mientras terminaban de cocinar los platos fuertes no nos permitió terminar con toda aquella comida. Y después de la cena, güsquicito va, güsquicito viene, en mi caso ron moreno, y tanto güisquicito es lo que tiene..., el encargado de despertarnos para ver amanecer me temo que estaba demasiado resacoso como para levantarse…, vamos, que se durmió. Se conoce que el viento con la arena no le molestó bastante en su rostro, y eso que era bien desagradable y que no oyó el gato...

Siempre hay una primera vez para todo, y allí hice el Máster de como hacer un vaso para cubatilla con una botella de agua de 1,5l. Me han faltado las prácticas, pero yo creo que me las convalidan porque estuve muy atenta, no!? Ah, y al cortarla por la mitad salen dos vasos de cubatilla, de modelos diferentes, pero dos vasos!! Con esta historia nos reímos un montón porque cuando mi amigo (el instructor) se disponía a fabricar el primer vaso, ya cortado el patrón, va el morito y se lo quita de las manos… y vuelve el tío con el vasito convertido en portavelas!!! Debió pensar que lo que queríamos era más luz!! Fue tronchante, y el resultado: un vaso menos.

Nos acompañaba en aquella noche también un cielo estrellado, en el que se apreciaba claramente la vía láctea y tantas y tantas estrellas fugaces, que todo el mundo vio menos yoooooooo, todo el conjunto formaban un extraordinario espectáculo, al igual que el que nos brindaron los lugareños al ritmo de sus instrumentos musicales y cánticos, y también pésimos chistes… Y así nos dormimos, más o menos.

Este viaje lo contratamos con una empresa que NO recomiendo en absoluto. En varias ocasiones, tanto a lugareños de las tiendas como a los de los riads escuchamos que el mejor conductor de las dunas era Alí el cojo, así que si repitiera en mi vidita lo contrataría con él.

Dejo la página Web de ambas empresas, aunque al tal Alí, le podéis encontrar en facebook y todo!!

www.alielcojo.com

www.letoiledesdunes.com



Y he aquí una muestra del paisaje después del amanecer, de camino al hotel, en Merzouga.



Después de días, recuerdo las sensaciones vividas. Pequeñas y grandes dunas, arena, mucha arena, y un desierto allí al lado, dromedarios que dormitan, bereberes y chiquillos de pueblos próximos que pasan por allí. Imágenes que hipnotizan y que me recuerdan a estampas imaginadas en algún momento de mi vida. Te parece que sueñas, pero resulta que abres los ojos y todo está allí.

Hace tiempo que no sentía ese efecto de emoción que se produce cuando uno está en un lugar que le resulta insólito, y pasar esos días en el desierto, en la inmensidad las dunas, ha sido una experiencia genial, y tengo que decir que me ha sabido a poco. Una grata impresión que me ha recordado a otros momentos extraordinarios de mi vida, los vividos ante el esplendor de las pirámides y templos de Egipto, esa Petra maravillosa, el entorno del Gran Cañón, la bahía de Ha-Long o las islas Phi Phi, los días en Jesuralem o aquel atardecer en el desierto de Wadi Rum. Me ha sabido a poco, digo, tanto, que estoy pensando en hacer planes para vivir de nuevo esas emociones en mi próximo viaje...

Un lugar mágico, que recomiendo simplemente por el hecho de poder saborear con agrado sus deliciosos platos y además, poder contemplar desde la magnífica piscina o desde la azotea la majestuosidad de las dunas de Erg Chebbi que se alojan a sus pies, es el hotel Kanzerremal; mucho calor, pero se soporta con cierto agrado porque el espectáculo desde la piscina compensa y desde luego, no nos deja indiferentes.

Las dunas son de una belleza que te atrapa. Sus caprichosas formas provocan a nuestros sentidos y hacen que desconectemos de nuestra rutinaria vida, vamos, una más que probada terapia antiestrés, al menos yo así lo viví.


Vistas desde la azotea del hotel, hora aproximada 7am

Tantas cosas que pensábamos ver en los alrededores del hotel, que si el lago no se qué, que si las pinturas rupestres… y si nos descuidamos nos perdemos hasta la puesta de sol!!! No fue mi caso, que para esto del sol y la luna estoy muy pendiente!! He aquí una muestra de un bonito y particular atardecer, aunque no fue tan espectacular como la de la tarde anterior cuando nos dirigíamos al campamento de haimas, ese típico con el sol rojizo, ese que nos perdimos por llegar tarde, ainsss…

Durante esta puesta de sol, con una imagen muy curiosa, estuvimos charlando con una par de chiquillos que venían del pueblo de al lado. La gente es muy amable en Marruecos, realmente hospitalaria y muchos de los lugareños charlan desinteresadamente con los turistas, como era el caso de uno de estos chicos. Impresionante alegato a la sensatez y madurez con tan solo 17 años, sí señor. Un español aprendido viendo la tele y hablando con los turistas, que me dejó pegada a la arena. Un respeto por sus costumbres y por su familia, que es digno de admiración, en fin, espero que la vida le devuelva con creces todo su esfuerzo y buenas intenciones. Sus planes eran ir a estudiar filología a la Universidad, y no fijarse en las chicas, que para eso ya estaba su madre, que allí las madres hablaban entre ellas y buscaban la mejor esposa para sus hijos. Y con su convencimiento de que su madre lo iba a hacer mejor que él, allí le dejamos, a él y a su amigo.


