25 febrero 2009

El por qué y el para qué

En una de esas charlas informativas sobre cursos que a priori me resultan interesantes, nos invitaba la persona que realizaba la exposición a pensar sobre el para qué de nuestra vida, el para qué se levanta uno cada mañana. ¿Para qué te levantas tú por la mañana?, interrogaba.

Sucedió que la mayoría de las respuestas que iban surgiendo estaban más bien ligadas a la pregunta del por qué se levanta uno que al para qué, por lo visto es muy habitual que ocurra así, y desde luego que no es lo mismo, ni en la vida en general, ni es cuestiones de pareja.

Esto es algo muy interesante, y además de cuestionarnos lo de nuestra vida en general, nos podemos plantear entonces aquello de ¿Para qué quiere uno una pareja a su lado?, una pregunta que nos llevaría a pensar un poco en nuestras necesidades más íntimas, de manera que si al para qué respondemos con aquello de… para que nos cuide y nos apoye, para viajar, para tener hijos, para que nos prepare la comida y nos planche la ropa, para que nos aporte seguridad, para no estar solos..., en este tipo de reflexiones veríamos reflejadas claramente las huellas de nuestras carencias.

Por otro lado, si nos preguntáramos ¿Por qué queremos una pareja a nuestro lado?, las respuestas implicarían más bien situaciones y sentimientos que son ajenos a nosotros, por ejemplo del tipo porque me gusta, porque me hace sentir bien, porque compartimos valores similares, porque tenemos objetivos que nos interesan a ambos, y porque me atrae un montón, y además, resulta que tenemos muchas aficiones comunes, y otras que no lo son y que nos permiten disfrutar de nuestra "independencia"...

Tal vez deberían ir por ahí nuestros desvelos y deberíamos pensar en general qué es lo que nos falta y que de alguna manera encubre lo que realmente buscamos en la otra persona… Y es que me parece a mí que tener una pareja para llenar las carencias de uno seguramente no sea lo más adecuado para las personas, porque en el momento que encontremos otra forma de llenar nuestras carencias, otra que nos satisfaga más que su compañía quiero decir, es probable que a la persona que comparte nuestra vida la empecemos a mirar ya con ojos de “Tú, ya no me interesas”…


01 febrero 2009

Días en Luang Prabang

A veces ocurre que después de leer o escuchar comentarios de otra gente uno se crea expectativas demasiado grandes respecto a un país, una ciudad o una persona. Y podía haberme decepcionado, pero lo cierto es que me ha encantado conocer en Luang Prabang, un nombre que suena algo así como Luáng Prabáng.

Situada al norte del país, dejó de ser la capital del país en beneficio de Vientiane en 1.975, pero ha continuado siendo el centro religioso y espiritual del país, y es un lugar en el que el tiempo transcurre a un ritmo lento, ritmo que te contagia e incita a sentarte a contemplar el paso de la gente y relajarte acompañada de un buen café o una beerlao. Es una ciudad encantadora, como digo, con gente de lo más afable que me he encontrado y sin duda, un destino ideal para cultivar la paciencia porque allí hay que olvidarse de las prisas, bueno en todo el país es mejor adoptar esa filosofía de vida...

Parece ser que hay un dicho popular en Asia que dice así: "Los camboyanos plantan el arroz, los vietnamitas lo cosechan, y los laosianos simplemente lo escuchan crecer". He conocido a bastantes vietnamitas y a algunos camboyanos, pero después de este viaje, me parece que algo de razón si que tiene ya que los lugareños tienen más pinta de apetecerles escuchar crecer el arroz desde un sofá que de plantar o cosechar, y lo digo sin ánimo de ofender.

Una de las cosas que aconsejan es no perderse la gran cantidad de monjes que salen cada mañana y colorean las calles, al amanecer y en silencio. Y es que los monjes budistas, o la mayoría después de conocer a los compañeros de viaje..., no tienen posesiones y se alimentan de la comida que la gente les dona cada día en estas ofrendas, y que para ganar méritos y conseguir el nirvana depositan en los cuencos de los monjes; casi todos echaban arroz pegajoso y también algunas frutas.

La ceremonia se llama Binthabat y es un rito curioso de ver, aunque requiera madrugar… La cara negativa de todo esto la ponían muchos turistas que se agolpaban con sus cuerpos y sus cámaras a tan sólo un metro de la fila de monjes para conseguir así su mejor instantánea, mientras los pobres monjes trataban de esconder sus rostros y apuraban el paso avergonzados. Un espectáculo bochornoso.


Un ejemplo de lo que considero que no se debe hacer



Nos habíamos levantado a las cinco para llegar a ver los preparativos y la salida de los monjes, sobre las 5:30, pero no nos costó mucho esfuerzo gracias a la inestimable ayuda de los gallos vecinos, que son unos impacientes y cantan a todas horas y no al amanecer como nos han contado en el cole... Además, la cocina de la Sra. Vandara, la casa donde nos alojábamos, ya llevaba funcionando una hora, porque son las mujeres las que tienen que cocinar el arroz para donarlo recién hecho, claro.

Aprovecho para comentar que en Vanvisa nos hemos sentido muy bien. No se trata de un alojamiento especialmente barato y no está en la zona de más ambiente, eso es cierto; pero está bien situada, cerca de la calle principal y del mercado nocturno, y ella es encantadora. Es una mujer muy culta, que habla perfectamente inglés y francés y siempre que le preguntas te facilita un montón de información, es casi como una abuelita.

Un dato importante que nos dio fue el de una farmacia donde la dueña (Nang Tui) habla inglés y francés y además está estudiando medicina, vamos, que algo sabrá... y debido a un momento de tensión que tuvimos y dado que allí los hospitales cierran en domingo, sí, como lo estáis leyendo... pues allí que fuimos, está en la calle Th Sakkaring, desde Sisavangvong, a mano derecha y frente a un colegio...

