06 junio 2010

Fez, acariciando el Medievo

Rebobinando en el tiempo y acariciando el Medievo..., porque visitar Fez y perderse por el laberinto de calles de su interminable Medina es como sumergirse en otro mundo bien dispar al europeo. Efectivamente, un mundo inundado de imágenes y de sensaciones que se me antojan simplemente fascinantes; un cúmulo de aromas, ruidos y colores que chocan incesantemente contra mi retina y, cómo no, terminan haciéndolo con el resto de mis sentidos; y también está ese mar... Ahh, ¿qué Fez tiene río!?, sí, ya sé, pero me refiero a ese marrrrr de antenas parabólicas que inunda los tejados de sus casas y que hace que se rompa el mágico momento que te transportó mágicamente a la época medieval...
Fez logró su máximo esplendor allá por el siglo XIV, y es una de las cuatro ciudades imperiales de Marruecos, junto con Marrakech, Meknes y Rabat. He leído en varias guías que Fez es en realidad tres ciudades en una, y es así, ya que ciertamente se diferencian mucho una zona de otra, por la gente, por los comercios, y hasta por un detalle singular diría: el tipo de animalito que ves por las calles...
Fez el Bali es la zona antigua, la Medina, esa que se encuentra dentro de la muralla y que acoge a un gran número de zocos, a mezquitas y medersas repartidas a lo largo de un entramado de más de 9.000 calles, ahí es ná... Fez Yedid se conoce como zona nueva, un término que encuentro bastante gracioso porque habiéndose fundado en el siglo XIII, nueva lo que se dice nueva… Aquí podemos ver el exterior del palacio real y también deambular por la Mellah, que es el barrio judío. Una tercera zona es la Ville Nouvelle, fundada por los franceses en 1.920 y lógicamente, la parte más moderna y desarrollada de Fez.
Nos alojamos en el barrio de Fez el Bali, en la pensión Dar Bouanania. Una casa tradicional marroquí, un riad, esto es, con un patio central y las habitaciones dispuestas a su alrededor; lo cierto es que es un sitio muy agradable aunque con una decoración muy sencilla y una terraza en la azotea, aparentemente sin terminar... Limpia y económica, por lo tanto, es obvio que no hay que esperar lujos pagando 400 dírhams por una habitación doble.

Lo mejor es su magnífica ubicación, muy próxima a la Madrasa Bouanania y cerca también de la puerta Bab Boujloud, que es uno de los accesos principales a la Medina y la típica imagen que todos asociamos a Fez.










He leído que en realidad son dos puertas como soldadas, una del siglo XII y la otra del siglo XX. Las fachadas tienen azulejos esmaltados en verde en la parte que da al interior a la Medina y en azul, que es el color de Fez, en la parte que da al exterior.
En mi opinión, este alojamiento es muy recomendable si comparamos ubicación-calidad-precio. El dueño es muy amable, y en todo momento estuvo muy dispuesto a ayudarnos ante un problemita por la mala gestión del tal Mustafá... Este ser es de los que te dice a todo que OK pero luego (al día siguiente) te das cuenta que lo arregló a su manera y si te he visto no me acuerdo, o mejor dicho, me acuerdo, ya que retirar la mirada significaba que no le interesaba ni siquiera pedirnos disculpas. Tampoco malgastamos el tiempo en dedicarle las palabritas que merecía, porque nos hizo perder una hora de nuestro tiempo esperando por el guía contratado para ver la Medina durante 4 horas, sin visitas a tiendas, guía que no apareció; el precio era de 150 dírhams, pero ya os anticipo que esto no es así salvo que estés dispuesto a pasar la mitad de ese tiempo de tienda en tienda... y si no quieres tiendas, el precio establecido por el guía es de 300 dírhams. Está claro que una hora de nuestro tiempo para la mentalidad marroquí es una miseria, allí dicen que la prisa mata (aunque esta frase solo la escuché en Marraquech) y lo mejor es tomarlo con humor y paciencia...
Desde esta pensión se llega muy fácilmente al mirador Bord Nord y pienso que es interesante hacer esta subidita el día de la llegada a Fez; se tarda una media hora a paso tranquilito, muy llevadero, lo prometo!! que os lo dice una que hasta hace muy poco lo único que practicaba era el mercadoning!! Además de servir para entender Fez e intuir lo que con un poco de suerte verás durante los días siguientes, la panorámica de la ciudad es magnífica, y tal como se pasea el sol, es mejor hacerlo al atardecer cosa que no pudimos hacer porque, cosas del destino, brrughh, hubo tormenta cada tarde.
El fin de semana en Fez transcurrió así… Empezamos el día por la Medina. Dicen las Guías que lo mejor es perderse en ella, ya te digo, ojalá todos los consejos fueran tan fáciles de seguir como ese… a verrr, si es que te vas a perder aunque no te lo propongas, todo se parece mucho!! Y es que parece ser que la Medina de Fez es la más complicada, y espectacular, de todo Marruecos. Por lo tanto, lo mejor es disfrutarla a tu aire y ritmo y pensar que lo probable es que cualquier rincón sea agradable de ver. Saludando con un Bonjour, sonriendo, practicando el regateo en las tiendas de sus zocos siempre que te interese comprar, sorteando un burrito, dos burritos, tres… cargados de pieles, de bombonas de butano o botellas de agua, y por último, cuando ya estés agotado, preguntar por la salida o por la puerta azul, que es el mejor punto de referencia.



















