La vida me ha enseñado que aprender y compartir es la mejor forma de disfrutarla, y viajar, la mejor escuela! Por ello escribo en este espacio sobre mis emociones y experiencias. Será sin duda, un reflejo de mi estado de ánimo. ¡Gracias por leerme y dejar huella!
22 mayo 2009
El placer de viajar con uno mismo
Lo que percibo en mí ahora, es que en realidad lo único que hice sola fui subir a un avión, o a varios, porque cuando estamos predispuestos y abiertos a recibir nuevas experiencias enseguida encontramos la forma de sentirnos acompañados, y esto es genial porque, además, uno es dueño de su tiempo y elige ese momento de socializar y compartir las historia con otros, o ese otro en el que se nos antoja más charlar con nosotros mismos.
29 abril 2009
Vacacionesssss

Tengo yo cierta tendencia a elegir destinos vacacionales en los que surgen cosas un poquito preocupantes... En Tailandia, 3 días antes el golpe de estado, en Vietnam tifones a destiempo... y en esta ocasión, cuando de nuevo cruzo el charco… bueno, quien dijo miedo a la gripe esa!!! con mascarilla, pero lo cruzo!!!
Estoy nerviosa y encantada. Sentimientos contradictorios porque será mi primer viaje largo conmigo misma, o así lo siento yo... Mientras tanto, cuidadme el Rinconcito, por favor:-)
20 abril 2009
Curso de mahout


Después del baño, te dejan tiempo para una ducha y desayunar, y luego hay la opción de hacer kayac o un trekking, que fue la nuestra. Parajes muy bonitos, y lo mejor fue la visita a la aldea llamada Ban Houy Fai, donde viven 72 familias de religión animista cuyos pilares más importantes son que respetan mucho la montaña y el medioambiente, y no tienen templos. Les encantan las fotos, por cierto. En este pueblo visitamos también su escuela y charlamos con el maestro; de haber sabido que íbamos a ver niños en el cole hubiéramos llevado los libros que habíamos comprado días antes. Esos niños estaban en primaria, y tenían edades hasta 8/10 años, y como todos los que vimos, con sencillos, pulcros y perfectamente planchados uniformes, un blanco alucinante. Después de esa edad, pasaban a la escuela secundaría, que estaba en otro pueblo más grande y alejado, con lo cual tenían que caminar más de media hora hasta el río, y allí coger una barquita durante más de un hora… increíble…





11 abril 2009
Amigos
Grandes reflexiones...
Un amigo no es aquel que te seca las lágrimas, sino el que evita que las derrames.
29 marzo 2009
Sensaciones
Hoy ha sido un día geniaaaaaaaal!!!! Mi tiempo compartido con amig@s, qué más puedo pedir!!!?? Puedo, puedo: que hubieran venido todos los que me hubiera gustado.
Además, hoy me siento un poco Wamba, que es una niña cariñosa, romántica, juguetona, traviesa y alegre... tenemos mucho en común y además, es pelirroja, y de bote porque con ese tono!!!

Esta web me encanta, para el que no la conozca:
http://us.gusanito.com/esp


18 marzo 2009
QUEDA PROHIBIDO, vale!?
Queda prohibido llorar sin aprender,
levantarte un día sin saber que hacer,
tener miedo a tus recuerdos.
Queda prohibido no sonreír a los problemas,
no luchar por lo que quieres,
abandonarlo todo por miedo,
no convertir en realidad tus sueños.
Queda prohibido no demostrar tu amor,
hacer que alguien pague tus deudas y el mal humor.
Queda prohibido dejar a tus amigos,
no intentar comprender lo que vivieron juntos,
llamarles solo cuando los necesitas.
Queda prohibido no ser tú ante la gente,
fingir ante las personas que no te importan,
hacerte el gracioso con tal de que te recuerden,
olvidar a toda la gente que te quiere.
Queda prohibido no hacer las cosas por ti mismo,
tener miedo a la vida y a sus compromisos,
no vivir cada día como si fuera un ultimo suspiro.
Queda prohibido echar a alguien de menos sin
alegrarte, olvidar sus ojos, su risa,
todo porque sus caminos han dejado de abrazarse,
olvidar su pasado y pagarlo con su presente.
Queda prohibido no intentar comprender a las personas,
pensar que sus vidas valen mas que la tuya,
no saber que cada uno tiene su camino y su dicha.
Queda prohibido no crear tu historia,
no tener un momento para la gente que te necesita,
no comprender que lo que la vida te da, también te lo quita.