Del desierto me sorprenden mucho los tonos de la arena, que parece diferente por el efecto que en ella produce la luz del sol; y llegas a la cumbre de las dunas, después de no poco esfuerzo, y la estampa es simplemente genial, porque te recuerda a las olas del mar. Realmente emociona contemplar la inmensidad del paisaje.

Una puesta de sol en el desierto, es casi hipnotizadora, la arena que arde, ese sol brillante que nos dice adiós y se escapa entre un cielo muy, muy azul; pero sobre todo, sorprende del desierto sus noches, porque esa segunda junto a la piscina del hotel fue igual de magnífica, porque no me canso de decir que es una delicia contemplar desde cualquier suelo el cielo tan brillante, la luna y las estrellas fugaces que pasan sin cesar... a juzgar por los comentarios de mis amigos: otra, y otra, otra..., yo ni una, oye.

Después de horas contemplando el cielo, no me quedaron fuerzas para levantarme a ver amanecer…, bueno, para ser exactos me levanté pero por despistada que soy, especialmente en vacaciones, puse el despertador del móvil a la hora española, y claro, llevarme una segunda vez en la noche, una hora después... fue imposible para mi cerebro dar la orden a las piernas y todo eso… Así que cuando me desperté, fui a tirar unas fotos, arrepentida de haber dormido tanto, porque siento que en este viaje he dormido demasiado tiempo.




13 julio 2009

De la costa marroquí al interior

Estar de vacaciones es una delicia, y volver a Marruecos siempre es un placer.

Primer punto donde nos dejamos caer: Essaouira, que parece que ha conseguido una categoría musical y cultural a nivel internacional, gracias al Festival de la Música del Mundo que atrae a amantes de la música de otras zonas del país y de otros países, como fue nuestro caso. El buen ambiente que esperábamos encontrar y el hecho de que se trate una ciudad diferente a lo que uno espera ver en el país, hizo que lo contempláramos como primera etapa del viaje.



El ambiente en el escenario de la playa, y al atardecer, era fabuloso, y disfrutabas de la puesta de sol mientras escuchabas unas melodías de fondo de los grupos que en allí ensayaban. Por la noche, ríos y ríos de gente por sus calles y plazas, demasiado mogollón desde mi punto de vista. En general, día y noche, el deporte allí es mirar, de manera que la gente se sienta en el muro de la playa, en un banco, y simplemente mirar al que pasa. Qué cosas.



Confieso que no sé si me gustó volver a Essaouira, es decir, me gustó, pero guardo un mejor recuerdo de la primera vez que estuve allí, y me da un poco de pena quedarme con cierto sabor amargo cuando pienso en que hace cuatro años, sencillamente, me encantó.


No obstante, no solo es recomendable, pienso que es también imprescindible en un viaje a Marruecos. Una ciudad amurallada con una medina catalogada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2001, con cierto aire bohemio algo que según he leído, sirvió como fuente de inspiración de artistas; con un montón de placitas, tiendas y galerías de pinturas se acoplan a ese entorno singular en cuya herencia cultural e histórica han participado desde los fenicios, hasta los portugueses o algunos sultanes sauditas. Me recuerda un poco a Tarifa, la verdad. Su riqueza gira en torno a la pesca, no en vano se come un pescado delicioso y recordaba yo que muy bien de precio…, y también en torno a la venta de productos de artesanía y joyería.


Dos cosas me crispan un poco respecto a los días en esta ciudad. Por un lado, no tuve demasiado tiempo para callejear y cotillear en sus tiendas, cosa que me ha llevado a bajar el presupuesto de gastos varios, y por otro lado, el pescado que comimos no era lo que nos apetecía, pero es el problema de elegir y después encontrarse uno con más gente que en principio sabe más que uno…, no sé el motivo pero siempre asientes a la peor de las opciones.


Aún así, la langosta estaba buena, aunque no es lo que más me atraiga…

El caso es que ambas cosas creo que han influido para que piense un poco en negativo con respecto a esta etapa del viaje, aunque me sigue pareciendo una ciudad encantadora.





Homenaje al mejor café que probé durante todos estos 10 días!!