Ya que estábamos en danza desde bien temprano, íbamos a aprovechar el día para desayunar tranquilamente, (nuestros deseos fueron órdenes), y ver algunos de los muchos templos y pagodas salpican la ciudad, bueno y callejear en general. Tuvimos que esperar a que abrieran las cafeterías, porque allí se toman su tiempo y no nos dejaron sentarnos hasta que no fuera la hora exacta, y lo mismo sucedía media hora antes de cerrar, vamos que no te podías sentar, que cosas. En este punto, tengo que decir que jamás conseguimos desayunar con todo en la mesa, llevaban cada cosa cuando les parecía mejor momento, no sé si consultaban el oráculo o cual era el método: un café, un plato de fruta, una baguette, otro café, un zumo, a veces incluso dejaban algo en la mesa de al lado, en la que se terminaban de sentar unos clientes... Y así cada mañana… Tronchante.

Casi todas las calles principales discurren paralelas al río, y las que las atraviesan van directas al río, por lo tanto es bastante fácil orientarse en Luang Prabang. Empezamos la visita haciendo el recorrido sugerido por la guía, y estuvimos en The big brother mouse, una librería de un editor americano donde puedes comprar cuentos y libros infantiles en beneficio de los niños de las aldeas del país, y como no sabíamos seguro si veríamos algún poblado, dejamos allí todos los cuentos para que los entregaran en unos colegios... Días después nos arrepentimos.


Edificio en construcción...

Una de las dos calles principales

Allí los paraguas se utilizan en días de lluvia y sol, en moto, en bicicleta...

Alguno de los templitos de la ciudad

Tres en una moto era más normal, cuatro no tanto

Aprovechamos esos días en Luang Prabang para hacer un curso de cocina con la Sra. Vandara, en la tarde que ella tenía libre, porque tiene una agenda de lo más completa!! Hay algunos sitios más en la ciudad que ofrecen este tipo de cursos, pero tienes que dedicar más tiempo porque sus horarios son más amplios.

Preparativos para la clase de cocina con la Sra. Vandara

La clase fue en la cocina de la casa, divertida excepto en esos momentos en que el gato aparecía por allí, cosa nada agradable, sobre todo porque había que ver al gato..., pero bueno, como iba vacunada de todo, tan sólo me cambiaba de sitio cuando el felino se acercaba demasiado a mi persona...

Y he aquí el resultado, aunque confieso que me gustó menos de lo esperado, no sé si fue culpa del gato... En general, la cocina laosiana no me maravilló y me sigo quedando con la tailandesa y vietnamita, en lo que respecta a Asia.


No obstante, lo recomiendo. Lo mejor del curso fue la tertulia con la Sra Vandara, que nos contó curiosidades del país, por ejemplo, que hay 15.000 variedades de arroz, y las mujeres cocinan unas 3 o 4 horas para preparar la cena de la familia, y cuando son fiestas se levantan a las 3 de la mañana o empiezan el día antes... Ella decía que al mediodía comía algo rápido, que no le llevara mas de "una hora" cocinarlo porque tenía que volver al trabajo, una tienda de antigüedades. Pero no me extraña que les lleve tanto tiempo, porque sólo el hecho de trocear las innumerables hierbitas que usan, tela, y además, cada vez que añaden un ingrediente al supermortero ese, hay que machacar. Vamos, que tres horas estuvimos en la cocina, con ella y dos pinches que tenía para preparar esas tres cositas de ná.

Luang Prabang tiene un maravilloso mercadillo nocturno, no demasiada luz tenue y un ambiente relajado, como no, y es una delicia pasear ante los puestos de cositas artesanales de las etnias de las montañas, telas, sombrillitas, pañuelos, bolsos, lámparas, también venden té y café… Tienen cosas muy originales, ante las que no me pude resistir claro está, y tengo que decir que en ese mercado me encontré con una vendedora que me impresionó no solo por su juventud (unos doce años), sino por su talento para las ventas. Impresionante, y lo dice una que ha visto a bastantes vendedores en su vidita.


Estampas en el mercado nocturno, Luang Prabang


Por la noche, se puede aprovechar para ir a cualquiera de los muchos lugares que te ofrecen masajitos que nos ayudan a ser persona al día siguiente, yo probé en el Phousi y fenomenal, repetí y todo. Además, la noche te brinda la posibilidad de cenar en uno de los puestos ambulantes de comida que hay en la calle, o bien en el mercado nocturno en el que probé un pescado a la brasa y salsas y verduras que te ponen en bolsitas de plástico y estaba de miedo, además, sigo viva… Pero esta ciudad que se despierta tan pronto, es lógico que se acueste también pronto, a las diez todo prácticamente cerrado, claro, como se levantan tan pronto a cocinar el arroz…

Se pueden hacer muchas cosas en los alrededores de la ciudad, pero esas de las que yo fui partícipe las contaré en otro post: cataratas de Kuang Si, la visita en bicicleta a un pueblo próximo y los dos días en el campo de elefantes...

22 enero 2009

Por las aguas del Mekong

Por fin tengo tiempo para poner orden en mi cuaderno de viaje y empezar a relatar el viaje del pasado noviembre, que veo que se me junta con el próximo...


Después de un magnífico día en Chiang Mai, viajamos en mini-van desde allí hasta Chiang Khong, un trayecto nocturno de unas seis horas, que puede ser más breve de día y, sobre todo, más aconsejable desde mi punto de vista ya que un poco si que sufrimos porque la velocidad no era desde luego la más apropiada… Llegamos al bungalow sobre las tres de la mañana, y entre los animalitos del bosque, la lluvia incesante y los madrugones que se pegan los gallos en Asia, la verdad que nos levantamos sin haber dormido apenas. A lo mejor estoy en un error, pero yo pensaba que los gallos cantan al amanecer, no sincronizadamente, pero más o menos a la vez; pero parece ser que en Tailandia, y por lo que pudimos escuchar en Laos, también ocurre que los gallos conversan sin parar, o igual es que se van turnando para quedarse dormidos cuando amanezca... Insoportable, de verdad.