Queda prohibido no buscar tu felicidad,
no vivir tu vida con una actitud positiva,
no pensar en que podemos ser mejores,
no sentir que sin ti este mundo no sería igual.
08 marzo 2009
El valor para saber perdonar
Nada podemos cambiar cuando nos referimos al ayer. Y nada podemos hacer para modificar un mañana que no ha llegado aún. Sin embargo, tratándose de hoy aún estamos a tiempo de cambiar nuestra forma de pensar y ser capaces de escribir una carta, marcar un número en el teléfono, hablar y reírnos, y hasta perdonar… Sólo tendríamos que plantearnos un cambio de actitud.
Creo que conseguimos perdonar, cuando logramos por fin poner nuestros cinco sentidos en todo lo bueno que nos aporta la vida, sin obsesionarnos en lo malo que ha acontecido. Y todo esto se consigue, tal vez hay que empezar por desearlo.
Lo que es la vida... Este post lo escribí pensando en lo que estaba viviendo otra persona, y después de unos días me lo tengo que aplicar a mí misma... Aprovechando que es jueves, igual debería hacer una primitiva...
25 febrero 2009
El por qué y el para qué
En una de esas charlas informativas sobre cursos que a priori me resultan interesantes, nos invitaba la persona que realizaba la exposición a pensar sobre el para qué de nuestra vida, el para qué se levanta uno cada mañana. ¿Para qué te levantas tú por la mañana?, interrogaba.
Sucedió que la mayoría de las respuestas que iban surgiendo estaban más bien ligadas a la pregunta del por qué se levanta uno que al para qué, por lo visto es muy habitual que ocurra así, y desde luego que no es lo mismo, ni en la vida en general, ni es cuestiones de pareja.
Esto es algo muy interesante, y además de cuestionarnos lo de nuestra vida en general, nos podemos plantear entonces aquello de ¿Para qué quiere uno una pareja a su lado?, una pregunta que nos llevaría a pensar un poco en nuestras necesidades más íntimas, de manera que si al para qué respondemos con aquello de… para que nos cuide y nos apoye, para viajar, para tener hijos, para que nos prepare la comida y nos planche la ropa, para que nos aporte seguridad, para no estar solos..., en este tipo de reflexiones veríamos reflejadas claramente las huellas de nuestras carencias.
Por otro lado, si nos preguntáramos ¿Por qué queremos una pareja a nuestro lado?, las respuestas implicarían más bien situaciones y sentimientos que son ajenos a nosotros, por ejemplo del tipo porque me gusta, porque me hace sentir bien, porque compartimos valores similares, porque tenemos objetivos que nos interesan a ambos, y porque me atrae un montón, y además, resulta que tenemos muchas aficiones comunes, y otras que no lo son y que nos permiten disfrutar de nuestra "independencia"...
Tal vez deberían ir por ahí nuestros desvelos y deberíamos pensar en general qué es lo que nos falta y que de alguna manera encubre lo que realmente buscamos en la otra persona… Y es que me parece a mí que tener una pareja para llenar las carencias de uno seguramente no sea lo más adecuado para las personas, porque en el momento que encontremos otra forma de llenar nuestras carencias, otra que nos satisfaga más que su compañía quiero decir, es probable que a la persona que comparte nuestra vida la empecemos a mirar ya con ojos de “Tú, ya no me interesas”…
01 febrero 2009
Días en Luang Prabang
A veces ocurre que después de leer o escuchar comentarios de otra gente uno se crea expectativas demasiado grandes respecto a un país, una ciudad o una persona. Y podía haberme decepcionado, pero lo cierto es que me ha encantado conocer en Luang Prabang, un nombre que suena algo así como Luáng Prabáng.
Situada al norte del país, dejó de ser la capital del país en beneficio de Vientiane en 1.975, pero ha continuado siendo el centro religioso y espiritual del país, y es un lugar en el que el tiempo transcurre a un ritmo lento, ritmo que te contagia e incita a sentarte a contemplar el paso de la gente y relajarte acompañada de un buen café o una beerlao. Es una ciudad encantadora, como digo, con gente de lo más afable que me he encontrado y sin duda, un destino ideal para cultivar la paciencia porque allí hay que olvidarse de las prisas, bueno en todo el país es mejor adoptar esa filosofía de vida...
Parece ser que hay un dicho popular en Asia que dice así: "Los camboyanos plantan el arroz, los vietnamitas lo cosechan, y los laosianos simplemente lo escuchan crecer". He conocido a bastantes vietnamitas y a algunos camboyanos, pero después de este viaje, me parece que algo de razón si que tiene ya que los lugareños tienen más pinta de apetecerles escuchar crecer el arroz desde un sofá que de plantar o cosechar, y lo digo sin ánimo de ofender.