Dos días después, pusimos rumbo al interior del país, pasando de nuevo por Marrakech y con destino final Ouarzazate. Tal y como intuíamos, el trayecto se hizo bastante pesaaaaado sobre todo por el desfile de curvas de la segunda parte del viaje, de tal manera que cuando llegamos a Ourzazate apenas teníamos ánimos para dar una vuelta por la ciudad, y tan solo salimos a cenar a un restaurante local en una calle muy, muy animada. Mucha, pero mucha gente en la calle, una verdadero aluvión de gente de todas las edades, padre, madre y sus niños. Qué ambientazo. Increíble.

Nos acompañó Joaquín, el conductor con coche que habíamos contratado, que en realidad se llamaba Yassir o algo así, pero uno decidió llamarle Joaquín y casi siempre nos referíamos a él como Joaquín que a veces derivaba en Yasmin... Un tipo muy majete y con un coche fabuloso, con capacidad para 6 personas y los equipajes.

En Ouarzazate nos alojamos en un sitio que a mí, particularmente, me encantó: Le Petit Riad, un lugar realmente acogedor y con mucho encanto, el que más me ha gustado de todo el viaje sin duda. Su dueña, Fátima, la primera mujer guía turística del país te puede facilitar un montón de información de la zona y aconsejar sobre todo lo interesante que hay que ver en la ruta hacia Merzouga o hacia Marrakech y tiene además, una práctica biblioteca. Creo que en ese sentido desaprovechamos un poco sus conocimientos, entre otras cosas por la falta de tiempo ya que no éramos sus únicos clientes.



24 junio 2009

Colineando por San Francisco


San Francisco atrapa, vaya que si atrapa. No suelo arrepentirme de lo que he hecho en mi vida, pero en lugar de haber v
ivido dos años en Londres, tenía que haber cruzado el charco hasta el oeste de USA!!

Hay tantas cosas que ver y hacer en San Francisco. Los parques, las preciosas vistas a la bahía, la arquitectura y su famoso Golden Gate, esas calles que parecen montañas rusas!! Y luego, una se encuentra cosas tan sorprendentes como que prohíben aparcar en las horas en que se disponen a limpiar sus calles, o que a través de los ventanales de algunas casas la gente muestra su mobiliario, como si estuviera a la venta qué cosas… No fui a Alcatraz, pero sobre esa escuché opiniones para todos los gustos y por lo tanto no me pronuncio.

El día que alquilé la bici junto con Chingy y Jesper, a los que había conocido en las excursiones a Gran Cañón y Yosemite, fue otro de los mejores días del viaje. Recorrer parte de la costa de San Francisco hasta llegar al Golden Gate es genial y pedaleamos, con verdadero esfuerzo a veces, a través de la costa y de sus tres kilómetros de largoLa fuerza de la estructura del Golden se percibe al pasar, y es desde luego uno de los grandes logros de la ingeniería del siglo XX y parece ser que con el alambre que se usó en su construcción se podrían dar varias vueltas al mundo.


Las vistas que nos brinda la Bahía de San Francisco son inigualables, tanto desde el puente como desde ese encanto de pueblo que es Sausalito. Un pueblo pijito y muy marinero, a la vez coqueto, con mucho barco allí atracado, casas y coches espectaculares, y todo es muy azul, muy verde o muy blanco. Me recordó a Puerto Banús. Otro día lo dediqué a disfrutar caminando por calles como Market Steet y Haight Street y callejear por los alrededores de ellas, especialmente Haight me encantó!! Qué tiendas y cafés más chulos, tantas paradas implicaron que cuando llegué al parque Golden Gate estaban a punto de cerrar…

Así es que al día siguiente tuve que volver a la zona para poder ver el interior de ese parque, que es como una ciudad, y además de lo obvio que uno puede encontrar en un parque, éste tiene lagos, museos, el planetario y un coqueto jardín japonés con un montón de bonsáis. Las vistas desde el puente no me sorprendieron tanto porque lo había cruzado unos días antes, en el minibús de Elie, un guía turístico que ofrece un tour bastante completo por la ciudad y sus alrededores, por ejemplo el mirador de Twin Peaks con una vista “de pájaro” de todo San Francisco, y a Muir Woods (pronunciado algo así como Miiiuuur), un bosquecillo con árboles coníferos muuuuuy altos.



Podéis contactar con Ellie en su empresa, Green dream tours. Es un tipo muy majete y divertido, con él me fui a una fiesta pirata a las pocas horas de llegar a San Francisco. Fue una gran sorpresa encontrar a Ellie preguntando por mí en el hostel, y tengo que decir que me divertí un montón en esa fiesta!!!