Cuando te adentras en la Medina, no sabes bien donde mirar
porque las escenas son de lo más pintorescas. Cestos de caracoles vivos, gallinas enjauladas, otras más afortunadas (las que mejor se portan, supongo), sobre un can o de patitas en el suelo; montones de gatos desnutridos al acecho o durmiendo la siesta, hay que ver lo que duermen los gatos en Fez; cerámica, cobre, platería, forjados; el olor a especias, mucho cuero, a pan recién hecho; fresas con un aspecto envidiable y esos carritos tan monos llenos de naranjas; el sonido de la llamada a los rezos.




















Estas son cosas que aunque chocan no resultan tan extrañas... pero, de repente, ver pasar a un hombre que corre con dos patas de caballo en cada mano, que bien podrían ser de burro, pues te deja muda de aso
mbro... ¿Dónde irá éste con las patas? Hay quien come Manitas de Cerdo, allí igual cocinan Patitas de Caballo, vete tú a saber... Gente hospitalaria, gente sonriente, gente que te permite con agrado fotografiar sus puestos aunque no compres.



Las calles de esa zona son también un disparate.

Las hay estrechas o muy est
rechas, y sin paralelismo alguno, parecen rotondas sin terminar! vaya, lo justo para mí...

Las edificaciones son bastante altas, con pocas ventanas y de pequeño
tamaño, poca luz dejan pasar pero caminar por allí es como retroceder en el tiempo, buen ejercicio para desconectar y resetear el cerebro.



La Medersa Bou Inania fue construida en 1.350, y lo que fue una antigua escuela coránica ahora funciona como universidad aunque todos los viernes se convierte en mezquita. Es uno de los pocos lugares religiosos que está abierto para el público no musulmán y tiene una bonita torre de azulejos verdosos y un patio con asombrosas tallas de madera en sus salas. Recomiendo visitar alguna de las Medersas, el trabajo allí expuesto es como para dedicarle parte de nuestra estancia en Fez. Dejo aquí algunos detalles como ejemplo:

















Justo frente a la
Medersa Bou Inania, atravesando una callejuela, hay un café que me gustó mucho es el O’Clock, un sitio muy agradable e interesante para hacer un alto en el camino, para observar tejados próximos y en el que también hay actuaciones por las tardes. En sus alrededores de la “puerta azul” hay también un montón de cafés y restaurantes, superanimados donde te puedes sentar a observar... para integrarse más que nada!!





Encontramos de casualidad la Place as-Seffarine, plaza hay muchos artesanos del cobre y al lado está la Universidad, cerrada, al igual que la medersa el-Attarine que la estaba rehabilitando. Otro lugar monísimo es la Plaza Najjarine con una fuente azulejada muy bonita y el museo de la Madera.





Fez se convirtió allá por el siglo XV en un centro muy importante en lo que se refiere a la industria del cuero y todo porque sus gentes trabajaban muy bien este material, y ese hecho fue lo que le dio fama a los productos allí fabricados, todo eso que se conoce como marroquinería. La plaza Saffarine además de un lugar curioso para ver, es precisamente un punto próximo a la zona de los curtidores de pieles. Hay que meterse por un callejón, bueno eso siempre, allí todo funciona por callejones! Lo de encontrarlos es fácil, si tienes buen olfato, pues mira que bien, ya lo tienes solucionado, y si no lo tienes, solo debes esperar a que el tipo que se lleva la comisión salga de la lámpara y zassss, aparezca a tu lado y te lleve por 10 dírhams a hacer la visita. Probablemente pasarás también por alguna tienda amiga, en nuestro caso por una farmacia muy auténtica y por una tienda de alfombras, a esta ya no nos quedamos...



Se pueden hacer visitas con un guía a las zonas donde están realizando el curtido de las pieles y también el tintado, algo que permitiría sin duda valorar las duras condiciones de trabajo de estos tintoreros, ya que desde una terraza a bastantes metros pienso que no es lo mismo... En mi caso, dado que durante mi vida laboral ya tuve la oportunidad de ver y sobretodo de oler de bien cerca las pieles de vaca, pues como que no me atraía tanto el tema. Así es que tan solo nos acercamos a una terraza con vistas a esas megatinajas llenas de tinte químico de colores (entre otras cosas), y en las que se sumergen las pieles y los hombres, un panorama que, no deja indiferente a nadie, que no sea de piedra, claro está. Son escenas bastante impactantes, tengo que decir, y además, con sensaciones pelín angustiosas, teniendo en cuenta que el calor era bastante insoportable a esa hora y ni que decir tiene el olor que imagino allí in situ...



Continúo con el relato en otro post!

10 mayo 2010

La entrañable Kioto


Si hay una ciudad imprescindible en un viaje a Japón, considero que es Kioto. En ella saborearás ese agradable cóctel que mezcla lo clásico y lo moderno, producto de la convivencia de gentes tradiconales que por sus calles lucen con gusto y gracia un kimono y aquellas otras que desprenden modernidad a raudales.

Moverse para conocer Kioto es más fácil en autobús o bicicleta, transporte que usan mucho los lugareños incluso adaptan hasta dos sillitas a modo de transportín para dos niños. Nuestra opción fue el bus y básicamente las piernas, que me dejaron K.O. especialmente el día de los 18 kilómetros, bruughh; también hay red de metro en una zona de la ciudad, así es que todo depende de hacia donde te dirijas.

