20 noviembre 2007

Superando miedos en Ha Noi

Llegamos alrededor de las 5:15 de la mañana a Hanoi, aún era de noche. El chiquillo del hotel no estaba en la estación, así que cogimos un taxi a precio de turista que no tuvo más remedio que pagarnos cuando llegamos. La habitación que nos dieron (12$) no era para tirar cohetes, pero no había otra cosa y al menos tenía ventana con vistas al patio interior, al que no podían acceder las motos, gracias a Buda!! Diréis que soy pesada con el tema motos, pero hay que vivirlo...

Aprovechando el madrugón habíamos previsto ir al mercado de la flores, que está a pocos Km de Hanoi en dirección al aeropuerto, y después dedicar el día a ver la ciudad. El chavalillo del hotel se ofreció a llevarnos en moto, obviamente, previo pago, así que les contratamos a él y a su colega para hacer lo previsto. Nos timó, (10$ por persona, de 7 a 16pm) éramos conscientes, pero a esas horas no estábamos para discutir y el hecho de que trabajara allí nos daba ciertas garantías. Habíamos contratado con ellos una excursión para el día siguiente a la Bahía de Ha Long y el vuelo a primera hora de Hanoi a Hue para el día 4 de noviembre.

No obstante, lo importante del día para mí fue que mi
miedo a las motos estaba superado!!!! Y es que hay cosas que pesan en la vida de una, y una rotura de mandíbula por tres sitios, con desplazamiento incluido como consecuencia de un accidente de moto, me ha dejado un poco apartada de las dos ruedas durante años...

Aquí dejo un par de estampas del mercado, muy bonito, aunque a las seis de la mañana debe ser más impresionante aún. Y hay que ver lo que cargan en las bicis y las motos, y aquí por un ramito de nada enviamos un mensajero...





Pero el chavalillo no terminaba de comprender nuestro interés por el mercado de las flores, de hecho era la primera vez en su vida que iba allí, y él, de lo que realmente tenía ganas era de mostrarnos el maravilloso mausoleo de Ho Chi Ming, ese que a nosotras nos resultó un rato feo.


Una mole de cemento
en la línea de esa estética comunista, plagado de turistas, de vietnamitas que van de peregrinación y de andamios. A mí, particularmente, me hizo más gracia la escena de cantidad de jardineros, en Vietnam hay casi tantos como motos, que se ocupaban de cuidar el jardín que había frente al mausoleo. Creo que le decepcionamos, por eso, y porque no nos interesara entrar en el museo o ver lo que fue la casa de Ho; pero no había tiempo, ni siquiera para ver el etnológico que me hubiera encantado.


Desde la moto vimos el Palacio Presidencial, un edificio colonial realmente bonito construido para ser el palacio del gobernador general de Indochina y que actualmente parece que se utiliza como un "todo incluido" para los Jefes de Estado que visitan Hanoi.


Muy cerca del mausoleo se encuentra la pagoda del Pilar Único, un pequeño santuario de madera que ocupa tan sólo 3m2 , y se apoya en una sola columna sobre un lago de mentirijillas. Está reconstruida, porque la original fue destruida por los franceses en 1954, y parece que allí acuden las parejas que desean tener hijos.

"En el año 1028, el emperador Ly Thai Tong soñó que Quan The Am Bot Tat, la diosa de la misericordia, le concedía un heredero. Inmediatamente, el emperador se desposó con una campesina que le dio su primer hijo y como agradecimiento, levantó en un estanque de nenúfares una increíble pagoda de madera con un solo un pilar".

Pagoda del Pilar Único

Próximo a esta pagoda, está el Templo de la Literatura, dedicado a Confucio y que constituyó la primera universidad vietnamita. Un lujo de sitio, sin motos, nadie grita...

"En el año 1070, el rey Ly Thai Tong fundó un colegio nacional con el objetivo de educar a los futuros mandarines teniendo en cuenta las ideas de Confucio. El conocimiento de los clásicos confucianos, así como el dominio de la composición literaria y de la poesía, eran los principales requisitos del riguroso curso de tres años de duración que culminaba con un examen muy competitivo para obtener el diploma."

En ese marco formidable cumplimentamos una encuesta sobre el país y el trato que recibíamos los turistas, una lástima que nos pillara al principio del viaje porque esas estudiantes de Turismo no iban a tener hojas suficientes...


Jardines del Templo de la Literatura

Comimos Cha-Ca en un sitio típico, tanto que únicamente había comensales lugareños que nos miraban atónitos; consiste en una sartén colocada en una especie de fondue, en la cual uno mismo va cocinando el pescado o carne acompañado de verduritas y por supuesto, de arroz. Nosotras la pedimos de pez volador. De ese sitio no tengo tarjeta, no tenían, pero hay muchos en la ciudad.

“La comida vietnamita está compuesta por cinco sabores: salado, dulce, amargo, picante y ácido, y se corresponden con los cinco elementos de la naturaleza: fuego, tierra, metal, agua y madera que a su vez representa los colores rojo, amarillo, blanco, negro y verde. Dice la antigua tradición taoísta, que la cocina debe buscar el mismo sutil equilibrio que se encuentra en la naturaleza en cada plato, haciendo siempre presente estos cinco sabores.” Si ellos lo dicen, será verdad. A mí, sencillamente me encantó.

Con las barriguitas llenas fuimos a ver la Pagoda Tran Quoc, que ocupa una pequeña isla en el lago Oeste (Ho Tai), un entorno precioso. Junto a la pagoda, un lugareño pescando sobre una silla de forja... Tronchante!!!





Pagoda Tran Quoc


El tour lo terminamos en las proximidades del mercado de Cho Hom, donde disfrutamos un montón. Compramos plátano frito y otros dulces, mascarillas de diseño para la boca, de colorines y con flores o animalitos, muy Agatha.