Desde San Francisco puedes ir en el día hasta el parque natural de Yosemite (pronunciado Yosémite, toda la vida con las pronunciaciones para que luego nos hagan esto! y cambien la regla!), un lugar que bien merece más tiempo, pero no tuve otra opción. Elegí la compañía Extranomical Adventures porque era la única que hacía una paradita para ver las sequoias, unos árboles con un ancho de tronco impresionante. El parque genial, pero la empresa no me causó muy buena impresión; el conductor que hacía las veces de guía llegó una hora tarde y me temo que lo descontó del tiempo de estancia del parque porque además se empeñó en parar a cenar a las 5:30 de la tarde en un bar mejicano donde "casualmente" todo el mundo le saludaba, además de que exigió de una forma bien poco elegante su propina… El viaje nos dejó, eso sí, un magnífico sabor de boca con este espectacular puesta de sol!!!




Viajar sola te hace ser más tolerante e infinitamente más decidida en ciertas situaciones, más flexible en otras, estar más pendiente de lo que ocurre a tu alrededor, por eso pienso que nos llaman la atención más cosas y prestamos más atención a las personas, y todo esto se traduce en que conocemos más gente.

Otra cosa importante, es que he vivido y aprendido que se puede “sobrevivir” sin planificar tanto, de hecho, en gran parte del viaje hacía los planes después de un tranquilo desayuno, hombre, teniendo claro en un conjunto lo que no quería perderme de esa ciudad. He aprendido de la cultura y forma de ser de cada compañero ocasional de viaje, y por supuesto de mí misma, porque estar solo te vuelve más receptivo y te permite aprovechar al máximo toda la información que te brinda el momento que estás viviendo, que es únicamente nuestro, y te permite además, tomarte tu tiempo para la reflexión, aprovechar la soledad para replantearnos ideas, objetivos, quizás hasta para tomar decisiones que le den un sentido o incluso un giro a nuestra vida…

En definitiva, viajar con uno mismo es una experiencia genial, enriquecedora, y totalmente recomendable, aunque estoy encantada de hacer mi próximo viaje acompañada!!!

22 junio 2009

Cumpliendo sueños

El aterrizaje en Las Vegas entre luces de neón, y sus cientos de máquinas alineadas en la sala de recogida de equipajes no deja impasible a cualquiera.

Los planes que tenía variaron nada más aterrizar, pero bueno, los planes se hacen también para poder variarlos; resultó que la persona con la que iba a sobrevolar el Gran Cañón vendió su avioneta a través de Internet justo el día antes de mi llegada!!! Pues sí, como lo leéis… cuando me dio la noticia en el aeropuerto, me dio la risa tonta, pero lejos de preocuparme empecé a barajar las opciones que tenía: contratar un vuelo en avioneta y helicóptero que suponía 20 o 30 minutos de vista panorámica en la zona a cambio de un riñón como quien dice, o un viaje en autobús, cansado y largo, pero que me iba a permitir ver algo más del paisaje durante el trayecto. Elegí la compañía Papillon, con la que obtuve un precio muy mejorado después de la pregunta chorra a través del teléfono de ¿no hay un precio especial por contratar tan solo unas horas antes?... Pues sí, lo hubo.


Y me alegro un montón de haber hecho el viaje en bus, y sobre todo por el hecho de haber elegido aquel asiento e iniciado una conversación con la persona que allí estaba. Fue uno de mis mejores días, porque el Gran Cañon me fascinó, y porque conocí a Chingy, una china de Hong Kong supersimpática y tan loca por hacer fotos como yo, y con la que días más tarde compartiría otra agradable jornada en San Francisco.


Gran Cañon, qué maravilla. Hay lugares con los que una sueña, esos que apetece ver y fotografiar alguna vez en la vida, pensamientos que me han surgido en otras ocasiones, por ejemplo, con las pirámides de Egipto, con Petra, los templos en Angkor, y también con el Gran Cañón. Lugares que no defraudan, que nos emocionan y se quedan grabados en nuestra retina algunas veces, sorprendentemente, con cierto sentimiento de nostalgia…

La inmensidad del Gran Cañón es indescriptible. No sabes bien dónde dirigir la mirada… Tengo que decir que me ha encantado, no me ha decepcionado en absoluto, y tan solo lamento no haber tenido la oportunidad de ver semejante espectáculo a horas tempranas y ante una puesta de sol seguro que de película, porque los colores seguro que cambian su aspecto a los ojos de cualquiera.


En Las Vegas me alojé en el hotel Sahara, que está bien pero no es espectacular, y otra noche en el Cesar Palace, un lujazo!! No me resulta atractiva esta ciudad, aunque fue interesante visitar con Amy y Charly la zona de la ciudad por donde se mueve la gente de allí, eso sí me gustó, al igual que un paseo por el interior de los hoteles.