Supongamos que lo que te agrada e interesa es sumergirte en los mares de la arquitectura y las tradiciones religiosas de Japón, bien, pues que sepas que Kioto se las arregla muy bien para que se cumpla ese sueño tuyo. No lo digo yo, lo dice la Wikipedia, es la única ciudad japonesa que aún conserva edificios anteriores a la segunda guerra mundial, ya que dado su grandísimo patrimonio cultural tuvieron el detallazo de no bombardearla... Claro, que ello no quiere decir que no se haya construido después de aquella barbaridad utilizando otros estilos arquitectónicos, y para muestra un botón, porque no hay más que ver el moderno edificio que alberga la estación de trenes, precioso y que ofrece unas estupendas vistas de la ciudad desde la planta 15. Kioto acoge además de edificios singulares, más 1.500 templos entre budistas y sintoístas, cientos de jardines zen y varios de los mejores museos del país, razones más que de sobra por las que es considerada el corazón cultural del país. Imposible verlo todo en tres días, bueno ni en una semana.

Muchos son los templos que pueden resultar interesantes, pero hay uno que no te puedes perder y que es una de las estampas más típicas de Kioto. Si tuviera que elegir uno vería el Kinkaku-ji, el Pabellón Dorado, un templo que por sí solo ya llama la atención pero que el entorno lo hace mucho más atractivo ya que se encuentra recubierto de pan de oro y como quien dice a remojo de un lago, de manera que su imagen se refleja en sus aguas. Resultado: un magnífico lugar para esto del crecimiento personal y cultivar la paciencia si quieres conseguir una foto que no sea de grupo, ya sean otros turistas o grupos de escolares japonesitos, que hay mogollón, dudo si habría alguno en clase!!! Lo cierto es que son graciosos, y algunos de ellos se nos acercaban para practicar su inglés, y hasta hubo un grupito (no recuerdo si fue en Kamakura) que nos pidieron que firmáramos en su cuaderno y todo! Qué gracia!



Otra elección de la que se puede disfrutar un montón es ir al Tetsugaku no michi, el Paseo de los filósofos, un caminito de unos dos kilómetros a lo largo del cual verás algún templito que otro y artesanía local dispuesta en tiendecitas a un lado del canal. Las imágenes que brinda el otoño en este paseo son preciosas y muy, muy relajantes. Particularmente, me resultó muy agradable a pesar de que parecía aquello el Retiro porque solo se escuchaba el dial español... Mira que creo que "soy bastante viajada" y suele suceder que me encuentre con algún que otro español por el mundo, pero lo de Japón ha sido de libro; todos huyendo de la crisis, supongo.



Repetiría Kioto, sin duda. Quizás también ha influido sentir Kioto como el paraíso de las compras, que digo quizás, totalmente influenciada por ello!! De hecho, a la hora de organizar la ruta, habíamos hecho coincidir nuestra estancia allí con el día en que hay un gran mercado, todos los 21 de cada mes, donde disfruté un montón "hablando" y hasta regateando con la gente de los puestos y donde vimos estampas tan extrañas como esta pareja comprando verduras y haciendo un alto en un templito.




Hay también otras zonas interesantes con tiendas supermonas por ejemplo en las proximidades del templo Kiyomizu. Las vistas de Kioto son fabulosas ya que está situado en una colina por la que bajan varias cascadas, de ahí que le llamen el templo del agua, que también tiene juego, es que en muchos templos la gente "hace cosas" como pasar por debajo de algo, dar vueltas, dibujar "ochos"... En éste, por ejemplo, había dos piedras situadas una frente a otra, varios metros, ¿15? y veíamos a la gente (escolares) que caminaba (o lo intentaba) de una a otra con los ojos cerrados parece ser que para conseguir el amor. ¡Qué cosas! Y un follón caminar así entre tanto público, follón y ridículo, claro, aunque el propósito de estos juegos siempre es bueno, la mayoría de las veces es para otra vida, es lo malo...



Para llegar a este templo, hay que subir o bajar una agradable cuestecita con muchas tiendas, ya lo he dicho, y al que no le gusten las tiendas pues tiene cerezos para admirar.




También hicimos coincidir nuestra estancia en Kioto con el Festival Jidai Matsuri, el festival de las edades, una cabalgata histórica que todos los 22 de octubre conmemora el hecho de que la ciudad hubiera sido capital de Japón durante muchos siglos. Transportan el trono de los emperadores de Kioto desde el palacio imperial hasta el santuario de Heian, unos cinco kilómetros que parece ser que suele durar unas cinco horas, no sé si el tiempo se refiere al primer grupo en llegar a la meta o al último, es obvio que estuvimos bastante menos de 5 horas... Es todo un honor para la gente de Kioto que participa ser seleccionados para la ocasión según nos contó el simpático vecino de acera..., y es curioso de ver porque visten trajes típicos de épocas que van desde el siglo VII hasta 1.868, año en que Tokio pasó a ser capital del país.


Uno de los lugares más impresionantes para mí, y creo que para todos los turistas es el barrio de Gion, que se remonta a la edad media y es en los tiempos que corren el más exclusivo barrio de Geishas de todo Japón. Un montón de turistas haciendo guardia, y es que en sus calles se pueden ver auténticas geishas y makako (las aprendices de geishas) que son perseguidas por incontables flashes de nuestras cámaras en el momento que ellas salen de las casas. Impactantes las makako y la geisha que vimos, t precioso el barrio y las casitas de construcción clásica. Igualito que en Memorias de una geisha!!!