Una de las cosas que aconsejan es no perderse la gran cantidad de monjes que salen cada mañana y colorean las calles, al amanecer y en silencio. Y es que los monjes budistas, o la mayoría después de conocer a los compañeros de viaje..., no tienen posesiones y se alimentan de la comida que la gente les dona cada día en estas ofrendas, y que para ganar méritos y conseguir el nirvana depositan en los cuencos de los monjes; casi todos echaban arroz pegajoso y también algunas frutas.
La ceremonia se llama Binthabat y es un rito curioso de ver, aunque requiera madrugar… La cara negativa de todo esto la ponían muchos turistas que se agolpaban con sus cuerpos y sus cámaras a tan sólo un metro de la fila de monjes para conseguir así su mejor instantánea, mientras los pobres monjes trataban de esconder sus rostros y apuraban el paso avergonzados. Un espectáculo bochornoso.

Nos habíamos levantado a las cinco para llegar a ver los preparativos y la salida de los monjes, sobre las 5:30, pero no nos costó mucho esfuerzo gracias a la inestimable ayuda de los gallos vecinos, que son unos impacientes y cantan a todas horas y no al amanecer como nos han contado en el cole... Además, la cocina de la Sra. Vandara, la casa donde nos alojábamos, ya llevaba funcionando una hora, porque son las mujeres las que tienen que cocinar el arroz para donarlo recién hecho, claro.
Aprovecho para comentar que en Vanvisa nos hemos sentido muy bien. No se trata de un alojamiento especialmente barato y no está en la zona de más ambiente, eso es cierto; pero está bien situada, cerca de la calle principal y del mercado nocturno, y ella es encantadora. Es una mujer muy culta, que habla perfectamente inglés y francés y siempre que le preguntas te facilita un montón de información, es casi como una abuelita.
Un dato importante que nos dio fue el de una farmacia donde la dueña (Nang Tui) habla inglés y francés y además está estudiando medicina, vamos, que algo sabrá... y debido a un momento de tensión que tuvimos y dado que allí los hospitales cierran en domingo, sí, como lo estáis leyendo... pues allí que fuimos, está en la calle Th Sakkaring, desde Sisavangvong, a mano derecha y frente a un colegio...
Ya que estábamos en danza desde bien temprano, íbamos a aprovechar el día para desayunar tranquilamente, (nuestros deseos fueron órdenes), y ver algunos de los muchos templos y pagodas salpican la ciudad, bueno y callejear en general. Tuvimos que esperar a que abrieran las cafeterías, porque allí se toman su tiempo y no nos dejaron sentarnos hasta que no fuera la hora exacta, y lo mismo sucedía media hora antes de cerrar, vamos que no te podías sentar, que cosas. En este punto, tengo que decir que jamás conseguimos desayunar con todo en la mesa, llevaban cada cosa cuando les parecía mejor momento, no sé si consultaban el oráculo o cual era el método: un café, un plato de fruta, una baguette, otro café, un zumo, a veces incluso dejaban algo en la mesa de al lado, en la que se terminaban de sentar unos clientes... Y así cada mañana… Tronchante.
Casi todas las calles principales discurren paralelas al río, y las que las atraviesan van directas al río, por lo tanto es bastante fácil orientarse en Luang Prabang. Empezamos la visita haciendo el recorrido sugerido por la guía, y estuvimos en The big brother mouse, una librería de un editor americano donde puedes comprar cuentos y libros infantiles en beneficio de los niños de las aldeas del país, y como no sabíamos seguro si veríamos algún poblado, dejamos allí todos los cuentos para que los entregaran en unos colegios... Días después nos arrepentimos.
Allí los paraguas se utilizan en días de lluvia y sol, en moto, en bicicleta...
Aprovechamos esos días en Luang Prabang para hacer un curso de cocina con la Sra. Vandara, en la tarde que ella tenía libre, porque tiene una agenda de lo más completa!! Hay algunos sitios más en la ciudad que ofrecen este tipo de cursos, pero tienes que dedicar más tiempo porque sus horarios son más amplios.
Preparativos para la clase de cocina con la Sra. Vandara
La clase fue en la cocina de la casa, divertida excepto en esos momentos en que el gato aparecía por allí, cosa nada agradable, sobre todo porque había que ver al gato..., pero bueno, como iba vacunada de todo, tan sólo me cambiaba de sitio cuando el felino se acercaba demasiado a mi persona...