Supermercado de Las Vegas, con "sala de máquinas"

No obstante, guardo en mi memoria los fotogramas de un precioso atardecer en el Red Rock Canyon, con una maravillosa luna llena descolgada del cielo, y la estampa de la ciudad iluminada en aquel valle, en definitiva, un regalo de la naturaleza que neutraliza tanta luz y despilfarro, en un entorno muy, muy agradable a tan solo 30 Km de la ciudad y cuya visita recomiendo.


Tan solo queda colinear un poco por la encantadora San Francisco!!!

02 junio 2009

New York, New York

No es que esté perezosa últimamente, es que tanta actividad en mi agenda me impide hacer todo lo que me gustaría…

Me entusiasma viajar y en general, a lo largo de mi vida siempre lo había hecho acompañada; pero lo cierto es que en esta ocasión me ha encantado hacerlo sola, y no descarto repetir, porque está claro que viajar sola es un desafío, y para qué estamos en este mundo si no para afrontar nuevos retos y aventuras!!??? No obstante, he de decir que en algunos momentos he echado de menos compartir con alguien las anécdotas o las sensaciones que estaba viviendo, algo que he tenido que hacer con desconocidos, con mi cuaderno, con mi familia y amigos a través de un email, y ahora mismo contigo a través de este texto…

Confieso que al principio surgieron ciertos miedos, y me perseguía un poco esa idea de estar en un estado de aburrimiento permanente o perdida en la ciudad y dando vueltas sin atinar, porque ya he mencionado varias veces que yo de GPS tengo muy poco... Nada más lejos, aburrida en absoluto, es más, he dejado de hacer cosas que quería y de telefonear a amigos de amigos y a otra gente con la que había contactado, por falta de tiempo o porque finalmente elegí otra opción que me apetecía más. Respecto a mi sentido de la orientación, sigue igual, tendría que volver a nacer para aclararme a la primera, o a la segunda…, pero he salido airosa de las situaciones en las que me vi envuelta, sobre todo desde que decidí olvidarme del mapa y preguntar a la gente que paseaba un perro, que saben mucho de los alrededores!!!

Mi primera escala fue Nueva York. Siempre es un placer volver a una ciudad que me sigue fascinando, a pesar de que en esta ocasión he estado permanentemente bajo un manto de lluvia que me ha obligado a retocar los planes y a dejar pendiente para un próximo viaje ese picnic en Central Park!!!

Conservaba en mi memoria el retrato de una ciudad inmensamente dinámica, con un ritmo frenético que se percibe en sus calles, sus restaurantes, sus tiendas, y por supuesto su gente. No puedo decir que haya percibido cambios en la ciudad ni en sus ciudadanos, ya que solo ha pasado poco más de un año desde mi anterior visita, pero encuentro que sigue siendo una ciudad tremendamente viva, en la que te tropiezas con gente muy amable y simpática. Aproveché eso sí, para ir al Moma con tranquilidad, para visitar la Reserva Federal, impresionante el interior de este edificio, para pasear por barrios que había dejado pendientes, un East Village al detalle o esas pinceladas a través de Brooklyn, un barrio que me encantó por como es y por las maravillosas vistas que se obtienen de Manhattan.

Vistas del puente de Brooklyn

Repetí además mi viaje en el tiempo por Harlem, y otra admirable sesión de misa góspel!! Lo intentamos en la Abyssinian Babtist Church, pero después de los gritos y amenazas del hombre armario-ropero que continúa trabajando de portero un año después…, pues, decidimos buscar otra iglesia. La misa en la Abbissinian me resultó más espectacular, así como el sermón de su "director comercial" pero las voces que escuché en la Siloh Baptist Church no tienen nada que envidiar, por lo tanto, en mi opinión es también recomendable.

Siguiendo con las recomendaciones, respecto al alojamiento, no es que estuviera mal en el Jazz on the Town Hostel; el personal es muy amable y la localización es estupenda, pero la sala para comer es cutre y pequeñísima, y tienen minibaños y toallas de esas que exfolian aunque no quieras. En mi opinión está infinitamente mejor el Village Inn Hostel,donde me alojé en marzo 2008.

El hecho de viajar sola me ha permitido la más admirable de las experiencias, conocer a otras personas que el propio itinerario me ha puesto a tiro y poder relacionarme con otras muchas a las que, sin tener necesidad simplemente me ha apetecido acercarme. Estoy segura de que si hubiera viajado acompañada no hubiera reparado en ellas, y estoy contenta, porque todo ello amplia la visión del mundo y hace que nos demos cuenta de que existen otras formas de comportarse y de pensar.