Otra visitilla interesante sería dar una vuelta por la calle Pontocho, que está muy cerca de Gion. En él su arquitectura, cuyas casas van paralela al río Kamogawa, ha permanecido intacta con el paso del tiempo aunque lo que más abundan son restaurantes de todo tipo que ofrecen suculentos platos tradicionales. Una zona pelín chic, diría.

¿Qué más hay en Kioto? Gente, mucha gente. Y bicicletas!! Definitivamente, los bebés no lelgan con panes, llegan con bicicletas bajo el brazo, qué barbaridad!! Kioto está tremendamente animada, no sé si es por Decreto Ley, pero el caso es que hay mareas de gente de día y de noche; pero la vida del turista "pobre" es tan, tan dura que una ya no tiene cuerpo para madrugar y patear, y posteriomente trasnochar, todo en ese mismo día... Es agotador, pero para lo que sí sacamos tiempo fue para pasarnos una horita por un spa que nos recomendaron en el hostel, magníficas instalaciones y estupendo precio, unos 3 euros; era público, y allí apareció una mamá con el nene, la nena, el cubo, el atito de goma, jaja, qué gracia, yo creo que nunca en mi vida me he bañado "junto a un patito",, vamos, que no, nunca tuve un patito de goma en mi bañera y tener que vivir esa experiencia en Japón ha sido tronchante.



No puedo dejar pasar más tiempo sin recordar esos baños japoneses que tanto me han flipado. Esta idea por ejemplo me parece fabulosa, una genial forma de ahorrar agua y espacio!!!



Siempre hay que dejar cosas pendientes para tener una razón más para regresar, dicen, ir a una casa de té, al teatro, comprar un kimono aunque sería incapaz de saber ponérmelo...






La mítica Kioto. Tradiccional. Espiritual. Misteriosa. Seductora. Entrañable. Divertida. Kioto es una ciudad de las que enamora, de esas que como los buenos vinos o esos besos añorados, deja un maravilloso sabor de boca, de las que sin esfuerzo alguno permanece en tu memoria y, amablemente, te invita a regresar. Me encantaría.



MAGNÍFICA OPCIÓN, ALOJAMIENTO MUY RECOMENDABLE

http://www.budgetinnjp.com/index.html


GENERAL


http://www.jnto.go.jp/eng/index.html
http://www.templefees.com
http://www.jnto.go.jp/eng/spn/kyoto/sightseeing/index.html
http://www.jorudan.co.jp/english/

08 mayo 2010

Koyasan

Voy a dar vidilla a este post, hombre!


En Ko-yasan vimos cosas tan insólitas como un puestecito de venta de caquis sin "vendedor" y una tacita que hacía las veces de caja registradora, con monedas, además de las nuestras, y otros ejemplos son un puesto de castañas así de ordenaditas!! No están así por casualidad, que presenciamos el momento, rato más bien, en que el chico las colocaba una a una.



Al margen de esto, Ko-yasan es un lugar muy bonito, especialmente en otoño, ya que los colores que puedes ver en las hojas de los árboles son preciosos. Es un monte sagrado que aloja el cementerio más importante del país donde se encuentran los restos de los personajes más ilustres. Alberga además, un conjunto de templos de los más bonitos, en mi opinión, tanto por los templos en sí mismos como por el escenario donde están emplazados.



Nos alojamos la primera noche en el albergue y la segunda en un templo, uno que tenía habitaciones disponibles y que elegimos allí mismo, en la oficina de turismo del pueblo.

El albergue nos sorprendió un montón, un lugar fabuloso; buena localización, estupendas habitaciones y zona de duchas, todo superlimpio, cuidando los detalles al máximo y llos responsables muy amables, como en todo el país, la verdad. Hay también un salón con espacio para comer, tomar el té, un ordenador con conexión y hasta un piano.

http://www2.ocn.ne.jp/~koyasan/indexe.html

Dormir en el templo es algo curioso, que es el término que yo utilizo para encubrir: dormí, pero no creo que vuelva a hacerlo, al menos si puedo evitarlo. No está mal la experiencia pero no es nada del otro jueves, salvo que puedes hacer meditación por la tarde y madrugar mucho e ir a ver la ceremonia del rezo de primera hora de la mañana. La comida un poco floja, muy vegetariana, menos mal que habíamos comprado fruta seca y caquis, y que yo voy siempre con barritas energéticas; todo acorde con su vida, supongo, sin grandes lujos, aunque hay diferentes categorías en cuanto a templos, incluso parece que algunos ¿tienen WIFI? y alguno vimos con un coche impresionante a las puertas...


Hay mejores fotos en la Red que las que yo tengo, pero dejo un par de ellas como recuerdo de dos sitios que me encantaron!!!



Y desde Ko-yasan, otra aventura más viajando a Kioto...

04 mayo 2010

Los placeres de Nara

La ciudad de Nara está en la llanura de Kinai, y se llega en menos de una hora en tren, tanto desde Osaka como desde Kioto, por lo tanto, es lógico trazar la ruta del viaje teniendo en cuenta este dato.