Y he aquí el resultado, aunque confieso que me gustó menos de lo esperado, no sé si fue culpa del gato... En general, la cocina laosiana no me maravilló y me sigo quedando con la tailandesa y vietnamita, en lo que respecta a Asia.
Luang Prabang tiene un maravilloso mercadillo nocturno, no demasiada luz tenue y un ambiente relajado, como no, y es una delicia pasear ante los puestos de cositas artesanales de las etnias de las montañas, telas, sombrillitas, pañuelos, bolsos, lámparas, también venden té y café… Tienen cosas muy originales, ante las que no me pude resistir claro está, y tengo que decir que en ese mercado me encontré con una vendedora que me impresionó no solo por su juventud (unos doce años), sino por su talento para las ventas. Impresionante, y lo dice una que ha visto a bastantes vendedores en su vidita.
Estampas en el mercado nocturno, Luang Prabang
22 enero 2009
Por las aguas del Mekong
Por fin tengo tiempo para poner orden en mi cuaderno de viaje y empezar a relatar el viaje del pasado noviembre, que veo que se me junta con el próximo...
Después de desayunar ante unas vistas muy chulas de la otra orilla del Mekong y un primer plano de sus amarronadas aguas, te llevan en 4x4 para hacer los trámites en la frontera tailandesa y más tarde, cruzar el río en una barca hasta Huay Xai. En este punto, al bajarse del 4x4 me refiero, es importante que uno se asegure de que el tipo nos de una identificación (además de un papelito escrito en tailandés), para que el barquero sepa que has pagado, o no te dejará subir ni aunque llores… Lo normal suele ser una pegatina, pero no sé que “compañía” era la nuestra que después de regresar al lugar donde nos había dejado el 4x4, nos pintorrejearon la mano de rotulador azul… Hombre, a mí, cuando mi sobrino me hace un "tatoo" que llama él, pues me hace gracia, pero con aquello flipé un poco, aunque gracias a esa guarrada nos aceptaron en la barca y logramos cruzar el río. Todos estos “trámites” los hicimos paseando por un maravilloso barrizal y bajo un diluvio de órdago, con lo cual a mis botas nuevas ya empecé a llamarlas simplemente botas.
Los trámites de salida de Tailandia hacía el llamado Laos (Lao, República Democrática Popular Lao), son bastante lentos ya que hay un gran tapón de humanos por allí, muchos turistas y también lugareños que viajan al vecino Lao, y una única ventanilla para entregar los documentos...
A continuación, una foto que refleja la llegada al paso fronterizo de Laos. El toldito azul es la parada de los que van en barco rápido y la gran terraza donde se agolpa la multitud que va en barco lento; cuando toda la gente ha pagado el visado y recuperado el pasaporte, te llevan en tuc tuc a otro sitio, casualmente junto a una tienda de alimentación... hasta la hora de salida del barco, hora que ningún humano sabe confirmar.
Los trámites a este lado son igual de rápidos, cosa que ya intuía, teniendo en cuenta el carácter tranquiiiiilo de los laosianos porque está claro que el estrés no ha conseguido atravesar sus fronteras, yo creo que se ha quedado en esa ventanilla. No sé si habrá sido mala suerte o casualidad el hecho de que mis postales hayan tardado dos meses y medio en llegar…
En este punto ya di uso a casi todos los monederos que llevé conmigo, bueno, y de entrada, un subidón de la leche porque entregas cien euritos y el tipo te da un millón y pico de fulanitos (Kips), vamos que te sientes tan millonario como Roldán!! Eso sí, un lío con la moneda del copón ya que algunos billetes tienen un color diferente según del lado que lo mires, vamos que te lleva un rato la operación de pagar, pero son muy chulos.
Existen dos opciones para realizar la travesía desde Huay Xai a Luang Prabang. El speedboat tarda unas seis horas en hacer el trayecto hasta Luang Prabang, parece que te dan un kit de casco y salvavidas, con lo cual ya se puede uno hacer una idea de lo que puede llegar a acontecer…
Nuestra opción era el barco lento, una barcaza que realiza el viaje en dos etapas de unas 7 y 6 horas cada una, parando a hacer noche en un pueblo llamado Pak Beng. Estos barcos salen aproximadamente a las once de la mañana, y lo de aproximadamente es un término habitual en ese país, y es que porque hora fija no hay, más bien creo que es cuando el capitán se para un momentito a pensar que la barca con una persona más y su equipaje igual se hunde... De hecho, salimos a las 12 y pico porque todavía cabía mucha gente, claro, que para algo están las sillitas de plástico que van colocando en el pasillo central...