También compramos esta fruta cuyo buen sabor es directamente proporcional al mal olor que desprende, hasta el punto que en algunos hoteles tienen prohibido llevarla a la habitación. Después, nos dimos un masaje de pies de rigor (una hora, 2,80€) en los alrededores del mercado, típico vietnamita dijeron, y nos pusieron paños calientes así sin avisar...

El colmo fue cuando al terminar una de las chicas nos pidió propina. El masaje me gustó, y aunque nos pareció un tanto descarada, busqué la cartera para darle algo. Tiempo perdido, porque ella quería dólares y la rechazó. Pues adiós.



El barrio francés es muy chic, con grandes avenidas y unos
edificios de la época colonial preciosos, con tiendas más monas y muchas galerías de arte. Las pinturas que vimos preciosas, pero difíciles de transportar...


Llegamos andando al barrio antiguo. Muchas de las casas, obviamente, son muy antiguas y tienen una arquitectura un tanto especial, con fachada muy estrecha y mucho fondo, algunas con balconcito, pocas ventanas y parece obvio que con poca luz. La razón de esa estrechez es tenían que pagar impuestos según los metros de fachada que tuviera la casa, y por lo tanto la gente construía casas con la menor fachada posible y el máximo fondo….

Quizás el hecho de no tener ventanas hace que prefieran hacer su vida en la calle, como si no hubiera ya bastante follón con las motos, brurrg!! Los pobrecillos de las bicis no molestan, pero es que los de las motos..., entre que se mueven en una dirección que solo ellos saben (allí "está permitido" cruzar en diagonal), y que conducen super-rápido y pitando sin parar...

Claro, que también te ríes con ellos porque no me diréis que no os troncharíais al ver a un tipo en una moto con una bañera "protegida" con dos cartones y unas cuerditas, de ese modelo triangular que se adaptan a las esquinas, y me refiero a una de las puede uno ver en catálogos de baños, que mi madre decía que..., "hombre, bien atada...", dando por hecho que era de juguete... Ha sido el top-10 de todo lo visto, porque escenas de tres y cuatro personas en una moto era bastante normal, yo creo que hasta que no son 5 de familia no compran la segunda moto. En la modalidad de bicicletas tenemos al tipo que llevaba la cama de matrimonio, ya montada, con su cabecero y todo. No hay documento gráfico de nada de esto, pero os aseguro que es cierto. En definitiva, Hanoi es una ciudad alucinante y me encantó, pero no viviría allí ni harta de ron.

Las calles de este barrio conservan todavía nombres de gremios: farolillos, bambú, hojalateros..., vamos, muy pintoresco todo ello. Sería un lugar hasta agradable para pasear si no fuese porque tienes que compartir el espacio ya que las estrechas aceras se convierten en un parking en batería para motos. Los huecos libres que podrían ser usados por los peatones los han pillado los comerciantes y los tropecientos de chiringuitos de comida con sus mini-taburetes y mes-itas comprados en el ToysRUs. Y si a esta escena le pones volumen, con el sonido de las motos y los gritos de los lugareños que te ofrecen una moto, fruta o alojamiento...

Era ya bastante tarde cuando llegamos al hostal y cenamos en un sitio próximo (Nam Thang, junto al Mike's Hotel), cutre, cutre; pero, creo que fueron las únicas personas amables que nos encontramos, tanto es así que volvimos en dos ocasiones más!!! Tenían sólo tres mes-itas y muy pocas sill-itas. Núria era uno más de ellos, con su sopa por 40 Ctm/€, y yo con mi bocadillo por el mismo precio, de ternera con verduras pasadas por la sartén, sipp, es raro, ya lo sé. Otro día probamos la parrillada,... cenamos ambas con cerveza por mucho menos de 3 euritos y muy bueno todo, y además te lo ponen para llevar!!! De nuevo a hacer la mochilita para el viaje a la bahía...


19 noviembre 2007

Por las montañas de Sa Pa

Salimos de Hanoi a las 23pm y llegamos a Lao Cai a las 8am, pero el viaje fue en un tren de inferior categoría al que habíamos reservado, y por alguna extraña razón nuestra reserva a través de Internet no sirvió de mucho, y el impresentable de la guest nos comentó que el tren salía más tarde, pero que era mucho más rápido y mejor. Mentira cochina. Mediodía en el país y ya empezaba a sospechar que lo del timo iba a ser constante… Habíamos contratado primera clase en litera blanda, porque el mundo de los trenes en Vietnam da para un Máster, y hay también litera dura, sillón blando, sillón duro y después ya pasamos a segunda clase también con toda una gama de posibilidades.


Nos despertamos después de haber dormido razonablemente bien, gracias a que estábamos agotadas porque el traqueteo no ayuda mucho, y al poco tiempo llegamos a la estación de Lao Cai ciudad fronteriza con China. Supuestamente muchas furgonetas esperan a los turistas para trasladarlos al pueblo de Sapa o al de Bac Ca, pero debe de tratarse del tren que llega a las 6am. El caso es que la mejor opción con vistas a aprovechar mejor la jornada y ver el mercado de Bac Ca (solo los domingos), era ir en taxi o coger un autobús local que salía alrededor de una hora después, porque los horarios a lo mejor no se cumplen y puede que decidan no salir hasta que no se llene. Menudo viajecito. Una hora aproximadamente tardamos, supongo que algo menos de lo que le llevaría al bus o a un taxi normal, porque el nuestro era un taxi volador... Los de las motos a toda pastilla, por supuesto.


El mercado de Bac Ca me encantó, bueno, ya sabéis lo que soy yo con las compras; pero es que éste es una monada de ver, aunque no compres, con la gente de las tribus locales ataviada con sus trajes de
vistosos colores y vendiendo muchos productos hechos por ellos, tanto comida como textiles. Sólo nos atrevimos con una especie de buñuelitos, muy ricos.