Nara es, verdaderamente, una delicia de lugar. Un imprescindible en nuestro paso por Japón, por sus templos, por las leyendas, por esos paseitos en el parque repleto de cervatillos, por el laberinto de calles en Nara-Machi (la parte más antigua de la ciudad), por sus tiendas tradicionales y esa artesanía local que consigue trasladarnos al pasado… Visiblemente, un lugar muy, muy tranquilo donde hallaremos el añejo Japón.


Pero lo entrañable y anecdótico de Nara es sin duda su parque. Y es que Nara Park es la morada oficial de montones de cervatillos que deambulan espontáneamente al acecho de turistas que les compren sus galletitas a cambio de una buena foto si les apetece... la verdad es que le dan mucho encanto al lugar aunque algunos tienen muy mala leche y ciertos problemas de visión o de olfato, porque se pueden tragar cualquier cosita que tengas en tu mano.... Estos bambies que son como
el emblema de Nara están muy protegidos porque se consideran algo así como mensajeros de los dioses, aunque ya no son legalmente divinos simplemente "lindos tesoros de la naturaleza". Ciervos, muchos ciervos, y muchas bicicletas también en Nara.



Kiosko de venta de galletas para ciervos


Aunque se puede ir a Nara en el día desde Kioto, yo te recomiendo que pases al menos una noche. Nos alojamos en el Ryokan Seikanso, un sitio superbonito y con un jardín espectacular. A medida que transcurren los días se agradecen este tipo de lugares porque de alguna forma el momento de relax tomando un baño te hace revivir.

 
Al día siguiente visitamos con detalle algunos de sus templos budistas muy antiguos, los más antiguos de Japón. El Kofukuji famoso por la pagoda de 5 niveles, el Kasuga Taisha, con montones de farolillos y el impresionante Todaiji, uno de los templos más populares de Japón. El más grande y que además hospeda también al buda más grande del país, el Daibutsu, con 500 toneladas de peso y de 15 metros de altura, solo de nariz medio metro! Los ataques e incendios han destruido parte del templo, ya que cuando se construyó era como tres veces mayor del actual, imposible de imaginar ese tamaño... Junto a ese gran buda hay una columna con un agujero parece que del mismo tamaño que el agujero de la nariz del buda, y según una leyenda la persona que pasa por él tendrá grandes bendiciones en su próxima vida. Los escolares que están por allí, la cruzan sin problema, claro, y parece ser que si te atascas te ayudan a salir…

 
Por la tarde cogimos el tren con destino a Osaka. Particularmente, este trayecto lo suprimiría porque en un viaje tan largo, dedicar únicamente una tarde a esta ciudad que tiene cosas interesantes para ver, pues es un poco absurdo ya que no te da tiempo a nada. La idea de los interesados en hacer un alto en Osaka era salir de marcha, algo que es también muy interesante, pero cuando tienes que madrugar tanto y no viajas en taxi, pues pasa qué al final no sales, bueno, en mi caso no compensa.

 
Lo que sí recomiendo en Osaka es este lugar para alojarse: Guesthouse U-en, con un ambiente inmejorable, muy buena información, internet gratuito, y por poner una pega: duchas un poco pequeñas (suficiente para mí) en cuartitos abuhardillados; es muy gracioso porque tienen dibujado como has de hacer, bueno es lógico que agachadito, claro.


Siguiente etapa en nuestro viaje: Osaka-Koyasan

GENERAL

http://www.japan-guide.com/e/e2165.html

ALOJAMIENTOS

http://www.itcj.jp/eng/529002

http://www.u-en.net

01 mayo 2010

Alas cortas

Momento confesión. Una nueva droga ha entrado en mi vida, además del café!! Los que sois seguidores de este blog sabéis que empecé hace años a participar en cursos y seminarios sobre la Inteligencia Emocional, para lo que tuve que borrar buena parte de mi disco duro, y sigo en estos tiempos completando aquel aprendizaje con la Programación Neurolingüistica (PNL). Contaré en este post, a mi modo de ver, en qué consiste la PNL y que me está aportando a mi vida, siendo esto que cuento a continuación una visión muy personal y por lo tanto subjetiva...

La PNL no es ningún partido político, aunque va de poderes la cosa porque simboliza lo poderosos que pueden llegar a ser nuestros pensamientos y nuestras palabras, y de que manera todos esos pensamientos se han ido pegando a nuestra piel como si de un tatuaje se tratara y han ido configurando nuestra forma de actuar en la vida. Pero, que no cunda el pánico!!!, no hay que angustiarse porque eso es operable como aquel que dice y es que la PNL nos proporciona fantásticas herramientas que nos ayudarán a ir transformando aquellos conceptos verbales que bloquean e impiden nuestro progreso personal y profesional. Tan solo hay que mirarse al espejo, darse cuenta, desearlo y esforzarse un poquito para cambiarlo, desaprendiendo lo aprendido y abriendo la mente para aprender lo interesante con el fin de mejorar nuestra forma de actuar y de relacionarnos con los demás. Me ha quedado un poco largo pero así lo entiendo y siento.