Después de desayunar ante unas vistas muy chulas de la otra orilla del Mekong y un primer plano de sus amarronadas aguas, te llevan en 4x4 para hacer los trámites en la frontera tailandesa y más tarde, cruzar el río en una barca hasta Huay Xai. En este punto, al bajarse del 4x4 me refiero, es importante que uno se asegure de que el tipo nos de una identificación (además de un papelito escrito en tailandés), para que el barquero sepa que has pagado, o no te dejará subir ni aunque llores… Lo normal suele ser una pegatina, pero no sé que “compañía” era la nuestra que después de regresar al lugar donde nos había dejado el 4x4, nos pintorrejearon la mano de rotulador azul… Hombre, a mí, cuando mi sobrino me hace un "tatoo" que llama él, pues me hace gracia, pero con aquello flipé un poco, aunque gracias a esa guarrada nos aceptaron en la barca y logramos cruzar el río. Todos estos “trámites” los hicimos paseando por un maravilloso barrizal y bajo un diluvio de órdago, con lo cual a mis botas nuevas ya empecé a llamarlas simplemente botas.

Los trámites de salida de Tailandia hacía el llamado Laos (Lao, República Democrática Popular Lao), son bastante lentos ya que hay un gran tapón de humanos por allí, muchos turistas y también lugareños que viajan al vecino Lao, y una única ventanilla para entregar los documentos...


A continuación, una foto que refleja la llegada al paso fronterizo de Laos. El toldito azul es la parada de los que van en barco rápido y la gran terraza donde se agolpa la multitud que va en barco lento; cuando toda la gente ha pagado el visado y recuperado el pasaporte, te llevan en tuc tuc a otro sitio, casualmente junto a una tienda de alimentación... hasta la hora de salida del barco, hora que ningún humano sabe confirmar.


Los trámites a este lado son igual de rápidos, cosa que ya intuía, teniendo en cuenta el carácter tranquiiiiilo de los laosianos porque está claro que el estrés no ha conseguido atravesar sus fronteras, yo creo que se ha quedado en esa ventanilla. No sé si habrá sido mala suerte o casualidad el hecho de que mis postales hayan tardado dos meses y medio en llegar…

En este punto ya di uso a casi todos los monederos que llevé conmigo, bueno, y de entrada, un subidón de la leche porque entregas cien euritos y el tipo te da un millón y pico de fulanitos (Kips), vamos que te sientes tan millonario como Roldán!! Eso sí, un lío con la moneda del copón ya que algunos billetes tienen un color diferente según del lado que lo mires, vamos que te lleva un rato la operación de pagar, pero son muy chulos.

Existen dos opciones para realizar la travesía desde Huay Xai a Luang Prabang. El speedboat tarda unas seis horas en hacer el trayecto hasta Luang Prabang, parece que te dan un kit de casco y salvavidas, con lo cual ya se puede uno hacer una idea de lo que puede llegar a acontecer…

Nuestra opción era el barco lento, una barcaza que realiza el viaje en dos etapas de unas 7 y 6 horas cada una, parando a hacer noche en un pueblo llamado Pak Beng. Estos barcos salen aproximadamente a las once de la mañana, y lo de aproximadamente es un término habitual en ese país, y es que porque hora fija no hay, más bien creo que es cuando el capitán se para un momentito a pensar que la barca con una persona más y su equipaje igual se hunde... De hecho, salimos a las 12 y pico porque todavía cabía mucha gente, claro, que para algo están las sillitas de plástico que van colocando en el pasillo central...

En la barcaza calculo que viajábamos más de 100 personas, la mayoría turistas y algunos lugareños, destacando cuatros monjes, que englobaré en el grupo de turistas. Los monjes turistas, así les llamábamos, era un pandy de cuatro afables monjes ataviados con túnicas anaranjadas de muy buena calidad, se notaba nada más ver la caída de la tela, que parecían divertirse mucho durante el trayecto. Al principio nos quedamos con las ganas de tirar unas fotos por aquello de que daba cosa, hasta qué, al igual que el resto de turistas, nos percatamos que ellos nos hacían fotos a nosotros sin reparo alguno, con sus pedazos de cámaras de fotos, otra de vídeo y un maletín que “parecía” contener un portátil; yo me estaba imaginando la escena de descarga de fotos, pero eso no ocurrió.




Al final de las siete horas en esos estrechos y duros banquitos, a pesar de los cojines que compramos en la frontera, todavía desde la barca pudimos contemplar un precioso atardecer.


Puesta de sol en el río Mekong


Cuando llegamos a
Pak Beng era ya de noche, fuera y... dentro del barco, pues también, vamos, que no había luz. Es muy recomendable llevar linternita a estos viajes de semiaventura, algo que resultó muy útil a la hora de localizar las mochilas entre las cientos que hay en la parte de atrás del barco, y dicho sea de paso, no es necesario que la coloques perfectamente e intentes recordar donde la dejas, porque la gente del barco luego te la pone donde le parece...

Al desembarcar, montones de chavalillos te ofrecen habitaciones en alquiler, las que vimos muy caras para lo cutres que eran y se podría decir que la elección se basó en la más limpia y la que aparentemente tenia menos bichos, aunque la conclusión fue que debía tener peor luz...
200 Baths (admiten moneda thai) pagamos por habitación con baño, compartida con hormiguitas y además, con derecho a usar toallas de hace 20 años, exfoliantes se podría decir.