A los pocos minutos de llegar me comenta Núria que nos estaban haciendo fotos!? Yo intentaba moverme pensando que estaba en el ángulo de tiro de la foto, pero el objetivo me seguía. Una parejita de lugareños estaban entusiasmados con mi color de pelo y no sólo me hicieron fotos, también querían hacérselas conmigo. Me sentía un poco mono de feria, la verdad y por muy increíble que parezca me preguntaron muchas veces por mi color de pelo durante el viaje.

Miramos varias cosas y finalmente compramos algunos bolsos, bueno, yo compré varios bolsos, y es que eran una monada, ocupan poco y los precios eran irrisorios. Comimos en un restaurante sencillito y nos pasamos la tarde de minibuses, uno a Lao Cai y después otro desde allí a Sapa (40Km, mínimo 50 minutos.) Que nadie se vuelva loco buscando algún transporte directo a Sapa porque no hay, y el último minibus salía sobre las cinco.

El pueblo de Sa Pa es muy pequeño, tiene dos calles principales más o menos, pero con mucho ambiente. Nos fuimos directamente al hotel Cat Cat, porque me lo había recomendado una madrileña que estuvo allí en septiembre y aunque no estaba en el centro tenía vistas estupendas a la montaña. Lo que no podía intuir Beatriz es que en este mes y pico habían levantado una casa justo al lado y las vistas a la montaña estaban en el poster, jaja. Salvo por las dos cucarachas talla XXL que residían en el baño, la habitación fenomenal y dos ordenadores en recepción, disponibles gratuitamente. Hay mogollón de sitios donde se pueden contratar, pero por comodidad nos decidimos allí mismo por un trekking de día completo para el día siguiente, que significaba de 9 a 16pm.

Cenamos en un restaurante local. Todo un riesgo porque no había clientes, sólo la familia cenando. Todo un acierto, por otra parte, porque nos encantó la comida especialmente el jabalí al lemon grass, repetimos y todo. Al día siguiente desayunamos en el restaurante situado frente al hotel. Núria perfectamente integrada en el país pidió la típica sopa pho, de ternera; pero a mí me pasaba como a Mafalda, como que no me atraía, y tan feliz con mi pancake de plátano con chocolate, que me encanta, así que dejé la sopa para el momento en que mi dominio de palillos fuera absoluto, porque comer una sopa con palillos tiene un grado de dificultad importante. Todo esto junto a unas cobras que estaban encerradas en unos botes de cristal.


Listas para el trekking. Compartimos excursión con otra española residente en Indonesia y con una americana, además de la guía, y de parte de una familia local: la abuela, la madre con su bebé a la espalda, y 5 o 6 niñas. Después de un no, no, no de la guía seguido de un sí, sí, sí de ellas, vinieron con nosotras. No es que les guste el senderismo, a lo mejor también, pero su objetivo es vendernos sus productos, pulseritas y bolsos hechos a mano o fundas de cojín teñidas con índigo y aunque su inglés es muy básico, les es suficiente para preguntarnos las cuatro cosas que más les interesan: cómo nos llamamos, de dónde somos, si estamos casadas y cuántos hijos tenemos. Vaya panda de cotillas los vietnamitas. Yo nunca pasé de la segunda, aunque tengo muy presente el consejo de mi amiga Nekane cuando viajo sin pareja: siempre viuda y como mínimo tres hijos, porque así se quedan content-itas.

Teníamos por delante unos 10Km y atravesaríamos tres pueblos a través de una zona montañosa. Al principio íbamos por una carretera bien asfaltada, vimos una gasolinera y todo, ejem, y aparentemente era como si continuara el pueblo.

Nos empezábamos ya a mosquear, pero después de un rato, surgieron magníficos paisajes y lugareños trabajando en los campos, fundamentalmente mujeres. Estampas preciosas.



Hay momentos en los que es mejor utilizar el zoom:-))

En esta región vive un amplio mosaico de grupos étnicos, a destacar los hmong, los dao y los giay.



Más de la mitad de la población de la zona pertenece al primer grupo, como nuestras compañeras de viaje, y se dedican a la venta de lo que he comentado. Nos encontramos también con un grupo de mujeres dao, que son bastante atractivas, muchas sin pelo en la cabeza, y llevan mucha baratija plateada y una especie de gorro a modo de turbante de color rojo, del que cuelgan una especie de borlas de lana.


Momento descanso. En la foto, algunas de nuestras compañeras de viaje. Aquí nos encontramos con los franceses con quienes habíamos compartido cuarto en el tren.



El grupy, ladera abajo...


Comimos en una casa-restaurante, aunque la guía preparó la ensalada de huevos duros, pepino, tomate y un quesito. Lamentable la comida, nada típico y un triste platan-ito de postre. Continuamos hasta llegar a un pueblo más grande, y pasamos por delante de la escuela (edificio con el tejadillo rojo), y vimos el nuevo edificio-escuela que estaban construyendo con fondos de Intermon Oxfam.

Al regresar a Sa Pa dimos una vuelta por el mercado, por la zona de la carne, del pescado, las frutas y verduras… Ya teníamos al lado a una pandilla de mujeres con los bolsos, las fundas de los cojines y unas colchas.

Las que vendían bolsos me pegaban unos meneos de flipar, casi me vi "acomodada" en un cesto de plátanos. La escena fue un poco así: yo que me fijo en un bolso, una que se cosca y me empieza a enseñar todos sus bolsos, otra que también quiere vender, y la primera que comienza a colgarme bolsos del cuello… Se acerca otra que lleva fundas para cojines, y entonces la nº1 de los bolsos me tira del brazo… Aparece en escena la del puesto de la fruta que protesta porque con tanta gente alrededor tapamos su mercancía, y fue en ese momento cuando noté que una masa de lugareñas me movía y vi los plátanos muuuy cerca. Y mientras tanto, todas gritando los precios y preguntando “Ana, you say, you say...”, para que les dijera yo el precio. Ese es el error, responder a ¿Cómo te llamas?... Muy estresante. Digo que vuelvo de vacaciones como para ir a un balneario y la gente se ríe y no me cree, pero con situaciones de estas no es para menos.