Supongo que cualquier momento, paisaje, o insignificante circunstancia del día es una buena fuente de inspiración para entablar una conversación con alguien; pero es que además el Soho anima a ello, e invita a iniciar una charla con gente con la cual podemos compartir historias e información sobre otros lugares. Repetí Soho, en esta ocasión la he pateado casi al milímetro y allí conocí a Peter, por ejemplo, un hombre entrañable y un autentico artesano del alambre, único en el mundo según él…, que prácticamente me contó su vida y sus recuerdos del viaje por tierras gaditanas. Hablaba con mucho cariño de España y de los españoles, y tan solo le pude invitar a una botella de agua porque no bebe otra cosa. Este fue un día genial, porque sigue siendo mi zona favorita y porque además me permitió dejar, qué maravilla, el paraguas cerrado. Y es que las fotos son otra cosa con un rayo de sol a la vista!!


Mi primera visita e impresiones sobre Nueva York las puedes leer en marzo de 2008, en este post y en los que le siguen. Y en el próximo nos vamos a la costa oeste de USA: Las Vegas, Gran Cañón, San Francisco y Yosemite!!!


22 mayo 2009

El placer de viajar con uno mismo

Sin lugar a dudas hacer un viaje sólo, sirve. Sirve, y mucho, porque nos ayuda a desenvolvernos en muchos aspectos de la vida que nos brinda el viaje en sí. Nos sirve, vaya si nos sirve, para aprender a codearnos con nosotros mismos y a soportarnos en esos momentos de euforia y de tristeza que nos acompañarán seguro. Nos enseña además a gestionar nuestro tiempo, a ser más organizados, a tomar decisiones rápidas ante los imprevistos... Nos permite disfrutar de otra forma de lo que ven nuestros ojos, ya sea una montaña, un puente o una hermosa luna llena, incluso, asombrosamente a veces, nos anima también a acercarnos a dialogar con toda esa gente desconocida que encontramos en nuestro camino; y algo muy importante, al menos para mí, es el hecho de que nos permite pensar y valorar todo lo que tenemos y nos espera al regresar. Tantas cosas nos sorprenden de nosotros mismos en un viaje, todas esas que hacen que terminemos conociéndonos mejor.

Además de todo eso, personalmente me ha servido para evaluar todo lo que sentía lejos y es en esos momentos cuando aparece esa sonrisilla, porque te das cuenta qué y a quien echas de menos, en mi caso Madrid, mi casa, mi familia, mis amigos... unos más que otros, eso sí es verdad.

Lo que percibo en mí ahora, es que en realidad lo único que hice sola fui subir a un avión, o a varios, porque cuando estamos predispuestos y abiertos a recibir nuevas experiencias enseguida encontramos la forma de sentirnos acompañados, y esto es genial porque, además, uno es dueño de su tiempo y elige ese momento de socializar y compartir las historia con otros, o ese otro en el que se nos antoja más charlar con nosotros mismos.

Ha sido una grata experiencia. No obstante, esta grata experiencia no implica que vaya a viajar sola el resto de mi vida, me sigue gustando más hacerlo en compañía, pero me siento mejor y más libre al pensar que no necesito a nadie para visitar una parte del mundo que me interese. Ahora sé positivamente que puedo ir a cualquier otro lugar del mundo que me apetezca, es decir, que no dejaría de ir si a nadie de mi círculo de amigos le interesara, que puedo hacerlo perfectamente solita. Y no es mejor ni peor, simplemente diferente y en todo caso, una elección propia.

Agradezco enormemente, el tiempo que han compartido conmigo gente como Peter, Gale, Charlie, Amy, Ellie, Chingyi, Jesper, Laura y Mareike, porque todos ellos han contribuido a que haya disfrutado tanto este viaje. Gracias también a todos los que desde España os habéis acordado y preocupado por cómo me iba en mi aventura!! 

En los próximos días relataré lo que han sido estos 16 días…


29 abril 2009

Vacacionesssss




Tengo yo cierta tendencia a elegir destinos vacacionales en los que surgen cosas un poquito preocupantes... En Tailandia, 3 días antes el golpe de estado, en Vietnam tifones a destiempo... y en esta ocasión, cuando de nuevo cruzo el charco… bueno, quien dijo miedo a la gripe esa!!! con mascarilla, pero lo cruzo!!!

Estoy nerviosa y encantada. Sentimientos contradictorios porque será mi primer viaje largo conmigo misma, o así lo siento yo... Mientras tanto, cuidadme el Rinconcito, por favor:-)


20 abril 2009

Curso de mahout

Luang Prabang es una ciudad encantadora para pasar unos días, eso ya lo he contado aquí, y también muy válida como campamento base para hacer actividades por la zona y excursiones de día completo. En ese sentido, llevábamos ya la idea de hacer un curso de mahout, que es la persona que se ocupa de los elefantes, y que traducen como conductor de estos animalitos. Así que allí estuvimos dos días para sacar lo que se traduciría como el carnet de conductor de elefantes!!
Llegamos al lodge, dejamos el equipaje y acto seguido nos llevaron en barquita al campo de elefantes propiamente dicho. Todos los elefantes que había allí eran hembras así que no me sentí tan impresionada como cuando viví mi primera experiencia en las proximidades de Chiang Mai, en Tailandia, con aquel elefante macho, talla XXL…