Sin embargo, cenamos en un sitio fabuloso, que no tiene nombre!?, pero es de bambú, tiene una escaleritas, y está al lado de otro restaurante que está frente a Vandana Guest House. Después de degustar sabrosos platos de la cocina de la zona
como lard y el típico arroz pegajoso ante una buena beer-lao, de 650ml la grande..., supongo que muy bien cocinados a razón del tiempo que tardaron en servirnos... Y genial la recomendación de unos compañeros de barco porque los rollitos de primavera estaban deliciosos, tanto que volvimos al día siguiente para comprar más, esta vez take away que se se encargó el chavalito que era el dueño de comentárnoslo la noche antes, así que volvimos a desayunar al mismo sitio. Eso es Márketing y lo demás tonterías, aunque sea el restaurante sin nombre.

El pueblo es básicamente una calle con construcciones en general humildes y otras no tanto, y muchas, pero muchas parabólicas, enormes. Ven muchos programas de tele, concursos y series, bueno y por supuesto fútbol, que mueve pasiones, comprensible, que otra cosa pueden hacer...



Calle principal de Pak Beng

El puerto deportivo de Pak Beng, a punto de embarcar :-))


Al día siguiente, el barco no salió sobre las 9, eran las diez y pico, pero no pasa nada porque estás en Laos y te tienes que adaptar. Resultó que un motero que aparentaba 60 y pico años, llegó a ultima hora de la supuesta hora de salida con su mochila y su moto..., y claro, subir a bordo una moto, pues lleva su tiempo porque pesa, supongo que no tendrán mucha práctica, hay que atarla con cuerdas y tal. Yo estaba dormida y me lo perdí, pero me contaron que hubo momentos de tensión...

Es un barco lento porque va haciendo paradas en los poblados, donde ves a sus gentes trabajando, en su mayoría niños que se acercan con vistosas telas o suben al barco para vender bebidas y bolsas de patatas. Otras veces se divierten chapoteando en el agua, y siempre, siempre, nos saludaban encantados. Y luego están otras situaciones que sucedieron y que te hacían reír, por ejemplo, la típica mujer laosiana con su madre ya mayor, su bolsito de fin de semana y una bolsa de naranjas que llegaron a toda máquina en un barquito con motor, y gritando para que el que llevaba la barcaza se percatara..., y claro, no te queda otra que ayudar a subir si coincide que estás sentado en el banquito-puerta, justo allí, allí es donde se le ocurrió para al tipo que llevaba el timón del barquito..., y ellas partiéndose de risa, no os creáis. Otros llegaban con sacos que descargaban unos pueblos más tarde descargaban, sería la compra... También había una pandillita de 3 o 4 chicas que bebieron demasiada cerveza y estaban con un pedo tremendo. Pero los monjes turistas eran lo más, una lástima que estaban bastante alejados y no pudimos conversar.

El viaje es muy agradable en sí, pero creo que dos días son suficientes.
Las vistas fueron realmente bonitas a lo largo de todo el trayecto si bien es cierto que el paisaje es un poco monótono, verde y más verde a una orilla y a otra, y ese agua tan fangosa, amarronada y sucia, alguna barca que sorprende de vez en cuando en sentido contrario cuyos ocupantes nos saludaban sin cesar. He aquí algunas imágenes del trayecto en general.










Aún con luz, llegamos a Luang Prabang una deliciosa ciudad que se merece otro post...

06 enero 2009

Carta de los Reyes Magos



Lejano Oriente, 6 de enero de 2.009


Querida Ana:

Te puedes imaginar que nos llegan enormes montañas de cartas cada año por estas fechas, y si bien es cierto que nos encantaría poder responderos a todos, también es obvio que no tenemos tiempo para ello. 

No obstante, tu carta nos emocionó tanto que ante tanta ingenuidad depositada en esos párrafos, hemos pensado en sentarnos un ratito en el sofá y escribirte unas letras.

Sentimos ser tan directos, pero no deberías ser tan inocente ¿Aún crees que las cosas salen tan sólo porque tú las deseas y nos las pides en una carta? Las cosas que merecen la pena las consigue la gente porque se lo curra, esto es así, lo mires por donde lo mires porque ni existe carta mágica, ni nosotros somos magos. Cada uno es responsable de sus logros personales, de sus triunfos y sus fracasos, así es que no nos vuelvas a dar las gracias a nosotros, vete y mírate al espejo y te las das a ti misma.

Tres abrazos,

Melchor, Gaspar y Baltasar

01 enero 2009

Feliz 2.009


Pues eso, que...


28 diciembre 2008

Carta a mi sobri


Mi querido sobri:

Hay que ver como pasa el tiempo de rápido, hoy cumples dos años... Hace nada tan pequeñín y ahora ya te expresas que da gusto y me llevas de la mano a la tienda de chuches para que te compre "aspitos" y todo... Nunca hubiera imaginado la felicidad que supone ser tía, aunque con una personita tan entrañable como tú, además de un gran placer, me está resultando verdaderamente fácil.

Ojalá llegues a comprender la ilusión que me hace que algún día llegues a leer en tu blog todas estas anécdotas que has ido protagonizado y que he tratado de recordar y plasmar, con mi estil
o personal, en este apasionante medio..., y es que he pensado que además de regalarte mi tiempo, un blog sería un estupendo regalo de cumpleaños. Tan sólo lamento que no se me hubiera ocurrido crearlo cuando aterrizaste en este mundo; pero a partir de ahora, espero gestionar mejor mis horas y escribir tus vivencias con cierta periodicidad, de manera que todos los que te queremos sigamos de alguna manera creciendo contigo. Eso sí, me encantaría que un día decidieras ser tú mismo quien pusiera letra y estilo a tus propias aventuras.

Un saco de besos para ti en este día, para que los repartas con mamá y papá, por haberte hecho tan bien y por contribuir en gran medida a convertirte en la gran personita que ya estás siendo.