Por lo tanto, en primer lugar, pienso que tenemos que estar dispuestos a conocernos y a tener claro el rumbo que queremos que tome nuestra vida, a plantearnos cambiar nuestras conductas y esos patrones verbales que conviven con nosotros prácticamente desde siempre porque son el resultado de lo que nos han enseñado nuestros padres, abuelos y profesores, el resultado de eso que nos han dicho que somos y de lo que nosotros hemos interpretado y creído, de nuestras experiencias, nuestros miedos y bloqueos mentales…, en definitiva, de todo lo que contiene esa mochila que llevamos a nuestra espalda, de nuestras creencias y valores. Y lo más probable es que nuestra madre (friolera) nos metiera un jersey por si hacía frío, nuestro padre (tímido) un saquito de inseguridades y dosis de vergüenza, nuestra abuela (golosa) unos chocolates, el profe (miedoso) una linterna o dos..., y así durante años. Igual es momento de revisarla, no os parece!? porque lo más probable es que tengamos cosas que ya no nos sirvan. Y en ello estoy, revisando mi mochila...

La PNL estudia lo que percibimos a través de nuestros cinco sentidos y también cómo analizamos y filtramos esas percepciones para terminar expresándonos de un modo u otro. Distingue entre tres canales, de manera que nuestro modo de comunicarnos y las expresiones que manejamos van mostrando el canal que estamos empleando. Las personas somos por lo tanto visuales, auditivas y kinestésicas, y aunque todos podemos tener los tres canales abiertos lo cierto es que utilizamos uno de ellos en mayor medida que los otros dos. 


El canal visual lo utilizamos para describir lo que pasa en el mundo utilizando colores, imágenes y miiiiiles de detalles, como si de una foto se tratara; una persona auditiva sin embargo, percibe el mundo a través de las palabras, los sonidos, los esquemas; y la persona kinestésica necesita percibir a través de sus sensaciones, del tacto y las emociones. Yo por ejemplo me paso de visual, aunque tengo bastante de kinestésica, lo digo para que por favor, lo tengáis presente cuando me habléis!! Y sobre todo cuando me escuchéis si me pongo muy pesada con los detallitos, pero es que me parece que si no me explico tan a fondo la gente no me entiende...

Se trata de empatizar con la persona que tenemos delante y adaptarnos a su modo de comunicarse, la teoría es muy fácil; pero paralelamente, lo que yo propongo es dar a conocer la PNL, porque cuantos más seamos en la pandilla, más fácil será el entendimiento!! 

Un libro muy apropiado para empezar a entender qué se puede conseguir, es éste que nos recomendaron en el curso. Así entenderéis el significado del título del post.

Juan Salvador Gaviota, de Richard Bach

30 abril 2010

Escapadas desde Tokio: Hakone

Hakone forma parte del Parque Nacional de Fuji-Hakone-Izu, un parque que está a unos 100 Kilómetros de Tokio, de manera que si se supermadruga se puede ir en una hora desde la estación de Shinjuku hasta Hakone Yumoto. Es una zona muy conocida por sus balnearios de fuentes termales y por las vistas del grandioso y tímido Monte Fuji, lo de tímido es cosecha mía ante la dificultad de conseguir verlo, el original, claro, en postales sin problema!! Recuerdo el viaje desde Kamakura hacia la zona de Hakone con un final agradable, aunque precedido de momentos bastante angustiosos... Por aquello de aprovechar el día en Kamakura, viajamos prácticamente de noche y llegamos muy justos a Odawara, la estación donde debíamos comprar el pase de transporte que nos permitiría movernos durante los dos días por la zona de Hakone. Llegamos muy justos a la estación de trenes, decía, y nos encontramos con todo prácticamente cerrado. No os ofendáis hombres del mundo, pero si algo bueno tenemos las mujeres es que preguntamos las veces que haga falta en lugar de dar vueltas sin rumbo, y mira qué suerte!! Pregunté a una chica japonesa cuyo marido trabajaba en una agencia de viajes allí mismo… Llamadita al móvil y el joven que nos abre la puerta de la agencia (ya cerrada), pidiéndonos con gestos universales y en su buen japonés algo así como ¿discreción?... Hicimos lo que pudimos, pero 4 personas con mochilas a la espalda y después de un día duro, complicado, no!? Nos indicaron como llegar al autobús que nos dejaría en Moto Hakone, en las inmediaciones del Lago Ashi (Ashinoko), dado que esa noche teníamos reservado el alojamiento en Lakeside Inn Charlotte, un sitio muy agradable y que recomiendo. El caso es que unos hablando y otros dormidos, dio como resultado que nos pasáramos de parada… mucha, pero mucha oscuridad, es lo que había allí, y para colmo de males, seguía diluviando y teníamos un mapa que no decía gran cosa… Como todas las carreteras, había dos sentidos, claro, y no teníamos en ese momento muy claro si nos habíamos pasado o bajado antes de la parada correcta. Total, que cuando conseguimos llegar al Charlotte era bastante tarde y estábamos tan calados, que el dueño del hotelito casi nos abraza y todo... estaba bastante preocupado teniendo en cuenta que deberíamos haber llegado hacía horas...

A la mañana siguiente, desde Moto Hakone atravesamos el lago Ashi en algo así como un barco pirata, unas vistas magníficas y un relajado trayecto hasta Togendai (al norte del lago), lugar donde cambiamos de medio de transporte: un teleférico que nos llevaría a Owakudani.