Así es que la primera toma de contacto con el animalito fue un paseo, sentándonos de dos en dos en un banquito que está, más o menos, atado al lomo del elefante. Hasta este momento, bien. Por otro lado, todo tiene su precio: por sentarte en la cabeza del elefante te cobran 40.000 kips, y por darle unos plátanos 1.500 kips; si os hace ilu darles de comer, compradlos, pero lo de viajar en su cabezota lo podrás hacer al día siguiente, gratis, quiero decir.
Después nos llevaron a comer al lodge y acto seguido tuvimos el momento- relajación que marca la Ley en Laos o algo así… Volvimos al campo para llevar a los elefantes a comer y dormir, porque parece ser que duermen en otra zona diferente que no llegas a ver jamás, ya que llegado a un punto uno se baja y continua el mahout a lomos del elefante "hasta la cama". Este paseíto digamos que era ya de un nivel dos, cada persona en un elefante con el mahout, pero a pelo, sin silla; es cierto que si tratas de ayudarte con las rodillas apoyadas detrás de las superorejas del elefante consigues milagrosamente mantener el equilibrio; pero mi problema fue que me tocó una elefanta con cataratas!!!, esto sí que es toda una experiencia!!!. A mí es que siempre me toca la gracia en este tipo de cosas, que ahora me río pero en aquel momento no me hizo ni gota!!
La pobre elefanta se iba dando cada golpe contra los árboles que me hacía temblar, y llegado un punto vi que se iba por otro sendero…, total que fuimos un ratito las dos solas…, junto con el mahout, que me entendió perfectamente que no deseaba que se bajara del animal ni de broma… Lo que me faltaba, yo sola con una cegata, como para equivocarme de orden y enviarla directamente al precipicio… Y es que aunque te enseñan las órdenes que les tienes que dar, que consisten en 4 palabras simples: derecha, izquierda, párate y todo recto, la dificultad es que tienes que recordarlas y además acertar, claro… y cuando está una allí subida en un animal tan alto, pues te haces un lío increíble, bueno, lo idiomas los he aprendido con bastante esfuerzo… Tengo que decir, que esta sesión fue un poco más sufrida pero en todo caso divertida porque no me rompí hueso alguno, obviamente...


Mahout esperando a que "la elefanta salga del toillet"


Continuamos con el plan y por la tarde, de nuevo en barquita nos llevaron a ver la catarata Iat Sae, que tiene un entorno bonito, una frondosa vegetación y un agua muy aturquesada, tremendamente apetecible a la vista; pero fría de narices. Muchas familias lugareñas van a pasar allí el día, los padres y las madres jugando a las cartas, acompañados de su beer lao y mientras tanto, las abuelas cuidando a los chiquillos junto al agua. Hay cosas que permanecen en todas las culturas, no!?

Esa misma mañana nada más ver el “desparpajo” con el que caminaba nuestro guía, ya intuí que nos había tocado un guía perezoso. Cierto es que en este país la gente no destaca precisamente por su energía y actividad, ya me lo dijo el tipo en la aduana: “relax and take it eassy, this is Laos”, pero lo de este chico llamaba la atención. Enseguida nos comentó que mejor regresábamos al lodge, a relajarnos antes de la cena que pretendía que fuera a las cinco y media… Hombre, teniendo en cuenta que habíamos salido de la ciudad casi a las 10, con retraso, y que ya llevábamos una sesión de relajación, y sólo eran las cuatro, pues tanta relajación ya aburría un poco… Pero allí nos vimos, leyendo un rato en la terraza y bueno, al menos conseguimos demorar la hora de la cena…
A propósito de la cena, el tipo de comida no me resultó tan espectacular como pensaba, ni siquiera aquello que se parecía a las patatas fritas y resultó ser algas “del río” fritas con aceite de sésamo… sólo de recordar el color de las aguas del río, casi me da algo… menos mal que siempre llevo unas barritas energéticas!! Supuestamente la cocina laosiana se parece a la tailandesa, y tiene influencia de la china y de la vietnamita, pero no he disfrutado tanto de la comida como lo hice en Tailandia o Vietnam.