Tu tía Ana, que te quiere un montón.



PD Lamento que no podáis convertiros en lectores de Creciendo con Jorge, porque es muy chulo, teniendo en cuenta que no soy una experta en blogs; pero, es obvio que de ninguna manera puedo hacerlo público.

22 diciembre 2008

Con mis mejores deseos

Hola

Este mensaje no incluye un árbol que baila, ni un Santa que canta, ni siquiera unos Reyes Magos cargados con regalos. Son sólo palabras. Palabras dirigidas a quienes en algún momento de mi vida habéis visto mi sonrisa, habéis escuchado o sido partícipes de mis hazañas, os habéis alegrado de mis logros, compartido mi tiempo con risas y buenas (o chorras) conversaciones, con grandes o pequeñas ilusiones, magníficos viajes, cines y tapeos, fotografías, tardes de compras y tantas otras de mis aficiones..., incluso en ocasiones hasta algún que otro cabreo o lágrima, en definitiva, todos los que por diferentes razones de alguna manera habéis ido dejado una pequeña huella en mí.

Palabras dirigidas además, a quienes seguís un trocito de mi vida en este blog, a quienes sin conocerme os preocupáis cuando tardo en actualizarlo, y por supuesto, también a ti, que terminas de dar con este espacio de casualidad.

Y es que, podemos no atinar con la combinación de la primitiva, pasar horas en un ambiente de trabajo que nos essssstresa hasta la médula y hasta tener la cuenta corriente más vacía de lo que nos gustaría; pero si cerramos los ojos, o soñamos con ellos abiertos, y recordamos a la gente que fue importante en algún momento de nuestra vida parece que todo eso que nos perturba se torna, como por arte de magia, menos trascendente. Algunas veces esa persona especial es un amor del pasado, pero puede tratarse también de alguien que te hace reír, te pregunta ¿Qué tal?, se alegra de verte y de saber de ti, conversa y te demuestra que existes en su agenda porque de alguna forma ha contado y cuenta contigo.

Que tendrá la Navidad que nos hace pensar en todo eso, al menos a mí me ocurre, en los momentos vividos con los que estáis y los que lamentablemente se han ido... Sirva este mailecillo para desearos unas fiestas tela de divertidas, sacos de salud y de humor para el 2.009, y un año especialmente cargado de cositas buenas. Brindaré por otros muchos ratos compartidos, a través de los mundos de Internet o donde se tercie.

Os dejo una chorradita muy graciosa para que Santa o los Reyes hable a vuestros peques:

http://www.navidadesorprendentes.com/


Besos,


Ana





29 noviembre 2008

Sonrisa tatuada

La sonrisa y la tranquilidad, incluso cierta despreocupación si cabe, continúan aún reflejadas en mi rostro. Imagino que influye el hecho de tener las experiencias vividas aún muy recientes en mi memoria aunque a medida que pasen los días es previsible que vuelva a contagiarme del estrés de los madriles, si bien es cierto que me encantaría que esta filosofía de vida continuara tatuada a mi piel durante meses o al menos hasta mis próximas vacaciones.

Siempre me ha atraído conocer países con culturas bien diferentes a la mía, y sobre todo, lo que más me agrada de un viaje en sí es tener la oportunidad de descubrir el modo de vida de sus gentes, modo de vida que en algunos casos y en cierto sentido considero envidiable y hasta diría que ejemplar, especialmente, estoy pensando en la actitud de los laosianos. Me interesa la gente como digo, pero también escribir las anécdotas y las sensaciones, y plasmar tantos y tantos momentos en mil fotos, y disfrutar de su gastronomía, y de las sorpresas... Se aprende tanto en los viajes ¿verdad?, de los desconocidos, de los compañeros y lo más importante, de uno mismo. Por todo ello, he pensado en etiquetar este post en Escuela de la vida.

Fue un viaje comentado en otro momento de mi vida, me refiero a lo que implicaría conocer la parte este de Tailandia y a bajar en barco a través de las aguas del Mekong. El planteamiento de la ruta para este viaje no fue exactamente así, aunque sí que contemplaba la etapa de viajar en un barco lento por el río Mekong y, ahora que ha finalizado, confieso que gracias a eso ha resultado un viaje ma-ra-vi-llo-so. Además, el hecho de tocar diferentes países en un corto periodo de tiempo es genial, porque ayuda a darnos cuenta de las grandes diferencias que existen entre ellos, aunque en Europa los englobemos en el saco del Sudeste Asiático.

En principio, tengo que decir que fue muy agradable volver a Chiang Mai, una ciudad situada en el norte de Tailandia llena de gente muy amable y sonriente, que se me antoja interesante y muy acogedora, así como agradable fue pisar Julie Guest House, un lugar que guardo con cariño en mi memoria puesto que pasé estupendos ratos en mi anterior viaje a Tailandia, en noviembre 2.006. Recomiendo este alojamiento en Chiang Mai por la amabilidad del personal, por su estupenda localización y calidad/precio, por la posibilidad que te brinda a la hora de conocer la zona o comprar billetes de avión y además, Saija massage está justo en la esquina!!! No hay que olvidar pedir los cupones descuento para que el masaje te cueste 140 Bahts/hora.