La mujer de la colcha nos acompañó casi el resto de la tarde, todo el rato negociando… Que cansina, la abuela. Le dije un precio muchísimo más bajo y lógicamente no aceptaba, pero se reía y seguía con nosotras. Lo que ocurrió es que vi a otra mujer con una colcha mucho más trabajada (porque hay diferencias importantes en este sentido), más bonita, pero más cara y sobretodo más pesada; la abuela nº 1 comenzó a bajar su precio hasta aceptar mi petición, pero entre que me gustaba más la otra y que de repente vimos mis manos azules, cual pitufo, del mismo color azul índigo de la colcha…, pues, como que se me quitaron las ganas. La abuela nº 1 no lo entendió, y a partir de ahí fue una matraca constante en presente: I say…, and you say…, and I say…, una y otra vez. Sapos y culebras salieron de su boca. Cuento esto porque nos llamó la atención que entre ellas se respetaban un montón, no sé si porque eran hermanas, pero la abuela nº 2 se retiró de la negociación paralela que tenía conmigo. You say..., and she say...

Hasta las seis no nos recogía el minibús para llevarnos a Lao Cai, y el tren salía a las 20:15, pero en las estaciones de tren hay tal caos que recomiendan ir una hora antes. Y menos mal, porque no nos dejaban pasar con el billete, que se parecía más a la entrada de un museo que a un billete de tren, la verdad. La mujer que recogía los billetes no nos dejaban pasar porque nos pedía el ticket, y nosotras insistíamos en mostrar "aquello" que nos habían dado en Hanoi; pero no, nos mandaban fuera a buscar al tipo que daba los tickets!!??. Y allí estábamos, con tropecientas personas, preguntando a uno y otro, efectivamente había un chavalillo que entregaba unos billetes a cambio del papelote que teníamos, como quien cambia cromos. Creación de empleo supongo, porque era algo totalmente absurdo. Nos costó una barbaridad realizar el canje, porque parecía que la numeración no estaba bien en el papel que llevábamos o que faltaba algún dato.


Habíamos comprado rollitos de primavera, los auténticos roll-itos, porque son pequeñísimos, como todo en Vietnam, y también una hamburguesa con queso. Hay que ver cómo te eché de menos, “querido queso”, pues allí el único que se vende es el quesito, lo que te digo, todo pequeño, el de La vaca que ríe. Ya en el tren, abrí el tupper de cartón y allí estaba el ques-ito, junto a la hamburguesa.

Se conoce que los tranchetes aún no los importan. Que panzada de reír, por favor. Y a propósito de la cena, aunque este tren era mucho mejor que el del trayecto de ida, el restaurante también era móvil: un carrito con bolsas de patatas y cervezas y cocacolas, así que es aconsejable llevar comida.

Nada más acomodarnos, nos dieron una botellita de agua y un vaso de cartón. El agua efectivamente era gratis, y el vaso de cartón no era para el agua, no. El tren hizo una parada al amanecer en un pueblo de cuatro casas. La cosa funciona tal que así: sube al tren la chiquilla de la casa, y si quieres té o café, pues le das el vaso, ella se va a la casa y vuelve al minuto con lo que le has solicitado. Pagas y punto. Eso es organización y lo demás tonterías.

Me ha quedado un poco largo este post, pero es que esta zona del país me ha gustado un montón y tengo la certeza que a muchos de vosotr@s también os encantaría. Tan sólo hubiera añadido alguna noche más en algún poblado de minorías étnicas, que incluyen seguramente un trekking más interesante, o al menos en Sapa, para alquilar un "hombre moto" y llegar un poco más lejos. El pico Fan Si Pan tiene que ser impresionante pero teniendo en cuenta que mi máxima en deporte es subir una cuesta con las bolsas del Mercadona, representa un imposible en mi vida. Soy consciente de mis limitaciones pero por si hay alguien interesad@, según la guía requiere al menos cinco días.

Otra cosa que aconsejo, si hay tiempo, es hacer uno de los trayectos en tren de día porque estoy segura que las vistas del valle del río Rojo tienen que ser maravillosas, y negociar con las mujeres solo por lo que interese ya que si empiezas y después pasas, sin decir "tú precio" se mosquean un montón.

16 noviembre 2007

Relato de un viaje a Vietnam

Empiezo a publicar por fin el relato del viaje a Vietnam. El pasado año competía con Tailandia como destino vacacional, pero en aquella ocasión nos decantamos por este último. Vietnam continuaba en mi lista de viajes interesantes y deseados, y por lo tanto un país digno de ser visitado, eso sí, me había creado grandes expectativas en cuanto al encanto de una ciudad como Hanoi, la magia de la Bahía de Ha Long, la inmensidad de las montañas de Sapa, la suculenta gastronomía y las maravillosas compras, particularmente en Hoi An.

Si bien es cierto que el país tiene parajes absolutamente maravillosos y ciudades con verdadero encanto, creo que el sabor de boca final se ha visto “amargamenteafectado por las lluvias incesantes que nos han acompañado prácticamente todo el viaje. No obstante, me ha gustado un montón y os lo recomiendo, a pesar de que sus habitantes esconden tras su sonrisa muy mala leche. El recorrido que teníamos previsto en esas dos semanas era Hanoi - Sapa - Hanoi - Bahía de Ha Long - Hanoi - Hue - Hoi An - Nha Trang - Ho Chi Minh, pero se vio modificado...



Comenzaré con un pequeño párrafo sobre el pre-Vietnam. París pasó sin pena ni gloria, sin desmerecer la ciudad, pero es que sólo hubo tiempo para una cena rápida. Sin embargo, me resultó impresionante Kuala Lumpur desde el aire y precioso su aeropuerto, con un montón de servicios para ocio y descanso entre vuelo y vuelo, aunque con masajes a precios europeos, así es que decidí empezar a controlar los gastos y entre paseo, tiendas y lectura en unos sillones muy cómodos con reposapiés y todo, pues se pasaron rápido las 4 horas y pico hasta coger el vuelo a Hanoi.