Owakudani es un área de fuentes termales volcánicas, una zona humeante que desprende un fuerte olor a azufre. Aquí se pueden comer los famosos “huevos negros” que se preparan en el agua sulfurosa que contienen las bañeras donde los cuecen, de ahí el color negro de la cáscara; dice la leyenda que añaden siete años más de vida por huevo a quien los toma, yo, como lo compartí, pues sumo 3,5 años! Muy ricos. En cuanto al Monte Fuji, eso que dice el trivial de que es la montaña más fotografiada del mundo yo lo pongo en duda porque no sé cuando consigue la gente la foto..., ya sabíamos que la probabilidad de tener buena visibilidad en la zona era escasa y efectivamente, se cumplieron las previsiones.



Tomamos de nuevo el teleférico y cambiamos de medio de transporte, esta vez en un trenecito, ay, por favor, pero qué disparate de día!! tanta variedad de vehículos fue como pasar un rato en un parque de atracciones!! Nos dirigíamos al onsen que habíamos reservado. Encontrar el onsen fue un poco complicado hasta que vimos un cartel enorme con la foto del funicular, porque sí, el lugar estaba emplazado en lugar bien profundo y entre una exuberante vegetación y era la única forma de llegar a él. Un anciano nos abordó, y en su buen japonés nos contó que de confianza, supusimos que era el encargado de custodiar las mochilas en su garito antes de coger el funicular, así podíamos dar una vuelta por el pueblo; imaginamos que le dirían que 4 guiris habían reservado allí y por eso nos cruzó la calle a toda velocidad parando el tráfico y todo, que menudo susto nos dio... El hombre dedicó un tiempo a señalar allí en el mapa lo interesante para ver y a insistir que él cuidaba nuestras mochilas.


Después de aclararnos donde debíamos de coger el tren hacia Nara a la mañana siguiente, recogimos las mochilas y subimos al transporte que nos dejaría en el onsen, un sitio superpijo y con un entorno superbonito, algo que era presumible. Si el teleférico daba yu-yu, ni te cuento el funicular ese, íbamos tela de apretados porque era superpequeño y respirando lo justo para no morir, todo con tal de no balancearnos demasiado.



El caso es que disfrutamos del lugar a tope, especialmente de las diferentes zonas de baños, de la magnífica habitación, de la fastuosa cena con alimentos de gran calidad, del desayuno… Un capricho, sí, pero el lugar es recomendable e incluso pienso que no demasiado caro teniendo en cuenta la calidad de los servicios que te ofrece. El pago con tarjeta de crédito únicamente lo admiten si reservas a través de su Web, en japonés...



Dejo algunos links que pueden interesarte si vas a viajar por allí, y que no enlazo por falta de tiempo...


GENERAL

http://www.odakyu.jp/english/freepass/hakone_01.html

http://es.wikipedia.org/wiki/Onsen


ALOJAMIENTOS

http://www.charlotte2.yad.jp/english.html

http://www.hakone.or.jp/yamatoya-hotel/

http://www.onsenexpress.com/site/display/displayonsen.php?displayonsen=74&onsenregion=6




29 abril 2010

Escapadas desde Tokio: Kamakura


Segundo lugar que recomiendo: un remanso de tranquilad bien cerquita de Tokio, eso es Kamakura. Un pueblo de lo más acogedor y tan, tan coqueto, que enternece; casas pequeñitas y calles peatonales, infinidad de tiendas muy bien decoradas, unas te ofrecen probar diferentes productos típicos, otras ofrecen ropa y unos complementos de lo más original; una gente especialmente amable que se mezcla gustosamente con las masas de turistas, y todo ese cóctel produce una sensación muy agradable, de bocanada de aire fresco diría, será también por su entorno montañoso, por sus bosques y porque está bañada por el mar. Ayy, con mar, como para no gustarme!!

Particularmente, yo hubiera hecho noche en Kamakura; me quedaron tantas tiendas por cotillear… pero fue imposible debido a la dificultad de encontrar alojamiento económico, ya que es uno de los destinos típicos para los japoneses por aquello de sus playas y el hecho de ser tan vecinos del acelerado Tokio. Si alguien ha estado en Vietnam, deciros que me recordaba a la sensación que tuve en Hoi An.




Kamakura está situado al sur de Tokio, y también se puede hacer en un mismo día desde la capital ya que se tarda menos de una hora en tren. Recomiendan bajarse en la estación de Kita Kamakura y hacer a pie la ruta del Daibutso en la que vas viendo los distintos templos hasta llegar a Kamakura (pueblo), finalizando en el buda de Daibutso, esa imagen de un buda que está sentado a la intemperie como si dijéramos, de bronce e impresionante con sus más de 13 metros de altura, a juzgar por las postales… En fin, siempre hay que dejar algo pendiente de visitar, dicen…

Resultó que nos medioperdimos (confieso que yo me perdí y desorienté del todo, bueno, desorientarme supongo que no ya que nunca estuve orientada!), digo que lo que empezó siendo una ruta lógica pasó a ser un un camino mal señalizado, en japonés y a través de un frondoso bosque. Genial, y como tardamos más de lo previsto cuando llegamos cerca del Budita, ya estaba cerrado, lógico, había anochecido!! Bueno, lo importante es que conseguimos llegar al pueblo, aunque el hombre que nos encontramos por aquel campo todavía debe estar flipado ante la imagen de semejantes excursionistas… La verdad es que fueron unos minutos de angustia, y por supuesto, como suele suceder en estos casos, casi sin agua y con la mayoría de las linternas y ropa de abrigo en las mochilas que estaban en la consigna.