Apenas encontré diferencias, salvo que han renovado los mantelitos, los cojines y la tapicería de las “hamacas colgantes”, yo es que me fijo en esas cosas, que le vamos a hacer!! Aunque lo más sorprendente fue que encontré el sitio, me sonaba el río, una calle, el bar de la esquina, el de los minicubatas..., algo prodigioso en mí si tenemos en cuenta que yo no seré GPS en otra vida... Aún así, percibí ciertos cambios en la ciudad después de dos años. Un mercado nocturno que ha cambiado de zona aunque sigue teniendo monerías a precios irrisorios, unos masajes en las calles con cierta categoría al menos en cuanto a los sillones para los clientes se refiere, Wifi, mucho Wifi…, pero hay cosas que no han cambiado, y lamentablemente, los fotogramas del llamado turismo sexual siguen decorando sus bares y restaurantes, y da pena, entre otras sensaciones, da pena…

Respondiendo a las preguntas de algunos amigos, iré trasladando a este blog las notas de mi cuaderno de viajes y algunas de las cientos de fotografías, relatando lo más interesante de las diferentes etapas…, pero cuando mi agenda me lo permita!!!

Finalmente, el itinerario ha sido: Madrid - Doha - Bangkok - Chiang Mai - Luang Prabang - Siemp Reap - Kuala Lumpur- Phucket -Bangkok - Doha – Madrid



Una pequeña muestra de lo visto en el Duty Free de Doha.


Y una curiosidad: una infusión, 4 $. El agua from the tape, vamos, del grifo, no os creáis:-)










30 octubre 2008

Cerrado por vacaciones

Hola, amig@s!!!

Ummm, por aquí huele a vacaciones y no veo la hora de irme, aunque este año también me pierdo a Lila Downs, a quien me encantaría escuchar alguna vez en directo, pero como siempre viene en noviembre...

Tal vez escriba algún post desde Luang Prabang
sobre mis primeras impresiones, me refiero a escribir en este medio, porque en mi cuaderno de viaje estoy segura de que lo haré. Y lo dejo en un tal vez, porque lo propio sería desconectar...

Estaré viajando por el norte del llamado Laos, es decir, la República Democrática Popular de Lao, tal y como me han corregido recientemente, por el Reino de Camboya y, repetiré además, ciertos lugares de la vecina Tailandia, también Reino. Creo que es la primera vez que viajo con tan solo 6 días planificados, a ver que sale...

Confío en que cuidaréis este Rinconcito mientras estoy disfrutando de mis merecidas vacaciones, y espero encontrarme con agradables sorpresitas a la vuelta;-)






19 octubre 2008

Ho Chi Minh, prescindible

Si fuera una ciudad me gustaría tener al menos cierto encanto; pero es que la que fue capital de la Indochina francesa, ni te atrapa ni tiene encanto, es más, no le encontré nada de positivo. Humedad bestial, gente realmente borde (tal vez conocí en un día a todos los bordes que allí habitan), caótica, ASFIXIANTE, así, con mayúsculas. No tiene que ver con Ha-Noi, dentro del caos organizado que se percibe en ambas ciudades, mientras aquella me resultó muy romántica y con mucho encanto, Ho Chi Ming es la antítesis, un frenesí de luces y sonidos que aturde a cualquiera, y fea, un rato fea. Creo que debería precisar; no me gustó lo que vi de Ho Chi Ming. Y no me gustó, a lo mejor porque era el final del viaje, o porque me cabreó bastante el hecho de que en el hotel nos dieran una porquería de habitación y a precio de un riñón, aprovechándose de que era más de medianoche, incluso más caro de lo que nos habían confirmado por email; esto fue obra del caradura de la guest de Hanoi, pero mira por donde se quedó sin comisión. Está claro, que lo mejor es llevar impreso el mail con la confirmación de los precios de habitaciones, excursiones, etc...

Nos habían recomendado el paseo que lleva hasta el palacio de la Reunificación, ese que al parecer se conserva casi igual que en 1.975, año en que fue tomado por las tropas vietnamitas mientras los americanos huían en helicóptero. Bien, pues el paseo lo dimos, pero el palacio no lo encontramos... No encontramos la entrada, pero el trayecto nos sirvió para darnos cuenta de lo bulliciosa que es esta ciudad, y alegrarnos de haberla dejado para el final. Tanto ajetreo pone nervioso a cualquier ser humano.

Y dado que queríamos hacer compras y no teníamos demasiado tiempo, cambiamos la ruta hacia el mercado de Ben Thanh, en la zona de Cholon. Se trata de un edifico de estilo chino con una gran torre con un reloj, y en su interior se puede comprar de todo; encontramos cosas interesantes, eso sí, más baratas que en Hanoi tal y como nos habían dicho, y por otro lado aún siendo más caras siempre es mejor comprar al final del viaje. Compré varios cuencos de bambú, más bolsos..., té de diferentes sabores, ya, ya sé que soy de café, pero era para regalar!! En el mercado estuvimos varias horas, más que nada con motivo de tener que revisar una a una las piezas de un complejo juego de mesa asiático llamado mahjong, que lleva 144 fichas con unos dibujos muy extraños a mis ojos y, bueno, en realidad fueron dos. Cuanta expectación, las dos y la lugareña del puesto allí en las sillitas revisando todas las piezas, vaya risas!!

Es probable que además del Palacio de la Reunificación, sea muy interesante ver su museo de Historia o el de Recuerdos de la Guerra, la propia Catedral de Nôtre Dame o incluso visitar zonas próximas a la llamada Saigón (aunque en realidad Saigón es uno de los distritos de la ciudad), pero después de haber visto otras zonas del país, me quedo sin dudarlo con el norte y centro de Vietnam. Con todo, es un país interesante y sigo pensando que me gustó haberlo elegido como destino y, por lo tanto, lo recomiendo; pero, confieso que yo no repetiría, bueno, quizás la zona de Sapa y Hoi An, una monada de ciudad.

Aún tuve tiempo para un masaje de pies en un sitio frente al hotel. Por supuesto, genial y de alguna manera me arregló un poco el cuerpo. Negociamos con un taxista el precio para regresar al aeropuerto, 80.000 Dongs, pero lo más gracioso es que al salir del hotel, un tipo nos preguntó si nos llevaba al aeropuerto y cuando vimos su moto casi morimos de la risa..., hombre, con dos maletas y dos mochilas, complicado...