El avión de la compañía Malasia Airlaines era genial, con pantallas individuales y mogollón de películas, CD’s, la información del vuelo al minuto, donde nos encontramos, trayectoria y todo eso que a mí al menos me encanta, servicio de envío de SMS a través de Vodafone y hasta te brindaban la posibilidad de hacer cursos de idiomas (incluido el vietnamita). La comida estupenda y, por poner una pega, las mantitas de verano y feas de la leche; pero lo más asombroso fue escuchar por los altavoces mi nombre y apellidos, perfectamente pronunciados, minutos después de salir del avión… La pelos, que impresión!!!


Me presenté en el punto de información y…, ainsss, que me había dejado la cámara de fotos. Snif, snif, mi bien más preciado. ¿Cómo pude abandonarla? Ojalá ese hubiera sido mi único despiste, ejem, porque en este viaje he estado particularmente distraída, desordenada y con un nivel de organización a la altura de la suela de las botas. Nada que ver con mi manera de ser, cosa que me preocupaba un poquito aunque tampoco hacía mucho por aplicarme y evitarlo, y la verdad, nunca me quitó el sueño. Supongo que está bien desconectar de vez en cuando en lo que respecta a nuestra forma de ser.


Ya había contado un poco mis primeras impresiones en Vietnam, pero retrocedo al momento del cambio de dinero en el banco del aeropuerto. Aquí sufrimos nuestro primer timo (brruggh, no sé si voy a tener tiempo de detallar todos los que hemos sufrido), porque contamos los billetes y faltaban algunos, así que se lo comentamos a la cajera y con toda su cara nos dijo que no tenía más de esos… Upps, un momento, que me voy a pellizcar, ¿Pero, esto no es un banco? Luego aparecieron, aunque no todos. Estábamos indignadas, pero claro, entre cabrearnos y matar a la lugareña o perder un poquito de dinero, optamos por lo segundo. Por cierto, tantas horas dedicadas al inglés, para llegar a Vietnam y no entender "ni papa".


Ante los comentarios en los foros de viajes sobre los tropecientos taxistas que te acosaban en el aeropuerto tratando de llevarte a un hotel y cobrar la comisión, decidimos contratarlo a través de la Guest House que habíamos reservado por Internet. El acuerdo era el taxi desde el aeropuerto, dos duchas, los billetes de tren Hanoi-Lao Cai-Hanoi para esa misma noche, dejar parte del equipaje allí, y una habitación por dos noches al regresar de Sapa. El chico que nos fue a esperar nos puso todo orgulloso el karaoke del coche en ON y la verdad es que aunque no cantamos los vídeos sonaban bien, incluso en vietnamita. Comentar, que apenas había taxistas dando la lata y que decidimos “cancelar” la ducha cuando vimos el estado del minibaño de la recepción… Así es que, nos lanzamos a descubrir Hanoi.


Hanoi me pareció una ciudad con mucho encanto, a pesar de la invasión de las motos y el ruido ensordecedor que ello provoca. Alguien podría pensar, pues en Barcelona también va mucha gente en moto. Efectivamente, pero nada que ver. En Vietnam las motos tienen silenciador, a juzgar por el pi-pi-piiiii casi permanente, tanto, que yo creo que viene de serie y tocan un botón para hacerlo callar muy de vez en cuando. No me extraña que los vietnamitas griten tanto, es obvio que se habrán quedado sordos. Parecen ametralladoras y una se pregunta, pero ¿la guerra no había terminado ya? La segunda diferencia es que en Vietnam las motos tienen hasta 4 plazas así como un “amplio” maletero, y no os imagináis la de cosas que caben en él. En la ciudad es tronchante, pero lo que se ve en las autopistas del país es para morirse de risa…, pero bueno esto es anticiparme… Podría añadir incluso una tercera diferencia: repelen los turistas.

No hay muchos semáforos por allí, total para que gastar en ellos para el caso que les hacen… Aprendimos rápido a cruzar la calle, cosa que viene muy bien para controlar la ansiedad y es que, por muchas ganas que tengas de llegar al otro lado de la calzada, corriendo es un error, que lo sepáis. Lo ideal es hacer pandilla con los lugareños que van andando (si es que encuentras alguno, claro!!), y en caso contrario, pues te lanzas al mogollón y vas andando lentameeeente, dejando a los sujetos que van motorizados “la responsabilidad “ de esquivarte. Y así es como sobrevivimos esas primeras horas, sintiéndonos un poco como las protagonistas de un videojuego.

Nos acercamos hasta el lago Hoan Kiem, ese que la guía aconsejaba rodear para así conocer mejor la ciudad y poder orientarse sin problemas. Tengo que decir que eso no es cierto, a lo mejor porque no lo rodeé del todo. El lago y su entorno de día es bonito, pero de noche lo es infinitamente más; precioso, muy bien iluminado y con mucho encanto, tan romántico...


Después de un paseíto por algunas calles del casco antiguo llegamos a un centro de masajes con muy buena pinta, donde pagamos 6$ por un masaje relajante de cuerpo de una hora, no sin antes preguntar si nos podíamos duchar. Un gustazo, que limpito todo... Tan relajante que hasta resultaba agradable pasear, si no fuese porque debías compartir espacio con las motos ya que las minúsculas aceras sirven además de parking; pero es que además, los pocos huecos libres que podrían ser transitables los suelen ocupar los comerciantes y los múltiples chiringuitos de comida con pequeñísimas sillas y mesas. Que poco duró la sensación de relajación, pero al menos se presentaba mucho más agradable el viaje de toda la noche en tren…


Unas pruebas fehacientes (sin sonido!) de todo lo dicho...