Lo que si hicimos fue reírnos junto con los otros dos huéspedes, la pareja de alemanes de la habitación de al lado, que prácticamente era una habitación para 4 porque estaba separada por un biombo como quien dice...Sorprendentemente, para darnos de cenar los dueños del logde se espabilaron de lo lindo y curiosamente, fue preguntarnos si queríamos algo más del bar, decirles que no, y anda!! Que se fue la luz, oye!!! Total, que tuvimos una sobremesa a la luz de velas y linternas, con anécdotas de viajes, cambios de impresiones del país y muchas risas, por no llorar, vamos, porque cuando nos paramos a pensar que habíamos pagado por estar en un sitio pasando casi hambre y a la luz de las velas…
Al día siguiente madrugamos un montón porque debíamos llegar hasta el punto donde dejamos a los elefantes la tarde antes, y teníamos que conducirles hasta el río y bañarles.
El momento baño, genial, muy divertido, pero como tienen esa talla de cabeza y esas orejas tan grandes, no te da tiempo a todo, bueno, a mí me faltó lavarle una oreja más a fondo. Te prestan un cepillo con unas púas superduras para que les rasques, el tipo insite que sin miedo, que les gusta, pero no sabes muy bien que hacer, yo pensaba, a ver si se mosquea y se pone de pie y me manda al carajo o me pega un trompazo… Te pones perdida, eso sí, porque hay que echarle agua para quitarle el jabón, que eso de que se duchan con la trompa debe ser en las pelis de tarzán, yo no he conseguido verlo aún. Pues sí,  a lo mejor lo estás pensando, es una turistada porque dura cinco minutos, lo justo mientras los guías te hacen las fotos, los guías que son guías, no fotógrafos..., que luego hay que ver las fotos… el que si sale es el elefante, o al menos parte pero las personas, pues a trozos… El caso es que yo me lo pasé de coña, y en las vacaciones y en la vida en general, ante todo hay trato de divertirme. No obstante, mi recomendación es hacer el curso en un sólo día porque haces lo mismo excepto un par de siestas y dormir con mogollón de ruidos y sin mucho más que hacer porque estás en tensión todo el rato.


Después del baño, te dejan tiempo para una ducha y desayunar, y luego hay la opción de hacer kayac o un trekking, que fue la nuestra. Parajes muy bonitos, y lo mejor fue la visita a la aldea llamada Ban Houy Fai, donde viven 72 familias de religión animista cuyos pilares más importantes son que respetan mucho la montaña y el medioambiente, y no tienen templos. Les encantan las fotos, por cierto. En este pueblo visitamos también su escuela y charlamos con el maestro; de haber sabido que íbamos a ver niños en el cole hubiéramos llevado los libros que habíamos comprado días antes. Esos niños estaban en primaria, y tenían edades hasta 8/10 años, y como todos los que vimos, con sencillos, pulcros y perfectamente planchados uniformes, un blanco alucinante. Después de esa edad, pasaban a la escuela secundaría, que estaba en otro pueblo más grande y alejado, con lo cual tenían que caminar más de media hora hasta el río, y allí coger una barquita durante más de un hora… increíble…




Nuestro guía desde el principio se había propuesto no subir a la colina, ya he dicho que era perezosillo el chico, y después de varias excusas nos contó que era peligroso porque había un enjambre de abejas en lo alto de la colina… Menuda excusa! Y no contento con eso, se empeñó en que teníamos que comer y descansar, y allí se tumbó en el campo en una especie de caseta con un tejadillo de paja, roncando a pierna suelta…, algún otro grupo que pasó por allí se quedaron perplejos al ver al tipo durmiendo y roncando plácidamente…




Aprovechamos la estancia en Luang Prabang para alquilar bicis y acercarnos a visitar una aldea próxima, Ban Xieng Lek, famosa porque es donde se fabrican tejidos y el papel que consiguen con estiércol de elefante. Nos fuimos, dejando a la señora de la casa bastante preocupada con nuestro viaje…, creo que hubiera preferido que fuéramos en tuc tuc!!! El viaje bien, salvo porque mi bici tenía el manillar un poco desviado, y hombre, dicen que preguntando se llega a Roma… después de alguna confusión que otra, conseguimos llegar. Jornada divertida y el pueblo muy mono, aunque pasar por este puente daba cosilla...






No voy a alargar más este post, tan solo recomendaros que contempléis Laos en vuestra lista de posibles viajes, porque es muy auténtico y se podría decir que no tan turístico como otros de la zona, que no por ello dejan de ser interesantes, claro está. La humanidad, felicidad, ternura… que nos transmiten sus gentes puede que tenga que ver con la filosofía de vida que llevan, ya que el budismo no es una religión que les oprima en absoluto, tan solo requiere que sean mejores personas cada día. Yo he aprendido mucho de ellos, y si te interesa Laos, eso sí, no vayas con prisa, te recomiendo que te pases por asiasido, un extraordinario blog de viajes cuyos autores expresan de una forma magnífica la situación política que ha vivido este país.

11 abril 2009

Amigos

 

Grandes reflexiones...

Un amigo no es aquel que te seca las lágrimas, sino el que evita que las derrames.