Invertir tiempo y dinero en viajar es el mejor regalo que me puedo hacer, aunque no deja de ser una elección como otra cualquiera, otra gente se lo gasta en buenos coches o en ropa de marca. Vivirlo y poder contarlo es un verdadero placer, pero es que además, es en los viajes largos donde realmente se conoce a las personas, e incluso a uno mismo. Ese viaje me ha servido para mucho, porque de entrada, he conocido mejor a mi compañera de viaje, cosa que me alegra un montón, y a gente que se me antoja interesante, y por si fuera poco, me ha servido para pensar sobre mí misma y conocerme un poquito mejor, todo ello, con excepcionales y positivas conclusiones.

09 octubre 2008

De nuevo, rumbo a Cat Ba

Pues ha llovido un poco desde el pasado 27 de noviembre:-)

Ese día finalizaba el post sobre Hoi An con un continuará, y hasta hoy, que me he dignado a publicar más sobre el viaje a Vietnam. Me lo debo a mí misma, porque me gusta mucho escribir sobre experiencias vividas, aunque se pasen meses presas en un cuaderno...

Os recuerdo que la idea era continuar hacia el sur del país, pero, debido al tifón que se aproximaba precisamente a la zona donde íbamos a hacer el curso de buceo, decidimos regresar al norte del país no sin antes confirmar la presencia del sol!! El plan era: un vuelo a Hanoi, un autobús a Haiphong y desde esta ciudad costera algún ferry a la isla de Cat Ba..., evitando pasar por Ha-Long, pueblo.

Llegamos a Hanoi y fuimos directamente a la Guest House donde habíamos estado, tratando de ser prácticas repetimos con la idea de dejar allí las maletas y de recoger mi pantalón vaquero..., que se había quedado en la azotea con las prisas de última hora; y acto seguido, a la estación de autobuses de Gia Lâm a coger el bus local que nos llevaría a Haiphon.

El único autobús para extranjeros salía a las 17:30pm de Hanoi, y eso suponía tener que dormir en Haiphon y perder un día de sol en Cat Ba. La otra alternativa era un bus local, pero conocer previamente los horarios de los buses locales es imposible, nadie parecía saberlo, lo más que conseguimos escuchar fue un "cuando se llenan". Por lo tanto, fuimos a la estación con la bolsa de comida, por si acaso...

Lo que describo a continuación es una ruta alternativa para llegar a la isla de Cat Ba, y desde allí existe la posibilidad de alquilar un barquito que te lleva durante un día o dos (pasando una noche en el barco), a la Bahía de Ha-Long. Ya os anticipo que este itinerario es factible, menos turístico que el típico que te ofrecen las agencias en Ha-Noi y, a priori, más baratito, eso sí, conviene madrugar para conseguir llegar a Haiphon relativamente pronto y subir al último ferry que te lleva a Cat Ba.

En que hora se me ocurrió a mí estrenar el pantalón thai que me habían hecho en Hoi An. Corre que te corre porque se iba el autobús de las 11:35-y-algo a la misma velocidad que mi pantalón thai al suelo... Me faltaban manos y no podía para de reír, ni yo ni el resto de espectadores... Casi me quedo sin ellos y sin vergüenza, pero finalmente me salvé de un ridículo mayor. El trayecto duró unas 2 horas y nos cobraron, pues lo que le dio la gana al conductor, 35.000 Dongs.

El viaje en bus hasta Haiphon con los locales estuvo divertido, con una peli en vietnamita que por supuesto no entendimos aunque parecía ser una comedia, y el bus estupendo, menos mal que pillamos asiento, de butaca quiero decir, porque iba haciendo paradas en los sitios más insospechados (incluso en lo que parecía ser una autopista!!), y cuando se terminaron las butacas el revisor empezó a sacar banquetitas tamaño guardería y a colocar las maletas y mochilas en el hueco de la escalera... Era muy gracioso ver los portarrollos atornillados con el papel higiénico colgados del techo, vamos, como los que te puedes encontrar en el cuarto de baño, todo un detalle, para los que llevábamos comida.

En Haiphon encontramos bastante rápido el puerto pero la información que había sobre los horarios era confusa. Perdimos el último ferry rápido que iba directo a Cat Ba y dado que no nos atraía en absoluto ese pueblo optamos por otro recorrido, por lo que nos llevaron unas lugareñas en moto a coger otro autobús. Nos estaban pareciendo muy amables, pero que vaaaaaa. Resultaron ser unas brujas de órdago, y aún se mantienen en el top de los timos de mis viajes, un pasote el precio que pagamos por un trayecto en bus, ferry y de nuevo bus hasta el pueblo; pero era la única opción que teníamos con el fin de ganar tiempo. Salimos a las 15:40 y llegamos a Cat Ba a las 17:00, pagando 200.000 Dongs, una barbaridad, como digo.

En Cat Ba nos alojamos en una guest muy barata (5$ la doble e incluía cepillo de dientes y tubo de pasta), en la que no brillaba la limpieza, pero tenía vistas estupendas y era un poquito tarde como para seguir buscando sitios. Por fin pudimos ver una puesta de sol, vamos, que tuve que pellizcarme y todo para creérmelo. Me encantó.


Toda la gente que compartió minifurgoneta con nosotras quería visitar Ha-Long, obviamente, nada que ver con nuestros planes, así que contratamos esa tarde una ruta por el parque nacional de Cat Ba con un guía privado, qué remedio, para el día siguiente. El trayecto según nos informaron en la agencia era fácil, pero lo cierto es que algunos tramos eran un poquito fastidiados, con mogollón de rocas terminadas en punta y yo de guay, con mis sandalias Teba... El entorno es muy chulo, y recomiendo llevar calzado cerrado y por supuesto que visitarlo con guía, porque muy de vez en cuando se veían señales a modo de flechas pintadas con pintura roja... Esto es lo que entienden allí, por bien señalizado...