10 noviembre 2007

Lo bueno dura poco

Escribo desde el aeropuerto de Kuala Lumpur (Malasia). Esto se acaba, snif, snif. Si los milagros existieran sin duda uno de ellos seria la reflexologia podal, porque gracias a ella y al buen uso, soy persona. Me han dado una masaje en este aeropuerto que ha hecho que resucite, aunque la verdad es que esta maniana en Ho Chi Mihn ya me arreglaron un poquito el cuerpo!! Tal vez es mejor que vuelva a Madrid y "descanse" un poquito de estas vacaciones, porque la vida del turista es muy dura. Teniendo en cuenta que desde que sali de Madrid el 26 de octubre he cogido 53 medios de transporte, entendiendo por tales, aviones, barcos medianos y pequenios, trenes, minibuses, autobuses, motos, kayac, y creo que esto es todo. La bicicleta no pudo ser porque diluviaba y del ciclo hemos pasado. Tan solo me quedan 2 aviones y un par de trenes, ya que pretendo desayunar y comer el domingo en Paris.

Escribire el relato a partir de lo que he ido anotando en mi cuaderno de viaje en cuanto pueda. Me ha gustado, me lo he pasado genial y claro que lo recomendaria como destino, pero no volveria. Por poner algun ejemplo, algunos entornos maravillosos, la comida fabulosa, he engordado y todo:-), pero los lugarenios me han crispado los nervios, cosa que ya intuia... Esta claro que somos un dolar con patas para ellos.

27 octubre 2007

Primeras impresiones

Empiezo un primer post sobre este viaje, aunque bien seguro que lo editaré de nuevo e iré añadiendo cositas, más que nada por los acentos...

Tenía que haber venido antes a Vietnam. Guauuuu, qué sensaciones tan estupendas, oye. Esto de sentirse millonaria es genial. Nada más llegar al aeropuerto, entrego en la oficina de cambio 100 euros y obtengo 2.280.600 Dongs. Me ha venido a la mente el tío Gilito con su chistera, jaja, menudo fajo de billetes que me han dado que se salen de la carterita y todo, no tan grandes como pensaba pero de gran variedad. Os podéis imaginar que la cosa más simple cuesta millones, y todo es muy, muy barato, por ejemplo la primera noche cenamos las dos por 5 euros y nos tomamos unos batidos de fruta de dragón por 0,80 Ctm, y como no, después un masajito de cuerpo entero durante una hora por aproximadamente 6 euros, el más caro del folleto, pero conseguimos resucitar porque después de tantas horas sin dormir una ya no sabe ni que día es...

Unas horas en Hanoi y ya he tenido un segundo momento de subidón. Resulta que aquí soy alta, bueno, que digo alta, ¡Pero que muy alta! Vamos, de las más altas. Ya en Tailandia me sentí un poco así, pero es que los lugareños de Vietnam parecen todavía más bajitos, aunque las nuevas generaciones van subiendo la media. El mobiliario de las terrazas de los bares es muy gracioso, en consonancia con el tamaño de los lugareños, vamos que parece comprado en el ToysRUs, cielos que mesas y sillas tan pequeñas.


Tengo mucho que contar, pero seguiré escribiendo en otro momento…

23 octubre 2007

Mis vacaciones se acercan...








Ya estamos tod@s, las vacunas puestas, los nervios a flor de piel, lo
s billetes de avión, el seguro de viaje, el visado, el pasaporte, los euros y las tarjetas, el botiquín, el cuaderno de viaje, la cámara y dos tarjetas, la linternita, la guía del país, el bañador, la gafas de sol, las de ver, las de sol graduadas..., el tubo y la máscara para hacer snorkel, tal vez algo de buceo si logro vencer mis temores..., poca ropa, la mochila, una maleta semi-llena, otra vacía... Tan sólo me falta decidir que libro de los que me he comprado esta tarde llevar ¿La elegancia del erizo ó Un lugar llamado nada?


El jueves ya duermo en París, y probablemente estaré muchos días sin pasar por este Rinconcito; pero cuando regrese de este viaje, seguro que tendré un montón de anécdotas que contaros. ¡Hasta pronto!




15 octubre 2007

Decepciones


Mi querido Rinconcito,

Con lo entusiasmada que venía yo, dispues
ta a contarte mis impresiones de esta maravilla de curso de IE que finalizó ayer, y menuda manera de empezar las prácticas. Yo, a lo grande. Ni que fuera de Bilbao, tú.

Menos mal que precisamente ayer se me ocurrió empezar poquito a poco con los cambios. ¿Te has dado cuenta de que soy diferente?

He dejado de ser Ana. Desde ayer, Yo soy Ana. ¿Notas la diferencia? No he modificado mi perfil; pero, cierto es, que ahora sé que alguna "letra" da para más. Además, he añadido un lema, mi lema, tal vez nuestro lema, porque pienso que esta canción ha significado mucho para tod@s mis compys, y desde luego que para mí también. Tú tienes la suerte de poder escucharla cuando te apetezca, que digo escuchar ¡Y cantar!, que te he puesto karaoke y todo. ¿No es genial?. Pensarás que estoy como una regadera, y te disculpo porque tú no has hecho el curso; pero tienes que apuntarte al próximo, ya verás como así lo comprendes todo mucho mejor. Otra cosa importante, es que allí la gente no ayudaba nada; pero nada, apoyaban mucho, eso sí. Interesante reflexión, ¿verdad? Antes de que llames al Samur, voy a dejar de contarte más detalles.