Además del Gran buda, Kamakura aloja una auténtica ruta de templos budistas y sintoístas, algunos parece que sobrevivieron a la Segunda Guerra Mundial, todos dan muy buenas vibraciones, puedes visitar templos como Kenchō-ji con un espectacular jardín Zen, Engaku-ji, y el Tōkei-ji, que se utilizó como refugio para las mujeres que querían divorciarse de sus maridos y que parece ser que debían estar en su interior tres años...
Otra opción para visitar es bajarse en Kamakura pueblo y hacer el recorrido en otro sentido. En ambas estaciones hay cabinas para dejar las mochilas, y es obvio, que siempre tendrás que caminar doble para coger el tren de regreso.
Otras curiosidades que vimos en Kamakura, pero que se pueden encontrar en todo el país...

Pandilla de máquinas vending, hay miles!!


Turistas japoneses en acción:-)


En próximos post: Nara, Hakone, Koyasan y Kioto

27 abril 2010

Escapadas desde Tokio: Nikko

En las proximidades de Tokio existe toda una oferta de posibilidades y ello implica que irremediablemente tengamos que seleccionar donde ir, en el caso de que nuestro viaje no dure meses, claro está… Y es que el legado cultural de Japón es extraordinario y lugares como Nikko, Kamakura, Nara o Hakone bien merecen una visita; son centros espirituales donde se apiñan gran cantidad de templos sintoístas y budistas, filosofías que aparentemente conviven de una forma bastante natural, no en vano los japoneses son muy respetuosos. Tenemos, además de la opción de ver múltiples templos, la posibilidad derecorrer sus montañas y sus parques naturales, y disfrutar de sus comercios, al gusto!!
Después de tres días en Tokio, continuamos con la siguiente ruta: Kamakura - Hakone (2 noches) - Nara (1 noche) - Osaka (1 noche) - Koyasan (2 noches) - Kioto (3 noches) - Tokio (2 noches). Como suele suceder cuando se termina un viaje, uno varía la ruta realizada y en este caso, anticipo que si pudiera rebobinar prescindiría de Osaka y viajaría a Koyasan y Nara manteniendo el campamento base en Kioto. Respecto a Kioto, me gustaría contaros algo importante desde mi punto de vista!! y es que estaría bien hacer coincidir la visita en día 21, porque hay un mercado ma-ra-vi-llo-so... quien me conoce ya sabe que los mercadillos, la artesanía y y el hecho de mezclarme con sus lugareños artesanos me vuelve loca de atar!! Aquí pienso que es obligado permanecer unos días, al igual que en la zona de Hakone (aunque se puede hacer el mismo día desde Tokio) o Koyasan, pero de estos lugares comentaré en otro post.

En nuestro caso, después de dos noches en Tokio y adaptarnos un poquito al horario nipón fuimos a Nikko en el día, un viaje relámpago porque está a unas dos horas en tren. También puede ser interesante para hacer una noche porque se puede combinar la visita con un tiempo de relajación en alguno de sus muchos onsen.

En mi opinión, es un imprescindible en la lista, tanto por su belleza natural especialmente en otoño con los tonos amarillentos y rojizos, como por esos templos y santuarios que habitan entre bosques de cedros y la convierten en una obra muy significativa de la arquitectura de Japón. Sus templos están decorados con figuras de gran colorido que tienen unos detalles asombrosos, y ello hace que se diferencien bastante del resto de templos que hay en Japón (al menos de los que yo visité).






Monos de la sabiduría, unas tallas que muestran el ciclo
vital del mono y que incluyen a tres monos cada uno con un
significado: no oye al diablo, no ve al diablo y no le habla al diablo.


En la mayoría de los templos podemos encontrar unas tablitas de madera o papelitos donde podemos escribir nuestros deseos y dejarlas colgadas por allí, para que los monjes budistas se ocupen de la gestión. Hay también todo un shopping center en los templos, con un montón de tiendas donde puedes adquirir amuletos de lo más variado y con mucha especialización, encuentro yo: protección para cuando viajas en coche, en camión, en moto...


En este aro había que hacer una especie de 8 con
coreografía incluida, y luego ya, colgar el papelito!
Ese tipo de cosas que en tu país no harías jamás, vaya...

El puente sagrado de Shin-kyo, del típico color rojo laqueado, (construido en 1636, posteriormente destruido por unas riadas y reconstruido en 1904), da acceso a la zona de Sannai, que es como se conoce a la zona de santuarios y templos. Conviene comprar la entrada combinada que incluye un estupendo mapa de la zona y permite el acceso a los dos templos más importantes y a un santuario, Toshogu, el más destacable, Rinnoji y Futurasan. Asimismo, si se va en el día, decir que es imprescindible supermadrugar si tenemos en cuenta que los templos cierran pronto y que hay bastantes que resultan interesantes.

Otras imágenes que plasman como miman los detalles en esta parte del mundo!!!


Periódicos a la venta

Puesto de castañas

En Nikko nos llevamos otra gran sorpresa, y es que coincidimos con media España como quien dice y mira que yo “soy viajada” pero jamás me había encontrado con tanta gente española, tanto, que teníamos tomada la sala de espera de la estación de tren de Nikko, éramos unas 14 personas. Todos fuimos bien lejos a celebrar la crisis, supongo.


Beso tímido


Aquí dejo un link interesante:

04 abril 2010

Quiero


Esto es lo que yo Quiero, que en la voz de Jorge Bucay, supongo que cobra aún más sentido si cabe...