El tipo que llevábamos de guía parecía simpático, aunque se mosqueó un poquito porque después de la suculenta comida en una casa de lugareños de un pueblillo nos negamos a utilizar las motos para ir al embarcadero. A partir de ese momento, fue a su aire, él sólo (vaya guía, eh!?) y no nos dirigió la palabra más, se comunicaba con nosotras mediante silbidos y señas, ver para creer... Después de caminar unos Km. detrás del pavo ese, embarcamos (se regresaba a Cat Ba pueblo en barco), y entonces se produjo un milagro: recuperó la voz y nos obligó a bajar en un puerto diferente a Cat Ba, concretamente era el pueblo anterior aunque esto lo supimos más tarde... Otra vez estaba empeñado en que cogiéramos hombres-moto, pero nosotras todas dignas nos fuimos andando… por la carretera general, curvas y cuestas, y motos y co
ches, y a todo esto sin saber muy bien cuanto de lejos estaba el pueblo... Vaya sinvergüenza. Fue un poco angustioso, porque la gente pasaba bastante de indicarnos el camino ya que su interés era obligarnos a coger un hombre-moto, y nos guiamos por la intuición, está claro que no por la mía... Ni que decir tiene que en cuanto llegamos a Cat Ba fuimos a presentar nuestras quejas y a cancelar la excursión del día siguiente, que era con el mismo "guía", y resultó que el guía le había contado al tipo de la agencia que habíamos preferido volver al pueblo dando un paseo!!!! Brggrrh. El día que no te cabreas en Vietnam supongo que te sentirás como que estás en otro país, aunque, lo positivo es que para esto del crecimiento personal, cultivar la paciencia y cosas así, pues es una práctica impagable.

Puesto que no teníamos plan para la mañana siguiente, nos acercamos al pequeño puerto y empezamos a hablar con unos y otros de los lugareños que estaban en los barcos.
Contratamos a un chavalillo que estaba limpiando el barco, que era nada menos que el capitán del barco, el pobrete se sintió ofendido y todo. Bueno, íbamos de pudientes, 8 a.m. y el barco para nosotras solitas, tomando el sol en cubierta, el apetitivo en el interior, llevando el timón y todo... Nos contó que su padre era pescador y tenía un barco; pero como él quería su propio barco estuvo trabajando en un barquito de los turísticos y así aprendió inglés, tengo que decir que bastante bueno a nivel de pronunciación y comunicación; después, estudió dos años para capitán de barco y sus padres le ayudaron a comprar el barco. Me dejó impresionada, que cabeza más bien amueblada, tendría otros genes porque no se explica... Supermajo y encantador, nos dio su tarjeta y su email, por si volvíamos, así es que, por supuestísimo es un contacto muy recomendable.


Fue genial recorrer los sitios que habíamos visto días antes bajo un manto de nubles y calderos de agua caídos del cielo, y bañarse y secarse al sol, y por fin abrir el bote de protector solar!! Estuvimos explorando un poco la isa de los monos, en mi opinión, prescindible: tres, vimos. Una vista bonita, pero mejor dedicar el tiempo a hacer kayac, por ejemplo.




Al regresar al pueblo, solo tuvimos tiempo de degustar la mejor comida en esos tres días, en el Café Bambú, un sitio que a priori no parecía gran cosa, pero la comida espectacular de sabrosa, de abundante, tanto que no pudimos terminar y de barata. Cangrejos en salsa de tamarindos, pedazo de gambas al grill en salsa dulce, almejas, maravillosa ensalada de frutas, y cervezas por 240.000 Dongs, unos 11 euros. Absolutamente recomendable.

La vuelta en el bus que nos llevaría a Hanoi fue bastante pesadita y, como no podía ser de otra forma, el precio del billete incluía también un cabreo. Resultó que el bus no paró donde nos habían asegurado... Está claro que los conductores paran donde les conviene para que así no tengas más remedio que coger un taxi o una moto, y a eso íbamos, pero como nos cobraban un riñón o dos, decidimos alejarnos un poco de la zona.


Comenzamos a negociar con un chiquillo, esta acción empezaba a ser ya cansina, para que nos llevara al hostal a recoger las maletas y salir pitando al aeropuerto, rumbo a Ho Chi Ming. Nos aseguró y prometió que sabía donde estaba, incluso mirando el mapa, porque ya íbamos conociendo al personal y mostrábamos mapa y hacíamos prometer...; pero no fue así, otro mentiroso compulsivo que no comprende la diferencia entre si y no. Estábamos ya nerviositas con la situación: él conductor, nosotras dos y las tres mochilas en la moto..., vamos que si me lo llegan a contar antes de ir pierdo la apuesta..., y el tipo, cada vez que pillaba un semáforo en rojo, afortunadamente lo respetaba, se ponía a preguntar a los peatones y a otros que iban en moto. Vamos, que en una de estas le gritamos que nos bajamos porque estábamos ante un inminente infarto. Llegamos, y directas al aeropuerto con el taxista que nos proporcionó la guest, y volamos a la antigua Saigón. (Un día de estos...)




06 octubre 2008

Pequeño sondeo


Hoy os cuento algo diferente...



Estas son las brochetas antes de meter la bandeja en el horno...



Y he aquí el resultado final...



Estas cosillas están hechas con un material llamado fimo: collares, broches, llaveros, pendientes..., ojo, que la muñequita es comprada.



Creo que todos tenemos a lo largo del año detalles con las personas que apreciamos pero, algunas veces, no se nos ocurre qué regalarles.


La pregunta es: ¿Lo comprarías?


Si te molan, escríbeme y te informo:-)