El caso es, que con mis emociones a flor de piel he ido a la biblioteca. Medio Madrid debe estar en Vietnam, porque ni una guía del país, oye; entonces, se me ha ocurrido entrar en un blog (alguna vez lo he visitado), y leer un post con un comentario que hacía referencia a un hombre al que demasiado quise y mucho idealicé, y eso me ha revuelto el estómago no sabes de que manera, y lo que es peor aún, el corazón. Y yo, que soy la emoción con patas..., bueno, ya me has visto cuando he llegado a casa.
El amor ya se terminó, a lo mejor por su parte nunca hubo (conociéndole, no lo creo), pero en cualquier caso yo ya tiré el frasco, y no me gustó sentir la sensación de la falta de sinceridad..., porque cuando uno no cuenta toda la verdad, también es mentir, creo yo, o ¿Tú, cómo lo ves? Aunque se piense en excluir información por el bien de la otra persona, a mí me parece que en el fondo es por cobardía y por lo tanto, no me vale como excusa.

Ahora mismo me encantaría poder recordar todo lo escuchado durante estos días de curso, pero sólo me viene a la mente la idea de que cada uno de nosotros lleva dentro una parte de padre, de adulto y de niño (P.A.N). Un poco de cada es lo normal, aunque veo a personas a mi alrededor que con su espíritu empresarial han decidido crear una escuela de consejos, una residencia de ancianos o lo que es peor, una guardería para el resto de su vida. Y sin intención de redecorarla ni nada, oye.

Confío en que este sea el último post que escriba relacionado con esta etiqueta porque lo que más deseo es cerrar la página de este capítulo de mi vida. Así es que, continuaré en el sofá, contigo, querido blog, con mi tableta de chocolate, con mi Color Esperanza de fondo..., mientras me dispongo a romper fotos de muy buena gana, qué leches, seguro que me sentará estupendamente. Ea!!

Allí nos hemos despedido de una forma diferente, pero como no lo has vivido no lo entenderías.

Besos,

Yo soy Ana

12 octubre 2007

Señales emocionales

Todo sería más fácil, si al nacer nos entregaran un mapa que nos indicara que calle coger, que decisiones tomar, que nos interesa aprender... Bueno, en mi caso me vendría mejor un DVD explicativo, y de fábula sería ya que me entregaran un magnífico GPS, de esos que te habla y dirige a la puerta de donde deseas.

En cierta medida, parece que nuestro sistema emocional hace un poco esas funciones, de manera que nuestras emociones actuarían como señales y nos darían la información que necesitamos para hacer cambios en nuestras vidas. Otra cosa es que prestemos atención a lo que nos dicen y que sepamos decidir qué acción nos conviene emprender.

Parece que las personas emocionalmente inteligentes, por ejemplo, cultivan de manera inconsciente la honestidad, tienen integridad, actúan con responsabilidad y espontaneidad…, y un montón de cosas más. Yo creo que algunas dosis de esto ya tengo y me gustaría pensar que la lista es más larga, pero me cuesta tanto darme cuenta, a veces incluso las escondo o me ruboriza admitirlas. El caso es, que como a mí me encantaría ser emocionalmente inteligente, pues decidí hace unos meses dedicar mi tiempo y esfuerzo a ello. Y en eso estoy, haciendo un curso de Inteligencia Emocional. Pues sí, también hay cursos de esto.

06 octubre 2007

El Feng Shui, un hito en mi vida

Hace años que me habían hablado de esta filosofía, incluso conocí una familia que vivía en una casa construida a medida y bajo los principios de un buen Feng Shui. Hace unos meses coincidí en una cena con una pareja de “fengshuirólogos” que habían venido a Madrid a hacer un curso. Pues sí, también se imparten cursos sobre el Feng Shui. Hay incluso, empresas de consultoría! Ô_Ô

El caso es que hace semanas llegó a mis manos un libro de bolsillín, llamado Feng Shui para el amor. Confieso que llegó a mis manos, básicamente porque lo compré, y como me ha parecido divertido tanto la lectura como mis conclusiones, os voy a hacer un pequeño resumen.

El Feng Shui (FS) sería algo así como el arte de la ubicación. Se trata de aprender a canalizar las energías que fluyen a nuestro alrededor a través de una adecuada distribución de espacios en nuestro hogar, de la apropiada colocación de objetos de decoración, de una combinación correcta de colores… Y después de todos estos ajustes en nuestro entorno, todo con mucha armonía se supone que se producirán cambios positivos en nuestras vidas, que es el propósito del FS.

Parte de los principios del FS se basan en el zodiaco chino, que calcula los años de acuerdo con los ciclos de la luna. Cada persona, dependiendo de su año de nacimiento, está vinculada a uno de los doce animales, pero también a uno de los cinco elementos, y a uno de los dos principios fundamentales del ying y el yang. 

El FS atribuye a cada elemento unas formas, colores y orientación cardinal que hay que tener muy en cuenta antes de hacer cualquier transformación en nuestro hogar, no vayamos a liarla. Además, es muy importante identificar las distintas áreas de la casa y esto se consigue con la figura del Bagua, que es octógono en el que cada lado representa un punto cardinal (están situados al contrario que en las brújulas nuestras), y un área significativa en la vida. Con el fin de restablecer la armonía entre las diferentes áreas, se superpone esta figura sobre el plano de la casa, haciendo coincidir la puerta principal con la parte de abajo del Bagua.


La primera regla de un buen Feng Shui (FS), empieza por la puerta principal y al parecer ésta se relaciona directamente con la dirección de nuestra vida porque es por donde entra el chi. El chi es la energía positiva y hay que conseguir que circule libre y armoniosamente por todos los rincones de las casa. Algo así como las pelusas, pero en “transparente”.

Respecto a la puerta principal y el recibidor, aconsejan lo siguiente:

* Que tenga un tamaño proporcional al tamaño de la casa y que esté situada en el lado izquierdo de la casa, mirando desde dentro, y orientada al sur o este. 

* Que tenga un tamaño proporcional al tamaño de la casa y que esté situada en el lado izquierdo de la casa, mirando desde dentro, y orientada al sur o este.