En la barcaza calculo que viajábamos más de 100 personas, la mayoría turistas y algunos lugareños, destacando cuatros monjes, que englobaré en el grupo de turistas. Los monjes turistas, así les llamábamos, era un pandy de cuatro afables monjes ataviados con túnicas anaranjadas de muy buena calidad, se notaba nada más ver la caída de la tela, que parecían divertirse mucho durante el trayecto. Al principio nos quedamos con las ganas de tirar unas fotos por aquello de que daba cosa, hasta qué, al igual que el resto de turistas, nos percatamos que ellos nos hacían fotos a nosotros sin reparo alguno, con sus pedazos de cámaras de fotos, otra de vídeo y un maletín que “parecía” contener un portátil; yo me estaba imaginando la escena de descarga de fotos, pero eso no ocurrió.

Cuando llegamos a Pak Beng era ya de noche, fuera y... dentro del barco, pues también, vamos, que no había luz. Es muy recomendable llevar linternita a estos viajes de semiaventura, algo que resultó muy útil a la hora de localizar las mochilas entre las cientos que hay en la parte de atrás del barco, y dicho sea de paso, no es necesario que la coloques perfectamente e intentes recordar donde la dejas, porque la gente del barco luego te la pone donde le parece...
Al desembarcar, montones de chavalillos te ofrecen habitaciones en alquiler, las que vimos muy caras para lo cutres que eran y se podría decir que la elección se basó en la más limpia y la que aparentemente tenia menos bichos, aunque la conclusión fue que debía tener peor luz... 200 Baths (admiten moneda thai) pagamos por habitación con baño, compartida con hormiguitas y además, con derecho a usar toallas de hace 20 años, exfoliantes se podría decir.
Sin embargo, cenamos en un sitio fabuloso, que no tiene nombre!?, pero es de bambú, tiene una escaleritas, y está al lado de otro restaurante que está frente a Vandana Guest House. Después de degustar sabrosos platos de la cocina de la zona como lard y el típico arroz pegajoso ante una buena beer-lao, de 650ml la grande..., supongo que muy bien cocinados a razón del tiempo que tardaron en servirnos... Y genial la recomendación de unos compañeros de barco porque los rollitos de primavera estaban deliciosos, tanto que volvimos al día siguiente para comprar más, esta vez take away que se se encargó el chavalito que era el dueño de comentárnoslo la noche antes, así que volvimos a desayunar al mismo sitio. Eso es Márketing y lo demás tonterías, aunque sea el restaurante sin nombre.
El pueblo es básicamente una calle con construcciones en general humildes y otras no tanto, y muchas, pero muchas parabólicas, enormes. Ven muchos programas de tele, concursos y series, bueno y por supuesto fútbol, que mueve pasiones, comprensible, que otra cosa pueden hacer...
Es un barco lento porque va haciendo paradas en los poblados, donde ves a sus gentes trabajando, en su mayoría niños que se acercan con vistosas telas o suben al barco para vender bebidas y bolsas de patatas. Otras veces se divierten chapoteando en el agua, y siempre, siempre, nos saludaban encantados. Y luego están otras situaciones que sucedieron y que te hacían reír, por ejemplo, la típica mujer laosiana con su madre ya mayor, su bolsito de fin de semana y una bolsa de naranjas que llegaron a toda máquina en un barquito con motor, y gritando para que el que llevaba la barcaza se percatara..., y claro, no te queda otra que ayudar a subir si coincide que estás sentado en el banquito-puerta, justo allí, allí es donde se le ocurrió para al tipo que llevaba el timón del barquito..., y ellas partiéndose de risa, no os creáis. Otros llegaban con sacos que descargaban unos pueblos más tarde descargaban, sería la compra... También había una pandillita de 3 o 4 chicas que bebieron demasiada cerveza y estaban con un pedo tremendo. Pero los monjes turistas eran lo más, una lástima que estaban bastante alejados y no pudimos conversar.
El viaje es muy agradable en sí, pero creo que dos días son suficientes. Las vistas fueron realmente bonitas a lo largo de todo el trayecto si bien es cierto que el paisaje es un poco monótono, verde y más verde a una orilla y a otra, y ese agua tan fangosa, amarronada y sucia, alguna barca que sorprende de vez en cuando en sentido contrario cuyos ocupantes nos saludaban sin cesar. He aquí algunas imágenes del trayecto en general.



Aún con luz, llegamos a Luang Prabang una deliciosa ciudad que se merece otro post...