* Que abra hacia dentro??, y de a un recibidor bien iluminado y lo más grande posible. Y si es pequeño y hay que tirar tabiques, pues se tiran aunque también ofrece la opción de colocar un gran espejo, preferiblemente en el lado izquierdo y nunca frente a la puerta con el fin de evitar que el chi rebote y se vaya.

Uff, yo con la ubicación he tenido suerte pero vaya problemón esto de tener como recibidor un pasillo estrecho y nada iluminado; pero no voy a desarmar el armario empotrado con lo que me costó decidirme… No obstante, he leído que para solucionarlo hay que repartir visualmente el espacio y esto se consigue con cuadros, espejos, luces, plantas, alfombras… A verrrrr, que todo esto empezó porque ¡¡era estrecho!!

* No debe haber una escalera porque el chi subiría por ella.

* Las visitas no deben ver ninguna habitación, sólo el recibidor. Supongo que se refiere a los primeros minutos, porque si les tapamos los ojos a lo mejor no quieren volver… Y yo siempre con la puerta de la habitación abierta, así me va de mal, claro.


*
Nunca debe hallarse amenazada por flechas secretas!!?? No puedorrrr!! Impedirían la entrada del chi y el efecto sería nefasto para los habitantes. Además, conviene evitar que de a una comisaría, hospital, parque de bomberos. Estoy de acuerdo, porque menudo ruido.

No es mi caso, pero “por si os puedo ayudar”… Estos del FS piensan en todo y para paliar los efectos de las flechas secretas o de estos lugares recomiendan… Nunca lo adivinaríais: colocar un seto o valla alta, o bien plantar árboles grandes, o si os gusta más, enmarcarla con unos ladrillos. Vamos, de lo más práctico. 


El libro continúa con consejos sobre cambios beneficiosos en el resto de habitaciones, cocina y baño, siempre teniendo en cuenta la orientación que beneficia a cada persona en particular, cosa que averiguábamos con la fecha de nacimiento. Bueno, un follón de cuidado. Yo ya he puesto mentalmente la casa patas arriba… De momento, hasta que me aclare os dejo estos consejillos, que es la segunda parte del libro.

El Feng Shui del amor en 10 pasos

1. Hay que procurar vivir bajo los principios del Tao.
2. La salida está en la puerta. Toma, menos mal que me compré el libro que si no… Me ha venido a la mente Mariano, mi profesor de filosofía que se daba unos buenos golpes en la pared porque se empeñaba en demostrarnos que era posible que su puño la atravesara.

3. Neutralizar las flechas secretas. Dice el libro: “Ve a la ventana más próxima, y observa las calles. ¿Son rectilíneas y amenazadoras, o agradablemente curvadas?” En este punto tuve que hacer un alto para reírme a gusto, confieso.

4. Poner en orden el hogar, ya que eso ayuda a ordenar también tu interior. Comparto esta idea porque si es cierto que nuestra mente está influenciada por las imágenes que percibe habitualmente y de alguna manera se refleja.

5. Estimular el flujo del chi en toda la casa. ¿Qué cómo se hace esto? Pues con un estimulador de chi, que seguramente vendan en la teletienda…

6. Cambiar los muebles de lugar. Un proverbio chino dice, ”Si necesitas que se produzcan cambios en tu vida, has de mover 27 cosas de tu casa”. Ahora mismo empiezo la lista.

7. Dormir y trabajar con una orientación favorable. Parece ser que para esto hay que consultar una tabla de trigramas y aplicar el octógono Bagua. Ahí es ná… Vamos, para mí al menos más difícil que encontrar el norte.
La posición de la cama es especialmente importante, al igual que lo que vemos al levantarnos y hay que evitar a toda cosa las flechas “secretas”. Por ejemplo, dice que no es bueno dormir bajo una viga. Hombre, un poco arriesgado si es.
8. Localizar el sector del amor y activar tu chi. Para entender mejor este mapa te recomienda otro libro, que no me pienso comprar, aunque parece que se trata de superponer este mapa sobre el plano de la casa de manera que la casilla del sur coincida con la puerta principal. Mi zona del amor creo que está en una pared de mi habitación, porque el salón de mi vecina digo yo que no contará, aunque en realidad es como si formara parte de ella porque escucho perfectamente todas sus conversaciones. Yo creo que lo he calculado bien, porque me he comprado una brújula y todo!!!
Si tu casa es irregular y no aparece en el mapa, el FS también lo contempla: le llama “zona ausente”, claro, ¡cómo no está! Este problemón se resuelve bien colocando objetos simbólicos que rellenan esa zona ausente o bien cambiando de casa, que va a ser lo más fácil, porque recomiendan cosas como instalar una escultura, una fuente o salto de agua, un seto o una zona ajardinada. Yo, como no tengo zona ausente, pues me he quedado más tranquila.
Aparentemente es para ricos con mansiones, pero no ponerse nerviosos que el FS también ha pensado en los que vivimos en apartamentos. Nos propones “colocar un espejo en la pared de la zona Bagua ausente, porque prolongará la casa en esta dirección”, de manera que ya no es necesario cambiarse de casa ¡porque te la hace más grande! ¿No es genial? 

9. Aplicar el Bagua en cada habitación para reforzar la energía del amor y potenciar este aspecto.

10. Sentarse en tu mejor posición de FS. Para ello hay que tener en cuenta el patrón de los cuatro Animales Celestiales, por ejemplo, a la hora de sentarte, dejar un espacio Tortuga por detrás (puede ser una pared o mueble alto) y lo que representaría el Ave Fénix por delante (una ventana). Jamás debemos sentarnos de espaldas a una ventana o una puerta, ni en los rincones o exponerse a corrientes directas de una puerta.

Bueno, amig@s, yo me lo he pasado fenomenal escribiendo este resumen y estoy dispuesta a decorar mi vida. Así que los que no penséis en cambiar de casa o no queráis hacer obras, ¿Qué tal si nos vemos, por ejemplo, en Ikea?